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Comentario meditación del evangelio del domingo 05.08 o 18º TO

Queridos amigos:

El evangelio de hoy (Jn 6, 24-35) es como un puente que une el evangelio del domingo pasado sobre la multiplicación de los panes (Jn 6, 1-15) con el del próximo domingo (Jn 6, 41-51). Los tres juntos, constituyen el nervio del discurso de Jesús en Cafarnaúm sobre la eucaristía. Creer en Jesucristo y creer que el Pan de la Eucaristía es Jesucristo en persona, es lo que Dios quiere que hagamos por encima de todas las cosas. Lo quiere tanto que lo considera el opus Dei, es decir, la obra de Dios por excelencia (Jn 5,29), lo máximo que podemos hacer para agradarle y para servir al prójimo. Hace referencia a lo que nos cuesta y nos honra el creer en Jesús Hostia.

El puente que es el evangelio de hoy (Jn 6, 24-35), nos hace pasar, por la fe, del pan que sació el hambre corporal de la gente, al pan que es el mismo Jesucristo, y que dará la vida eterna. En esto la fe juega un papel preponderante. Sólo por la fe podemos creer que el pequeño pan que el sacerdote muestra después de la consagración es Jesucristo. ¡Misterio de fe!, decimos. Y que el pequeño pan que se nos da en la comunión es la santa hostia: cuerpo, alma, espíritu  y divinidad de Jesús, Jesucristo en persona. Desde luego Dios da al creyente la gracia de creer esto, pero ¿lo creemos de verdad? ¿O es sólo un  hábito? El hábito de ir a comulgar

Cuando uno ve a tantos comulgando y a tan pocos adorando luego al Señor, si quiera hasta que el sacerdote se retira del altar al terminar la misa, uno piensa que se va a comulgar por comulgar… Lo mismo cuando uno ve lo poco que aparentemente la comunión cambia nuestras vidas… Sabemos que, a diferencia del pan ordinario que asimilamos en nuestro cuerpo, el pan de la eucaristía nos asimila a Cristo, nos hace (debiera hacernos) parecer más a Jesucristo. Cuando uno ve cómo Jesús llama opus Dei, la obra magna de nuestra vida, a la acogida que le damos al Señor en la eucaristía, nos apena el poco empeño y diligencia que le ponemos por llegar a tiempo y participar. ¿Podemos llamar trabajo duro por el Señor (opus Dei), al esfuerzo que hacemos por tener  una buena eucaristía? Puntual, atenta y participada, con adoración después de la comunión.

Para terminar y abundando en lo dicho, quiero citar dos textos del evangelio, que Jesús dejó para cuantos creemos que Él es el Pan de Vida y que quien lo come tiene la vida eterna. “Trabajen no por el alimento que se acaba sino por el alimento que permanece y da vida eterna” (Jn 6, 27). “El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed” (Jn 6, 35).

Lecturas

DOMINGO XVIII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

 Yo haré llover pan del cielo

 Lectura del libro del Éxodo    16,   2-4.  12- 15

      En aquellos días, la comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo:

¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Pero ustedes nos han sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta comunidad.

El Señor dijo a Moisés:

Yo haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; le pondré a prueba, a ver si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles: “Hacia el crepúsculo comerán carne, por la mañana se saciarán de pan; para que sepan que yo soy el Señor, su Dios”.

Por la tarde, una bandada de codornices cubrió todo el campamento; por la mañana, había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, parecido a la escarcha.

Al verlo, los israelitas se dijeron unos a otros:

¿Maná?, es decir ¿Qué es esto?

Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo:

Es el panque el Señor les da como alimento.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial        Sal  77, 3 y 4bc. 23- 24. 25 y 54  (R.: 24b)

  1. El Señor les dio un trigo del cielo.

      Lo que oímos y aprendimos,

lo que nuestros padres nos contaron,

lo contaremos a la futura generación:

las alabanzas del Señor, su poder. R.

Dio ordena las altas nubes,

abrió las compuertas del cielo:

hizo llover sobre ellos maná,

les dio un trigo del cielo.      R.

Y el hombre comió pan de ángeles,

les mandó provisiones hasta la hartura.

Los hizo entrar por las santas fronteras,

hasta el monte que su diestra había adquirido. R.

SEGUNDA LECTURA

Revístanse de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 17. 20-24

       Hermanos:

Esto es lo que digo y aseguro en el Señor: que no vivan ya como los paganos, los cuales proceden conforme a lo vano de sus criterios.

Ustedes, en cambio, no es eso lo que han aprendido de Cristo, han oído hablar de él y en él han sido adoctrinados, conforme a la verdad de Jesús; Él les ha enseñado a abandonar su antiguo modo de vivir, ese hombre viejo corrompido por deseos seductores, a renovarse en la mente y en el Espíritu y a revestirse de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

Palabra de Dios.

Aleluya   Mt    4,  4b

No sólo de pan vive el hombre,

sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

EVANGELIO

El que viene a mí no pasará hambre,

y el que cree en mí nunca pasará sed

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 24- 35

 En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaum en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron:

Maestro, ¿cuándo has venido aquí?

Jesús les contestó:

Les seguro, no me buscan por los signos que vieron, sino porque comieron pan hasta saciarse.

Trabajen no por el alimento que se acaba, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que les dará el Hijo del

hombre; porque es él  quien, el Padre Dios lo ha marcado con su sello.

Ellos le preguntaron:

Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?

Respondió Jesús:

La obra de Dios es esta: que crean en quien él ha enviado.

Le replicaron:

¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti?

¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer el pan del cielo”.

Jesús les replicó:

Les aseguro que no fue Moisés quien les dio el pan del cielo, sino que es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.

Entonces le dijeron:

Señor danos siempre de ese pan

Jesús les contestó:

Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre. Él nos da el verdadero pan del cielo.

– Por la Iglesia, reunida cada domingo para celebrar la eucaristía; para que supere la tentación de la pasividad, la rutina, el individualismo, participando conscientemente, roguemos al Señor

– Por los que tienen hambre; para que, satisfechas sus necesidades primarias, puedan apetecer los bienes superiores, roguemos al Señor.

– Por los que viven en la opulencia; para que evitando la tentación del consumismo sin freno, sepan dar generosamente a los que carecen de lo necesario, roguemos al Señor.

– Por nosotros, aquí reunidos; para que trabajemos sobre todo por el alimento que perdura y da la vida eterna, roguemos al Señor.

Dios, Padre nuestro, tú nos has enviado a Jesucristo, pan vivo para la vida del mundo; escúchanos y danos siempre de ese pan. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario meditación del evangelio del domingo 29.07 o 17º TO

Queridos amigos:

El milagro de la multiplicación de los panes que nos cuenta Juan (6, 1-15) tiene varias lecturas. La más obvia es la de que Jesús, movido a compasión, sació el hambre del gentío que le seguía. La compasión de Jesús es de nuevo aquí la razón de ser del milagro, como lo fue de cuanto Él hizo y dijo. Pero veamos estas otras posibles lecturas: la eucarística, que está en el propósito de Juan, para quien el milagro de Jesús, siendo tan grande, viene a ser solo un signo de otra multiplicación: la de la eucaristía en la que Jesús se multiplica a Sí mismo por millones cada día, para darse a comer a millones… La lectura sociológica, que gusta mucho a los socialistas y comunistas, para quienes lo único importante del relato es el hambre del pueblo y la cuestión social que plantea.

Para mí, el milagro de la multiplicación de los panes plantea varias interesantes preguntas. Esta, por ejemplo: ¿hubiera hecho Jesús el milagro si no hay el muchacho que aporta los cinco panes y los dos peces? No lo sé. Probablemente sí, pero lo cierto es que sólo lo hizo cuando contó con la colaboración del muchacho. Como Dios que era, no hubiera necesitado de nadie ni de nada para hacer el milagro, pero sólo lo hizo cuando alguien le ofreció unos panes. La conclusión del hecho es obvia: para hacer las cosas Dios cuenta con nosotros. Fue así en el milagro y es así en todo, incluidos el cuidado del mundo y el desarrollo humano. Será bueno que lo recordemos.

Después de la compasión de Jesús, la colaboración fue el otro elemento indispensable en la realización del milagro. El tercer elemento fue la distribución o reparto de los panes entre la gente, previamente sentados en grupos de 50 (Lc 9,14). La distribución de la ayuda (y de la riqueza), es casi siempre un problema muy difícil, tanto que un gran economista llegó a decir que el problema del hambre en el mundo es sobre todo un problema de distribución. En el caso de Jesús, se contó con la colaboración de los apóstoles -(de nuevo la colaboración!)- , y de la misma gente, que supo mantenerse ordenada, (quizá choqueada por el milagro que estaban presenciando). Sin duda todos nosotros tenemos experiencias de lo difícil que es y se hace un buen reparto de cosas.

El acopio y recojo de las sobras es otro elemento importante. Se llenaron 12 canastas, observa Juan. Lo curioso es que la orden de recoger las sobras procedió de Jesús: que nada se desperdicie, dijo. Una buena lección, sobre todo en nuestros días,  para quienes viven en abundancia y despilfarro. ¿Te sobra algo? Date un tiempo, haz un esfuerzo, recoge lo que te sobra y envíalo a los pobres en friaje por medio de tu parroquia.

LECTURAS

DOMINGO XVII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Comerán y sobrará

Lectura del segundo libro de los Reyes  4, 42- 44

      En aquellos días, llegó un hombre de Baal-Salisá trayendo al profeta Eliseo el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo:

– Dáselos a la gente que coman

El criado replicó:

¿Que hago yo con esto para cien personas?.

Eliseo insistió:

– Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor:

Comerán y sobrará.

Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial   

Sal 144, 10-11.  15-16.  17-18  (R.:cf. 16)

Señor, nos sacias de favores.

      Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles;

que proclamen la gloria de tu reinado,

que hablen de tus hazañas.  R.

       Los ojos de todos están aguardando,

tú les das la comida a su tiempo;

abres tú la mano,

y sacias de favores a todo viviente.      R.

       El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en toda sus acciones;

cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente.      R.

SEGUNDA LECTURA

Un solo cuerpo, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios  4, 1-6

      Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, les ruego que vivan de una manera digna como pide la vocación a la que han sido llamados.

Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos, sopórtense mutuamente por amor. Esfuércense en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que ustedes han sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo Dios, y Padre de todos, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y está en todos.

Palabra de Dios.

Aleluya   Lc     7, 16

Un gran Profeta ha surgido entre nosotros:

Dios ha visitado a su pueblo.

EVANGELIO

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

Lectura del santo Evangelio según san Juan  6, 1- 15

      En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacia con los enfermos.

Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:

– ¿Dónde compraremos panes para dar de comer a toda esta gente?

Lo decía para ponerlo a prueba, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó:

– Doscientos denarios no bastan, para que a cada uno le toque un pedazo de pan.

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:

– Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?.

Jesús dijo:

– Digan a la gente que se siente.

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran  unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; hizo lo mismo con el pescado y les dio todo lo que quisieron.

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:

– Recojan los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

Los recogieron, y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

La gente entonces, al ver la señal milagrosa que había hecho, decía:

– Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.

Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre. Él abre su mano y sacia de favores a todo viviente.

– Para que la caridad de la Iglesia reproduzca el milagro del pan multiplicado, roguemos al Señor.

– Para que los saciados de pan tengan hambre de justicia y sepan compartir su riqueza, roguemos al Señor.

– Para que el mundo del hambre obtenga el pan que necesita y pueda apetecer el otro pan, roguemos al Señor.

– Para que, participando del pan de la eucaristía, sepamos compartir con los demás el pan de nuestra existencia, roguemos al Señor.

Dios, Padre nuestro, da a todos el pan de cada día y el pan de la vida eterna.

Te lo  pedimos por Jesucristo tu Hijo, que quiso compartir nuestro pan, y vive y reina por los siglos de los siglos.

Comentario del evangelio del domingo 22.07. o 16º TO

Queridos amigos:

¿Se considera usted una persona compasiva? Se lo pregunto porque es el tema del evangelio de hoy (Mc 6, 30-34), que nos habla de la compasión de Jesús. Jesús tiene compasión de sus apóstoles, que regresan cansados después de la misión, y tiene compasión de la gente, que viene a su encuentro y que anda como ovejas sin pastor. Sin duda mucha de esa gente venía de los pueblos misionados por los apóstoles, conmocionada por lo que habían visto y oído (Mc 6, 7-13). La compasión de Jesús para con los apóstoles, le lleva a buscar un sitio tranquilo donde puedan descansar un rato, sin la presión de la gente. Su compasión para con la gente le lleva a volver a hablarles del Reino y a curar a cuantos lo necesitan (Lc 9,11).

La compasión, en cuanto expresión del amor misericordioso, es lo máximo en Dios y en Jesucristo. Cara a nosotros, claro. Es la virtud de la que Dios hace más gala en el Antiguo Testamento, siempre compasivo con su pueblo. Hasta que un buen día, en un exceso de su compasión, decidió hacerse hombre en Jesucristo para hacer suyo el dolor de los que sufren y compadecerse de nuestras miserias. Obviamente la compasión debe ser también lo máximo en el cristiano. Sin compasión, nos volvemos egoístas, inhumanos y estériles. Con compasión, nos abrimos a los demás y somos humanos y creativos. Es el caso de San Vicente.

De la compasión se han dicho cosas bellas y verdaderas. Por ejemplo, que es la flor de la misericordia, y que su fruto es el amor afectivo (ternura) y efectivo (hechos). Yo prefiero referirme a los siguientes elementos que conforman la compasión, a saber, la atención, la comprensión, la aceptación, la ayuda y la búsqueda de colaboración. Sabiendo que cuanto mejor los practicamos más compasivos somos y viceversa. ¿Va usted por la vida siempre atento a las necesidades de los demás? ¿Las comprende y hace suyas entrando en sus sentimientos y sufrimientos? Si la respuesta es SI, entonces usted está en vías de tener un corazón compasivo

Tendrá un corazón compasivo si, a lo anterior, junta la ayuda y la búsqueda de colaboración. Ante todo la ayuda, pues, como decía S. Vicente de Paul, “la mano tiene que hacer todo lo posible por conformarse con el corazón”. Su compasión será perfecta si, al mismo tiempo que actúa, busca reforzar su acción de ayuda haciendo que otros muchos entren en el problema. Entonces, la compasión, además de ser efectiva se torna eficaz y duradera o permanente. Es lo que hizo Jesús, cuando, compadecido del pobre pueblo que andaba como ovejas sin  pastor, pidió colaboradores (Mt 9, 32-36).

LECTURAS

DOMINGO XVI

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

 Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores

Lectura del libro de Jeremías   23,  1- 6

        ¡Ay de los pastores que dispersan

y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño!

-oráculo del Señor-.

Así dice el Señor, Dios de Israel:

-A los pastores que pastorean a mi pueblo:

Ustedes han dispersado y ahuyentado mis ovejas,

y no las han cuidado:

pues yo les tomaré cuentas,

por la maldad de sus acciones

-oráculo del Señor-.

Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas

de todos los países adonde las expulsé,

y las volveré a traer a sus praderas,

para que crezcan y se multipliquen.

Les pondré pastores que las pastoreen;

ya no temerán ni se espantarán,

y ninguna se perderá

-oráculo del Señor-.

Miren que llegan días

-oráculo del Señor

en que suscitaré para David un germen justo;

reinará como rey prudente,

practicará el derecho y la justicia en la tierra.

En sus días se salvará Judá

e Israel habitará en paz.

y lo llamarán con este nombre:

El-Señor-nuestra-justicia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  22,  1-3a. 3b-4… 5.6     (R.: 1)

El Señor es mi pastor, nada me falta.

         El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia las fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

         Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R.

         Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R.

 SEGUNDA LECTURA

Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos uno solo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios  2,13-18

        Hermanos:

Ahora, gracias a Cristo Jesús y en virtud de su sangre, los que un tiempo estuvieron lejos, ahora estarán cerca.

Él es nuestra paz.

Él ha hecho de los dos pueblos uno solo derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio.

Él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear en si mismo con los dos pueblos un solo hombre nuevo

Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.

Vino y trajo la noticia de la paz: paz a ustedes, los de lejos; paz también a los de cerca.

Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

Aleluya     Jn     10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz

-dice el Señor-,

y yo las conozco, y ellas me siguen.

EVANGELIO

Andaban como ovejas sin pastor

Lectura del santo Evangelio según san Marcos  6, 30- 34

      En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:

-Vengan ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.

Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en la barca a un sitio tranquilo y apartado.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todos los pueblos fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y sintió compasión de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor  se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, Él es nuestro Pastor.

– Por el Papa, por los obispos, por todos los que tienen alguna responsabilidad en la Iglesia, roguemos al Señor.

– Por los gobernantes de todas las naciones, responsables principales de la promoción cultural; del desarrollo económico y de una más justa distribución de la riqueza, roguemos al Señor.

– Por todos los que se sienten marginados en la sociedad, sin  poder apenas hacer oír su voz, roguemos al Señor.

Por nosotros, miembros de la iglesia, llamados a compartir la solicitud pastoral de Cristo, roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, tú has constituido a Jesucristo Pastor de tu Iglesia; apiádate de nosotros; reúnenos en tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario del evangelio del domingo 15.07 o 15º TO

Queridos amigos:

Buscar, formar y enviar misioneros, fue la tarea fundamental y constante de Jesús. Como lo es de la Iglesia. Y tiene que serlo si con Jesús quiere establecer el Reinado del Padre Dios en el mundo, que es para lo que Él vino. Para ello buscó discípulos, los preparó y los envío como misioneros, a 12 de los cuales constituyó en apóstoles (Mc 1, 14-20, 3, 13-19). Tuvo otros muchos, que quedaron como discípulos misioneros. Por ejemplo, los 144 que Jesús envió por los pueblos a proclamar la Buena Nueva de su cercano arribo (Lc 10, 1-23). A Dios gracias y como ustedes saben, hoy la Iglesia que está en América Latina y el Caribe, ha retomado esta práctica de Jesús tal como lo pide “Aparecida” (2007).

En relación con la Misión, Jesús tuvo ciertamente una visión y plan misioneros de largo alcance, y otro de corto alcance y plazo. Como el que recoge Marcos en el evangelio de hoy (Mc 6, 7-13, repetido en Lc 9, 1-11; y ampliado en Mt  10, 1-42). Para llevar a cabo el Plan de Largo Plazo, Jesús fundó la Iglesia a la que le dio el mandato de evangelizar el mundo entero (Mt 28, 19-20), Para llevar a cabo el Plan de Corto Plazo, casi de emergencia, Jesús envió a sus 12 apóstoles, a quienes había preparado y capacitado a lo largo de varias meses (Mc 3, 13-14).

Las indicaciones y las facultades que Jesús dio a los apóstoles para su primera misión son interesantes, pero lo son más, leyendo entre líneas, la urgencia y la necesidad, que para Jesús tiene la Misión. De las indicaciones, quiero mencionar sólo dos: la de ir de dos en dos y la de ungir con óleo a los enfermos para sanarlos (Mc 6,13; Stgo 5,14), que es lo que hoy hacemos en el sacramento de la unción de los enfermos. ¡Miren si no es antigua esta práctica de la unción! De las facultades, quiero mencionar estas tres: predicar, curar y exorcizar o expulsar demonios…  “¡Ay de mi si no evangelizo!”, dirá más tarde Pablo haciéndose eco de la  necesidad de misionar (1 Cor 9,16)

Y ¡ay de mí si no evangelizo!, nos ha dicho la Iglesia que está en nuestro Continente, al mismo tiempo que lanzaba la Misión Continental en cada país, en cada diócesis y en cada parroquia. Algo nuevo y grande está pasando y tiene que notarse, se dijo Jesús cuando envió sus apóstoles al pobre pueblo, que andaba como ovejas sin pastor (Mc 6,34). Ser “discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan vida en Él” (Jn 14, 6), es lo que nos pidieron los Obispos de América, al lanzar la Nueva Evangelización del Continente, que incluye la misión permanente de las parroquias, tal como lo está haciendo la nuestra, liderada por MISEVI.

Lecturas

DOMINGO XV

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

 Ve y profetiza a mi pueblo

Lectura de la profecía de Amos        7,  12- 15

         En aquellos días dijo Amasías, sacerdote de Betel, a Amos:

-Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizare en Betel porque es un santuario del rey y templo principal del reino.

Respondió Amos:

– No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos.

El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  84, 9ab-10.  11-12.  13- 14   (R.: 8)

Muéstranos, Señor, tu misericordia   y danos tu salvación.

         Voy a escuchar lo que dice el Señor:

Dios anuncia la paz

a su pueblo y a sus amigos.

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

        La misericordia y la felicidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra;

y la justicia mira desde el cielo. R.

        El Señor nos dará lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

la justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos. R.

 SEGUNDA LECTURA

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Lecturas de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3- 14

        Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,  antes de crear el mundo;

para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el  amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,  por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,  para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido en su querido  Hijo, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados, El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

Por medio de él hemos sido hechos herederos.

A esto estábamos destinados

por decisión del que hace todo según su voluntad.

Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo,

seremos alabanza de su gloria.

Y también ustedes,

que han escuchado la palabra de verdad,

el Evangelio de salvación, en el que creyeron,

han sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido,

el cual es garantía de nuestra herencia,

para liberación del pueblo adquirido por Dios,

para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

        Aleluya     cf.    Ef   1, 17- 18

El Padre de nuestro Señor Jesucristo

ilumine los ojos de nuestro corazón,

para que comprendamos cual es la esperanza

a la que nos llama.

EVANGELIO

Los fue enviando

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6,  7- 13

         En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.

Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió:

– Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de aquel lugar.

Y si en algún sitio no los reciben ni los escuchan, márchense de allí, sacúdanse el polvo de los pies, para que les sirva a ellos de advertencia.

Ellos salieron a predicar la conversión, echando muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre. En Cristo nos bendice con toda clase de bienes.

– Para que la Iglesia, enviada por Cristo al mundo, pueda anunciar el Evangelio en todas partes con entera libertad, roguemos al Señor.

– Para que los poderes de este mundo, que impiden y obstaculizan el anuncio del Evangelio, depongan su actitud de recelo, roguemos al Señor.

– Para que las Iglesias perseguidas, reducidas al silencio, perseveren en su fidelidad al Evangelio y no desfallezcan en las pruebas, roguemos al Señor.

– Para que nosotros, aquí reunidos, nos sintamos enviados, como los Doce, dondequiera que nos encontremos, para dar testimonio de nuestra fe, roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, atiende nuestras súplicas; que tu palabra nos convierta, nos libere, nos cure. Por Jesucristo, nuestro Señor.