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Comentario meditación del evangelio del domingo 07.10. 2018 o 27º TO

Queridos amigos:

El matrimonio en el Plan de Dios es lo que nos presenta Marcos en su evangelio (Mc 10, 2-16). Y nos lo presenta como ratificado por Jesucristo, que conoce muy bien el Plan de su Padre Dios. En este Plan se nos dice: 1, que Dios creó al hombre y la mujer; 2, que los creó para que se unan y vivan unidos; 3, que esta unión los hace una sola carne (uno solo) y 4, que, por lo tanto, esa unión es indisoluble y hace adúltera cualquier otra relación sexual de un(a) casado(a) con quien no es su pareja.

El texto de Marcos dice muchas cosas más, pero las susodichas son las más importantes y de alcances y consecuencias muy importantes y muy actuales. Estas cuatro, por ejemplo: NO al divorcio, que rompe la unión querida por Dios. NO a la unión sexual entre divorciados cuya relación es adulterio. NO a la unión entre homosexuales y lesbianas, cuya relación es contra natura. NO al aborto, que mata en el seno materno a los niños que Dios regala… Pero más allá de estos y otros NO, el Plan de Dios sobre el matrimonio es, ante todo y por sobre todo, tremendamente positivo. Tanto que, por decirlo a nuestro modo, “Dios se las jugó por el matrimonio”.

Dios que es uno y trino  -tres Personas y una sola naturaleza: unidad en la diversidad– , quiso ser reflejado como tal en cuanto hizo. Dejó la imagen de su propio ser especialmente en la unión del hombre y de la mujer  -dos en una sola carne-, como Dios es tres en una sola naturaleza. Y dejó la imagen de su propio amor en el amor del hombre y de la mujer, para que sea fiel, feliz y fecundo. De esta manera, confió al matrimonio la gran misión de ser su imagen viva en la tierra…

Digamos que en el Plan divino, el matrimonio es su creación por excelencia. Pide que la unión del hombre y la mujer sea para siempre, como lo es en Dios la unión del Padre-Hijo-Espíritu Santo. Pide también que los-dos-en-“una-sola-carne” vivan su comunión afectivosexual y complementaria como personas, iguales en cuanto tales, pero diferentes entre ellas, y con un destino común. Una comunión que se consolida y prolonga amorosamente en los hijos. “Carne y huesos” de sus padres, los hijos son la prueba viva de que, en efecto, los papás son una sola carne concretada en ellos, y que son el nudo que enlaza definitivamente su amor de esposos.

El matrimonio cristiano podrá estar aún lejos de lo que Dios “quiere”, pero ahí está, con toda su belleza y grandeza. Y requiriendo una seria, prolongada y sincera preparación de quienes han de ser esposos y padres cristianos.

LECTURAS

DOMINGO XXVII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Y serán los dos una sola carne

Lectura del libro del Génesis  2,  18- 24

         El señor Dios se dijo a sí mismo:

– No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien que sea una ayuda adecuada para él.

Entonces el Señor Dios formó de la tierra las bestias del campo y todas las aves del cielo y se las presentó al hombre, para ver que nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera.

Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a las aves del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase.

Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un sueño profundo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró otra vez la carne.

De la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre formó una mujer, y se la presentó al hombre.

El hombre dijo:

– ¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mí carne!

Su nombre será mujer, porque ha salido del hombre.

Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial          Sal 127. 1-2.  3.  4-5.  6        (R.: cf. 5)

  1. Que el Señor te bendiga desde Sión.

            Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien. R.

            Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como brotes de olivo,

alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R.

            Que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel! R.

 SEGUNDA LECTURA

 El santificador y los santificados tienen un mismo origen

Lectura de la carta a los Hebreos        2, 9- 11

            Hermanos:

Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte.

Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos.

En efecto, convenía que Dios, por quien y para quien existen todas las cosas, llevará muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación.

Pues santificador y santificados tienen todos el mismo origen.

Por eso, él no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Palabra de Dios.

Aleluya          1 Jn  4, 12

Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros,

y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

EVANGELIO

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

Lectura del santo Evangelio según san Marcos  10, 2-16

            En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba:

– ¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?

Él les replicó:

–  ¿Qué les mandó Moisés?

Contestaron:

– Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.

Jesús les dijo;

– Moisés dejó escrito este precepto por los tercos que son ustedes. Al principio de la creación Dios. “los creo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no le separe el hombre.

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

El les dijo:

– Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Le acechaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.

Jesús viendo esto, se enojó, y les dijo:

– Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan; porque el reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro: el que no reciba el reino de Dios como un niño no entrará en él.

Y tomaba en sus brazos a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos, a Dios Padre de la gran familia  humana.

– Por la Iglesia, Esposa de Cristo, signo para el mundo del hogar de Dios, abierto a todos los hombres, roguemos al Señor.

– Por los esposos que viven en su vida matrimonial en el amor, la fidelidad y la entrega, roguemos al Señor.

– Por los hogares deshechos, los matrimonios separados, roguemos al Señor.

– Por los novios, por los responsables de su preparación para el matrimonio, roguemos al Señor

-Por nosotros, por nuestras familias, por nuestra comunidad parroquial, roguemos al Señor,

Dios, Padre nuestro, que nos reúnes a tus hijos, alrededor de tu mesa; escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario del evangelio del domingo 16.09.2018 o 24º TO.

Queridos amigos:

“¿Quién dicen ustedes que soy yo?”  Es la gran pregunta que Jesús hizo a sus apóstoles y nos sigue haciendo a nosotros. En el contexto del evangelio (Mc 8, 27-35), no espera de nosotros una respuesta aprendida, de memoria -(como que es un profeta, el Hijo de David, etc)-, sino una respuesta que nos involucre y comprometa con Él. Algo así como cuando Pedro le respondió “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16) o: “Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios” (Jn 6, 68-69).

Alguien a quien amo de verdad y por quien estoy dispuesto a dar la vida, es la respuesta que Jesús espera de nosotros. Que brota de un corazón de discípulo seducido, pero, también y sobre todo, dispuesto a seguirle cueste lo que cueste y hasta las últimas consecuencias. Es sintomático y patético que en los tres sinópticos la gran pregunta de Jesús vaya unida a su revelación del llamado secreto mesiánico: cuando comenzó a decir claramente que el Hijo del Hombre había de sufrir mucho y ser rechazado…, que sería condenado a muerte, y que resucitaría al tercer día” (Mt, 16,13; Mc 8,31; Lc 9,18).

En el seguimiento de Jesús podemos sentir y hablar y hasta hacer cosas muy bellas, mientras no choquen con nuestros intereses, llámense salud, dinero, tiempo, perdón, expectativas… Pero en cuanto chocan, cuando nos exigen tiempo o dinero, sacrifico y renuncia (a comodidades., por ejemplo), cuando vemos que las cosas no van a salir como nosotros las esperábamos, entonces el seguimiento de Jesús se nos hace muy cuesta arriba y flojeamos o abandonamos. Es lo que les pasó al principio a los apóstoles. Le seguían por el camino e iban tras sus huellas muy contentos, pero cuando les habló de su muerte, del aparente unhappy end de su vida, se resistieron y protestaron (Mt 16, 22; Mc 8,32).

Olvidamos que el trigo (que somos nosotros) tiene que morir para que dé fruto (Jn 12,24). No hay otro camino. Es la condición necesaria para que el trigo dé fruto (demos frutos). Quien quiera realizarse y obtener éxito en la vida, tendrá que trabajar duro y parejo, sacrificarse harto. Al contrario, quien sólo o sobre todo busque pasarlo bien, desentendiéndose de todo y de todos, ese está labrando su ruina (Jn 12, 24-25). Aunque “el mundo” diga lo contrario. La conclusión de Jesús es lógica y vale para quien aspire a ser alguien, como hombre y como cristiano: que tome su cruz (lo que cuesta el deber y estar siempre en forma) y que me siga (Mc 8, 34s).

 

LECTURAS

DOMINGO XXIV

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban

Lectura del libro de Isaías    50, 5-9a

            El Señor me abrió el oído.

Y yo no me resistí, ni me eché atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,

las mejillas a los que tiraban mi barba;

no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos.

El Señor me ayuda,

por eso no sentía los ultrajes;

por eso endurecí el rostro como roca,

sabiendo que no quedaría defraudado.

Mi defensor está cerca,:

¿quién me denunciará?

Comparezcamos juntos:

¿quién me va a acusar?

¡Qué venga y me lo diga!

Sepan que el Señor me ayuda,

¿quién podrá condenarme?

Palabra de Dios.

Salmo responsorial   Sal. 114, 1-2.  3-4.  5-6.  8-9    (R.: 9)

  1. Caminaré en presencia del Señor.

O bien:

            Aleluya.    

            Amo al Señor, porque escucha

mi voz suplicante,

porque inclina su oído hacia mí

el día que lo invoco. R.

            Me envolvían redes de muerte,

me alcanzaron los lazos del abismo,

caí en tristeza y angustia.

Invoqué el nombre del Señor:

Señor, salva mi vida. R.

            El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo;

el Señor guarda a los sencillos:

estando yo sin fuerzas, me salvó. R.

            Arrancó mi alma de la muerte,

mis ojos de las lágrimas,

mis pies de la caída

Caminaré en presencia del Señor

en el país de la vida. R.

SEGUNDA LECTURA

La fe, si no tiene obras  está muerta

Lectura de la carta del apóstol Santiago       2, 14-18

            ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es qué esa fe lo podrá salvar?

Supongamos que una hermana o una hermano andan sin ropas y faltos del alimento diario, y uno de ustedes les dice Dios los ampare; abríguense y llénense el estómago, y no les da lo necesario para el cuerpo; ¿de que sirve?

Esto pasa con la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro. Enséñame tu fe sin obras, y yo, por las obras, te probaré mi fe.

Palabra de Dios.

Aleluya          Ga  6, 14

Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz

de nuestro Señor Jesucristo,

en la cual el mundo está crucificado para mí,

y yo para el mundo.

EVANGELIO

Tú eres el  Mesías—El Hijo del hombre tiene que padecer mucho

Lectura del santo Evangelio según san Marcos  8, 27- 35

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los pueblos de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos:

– ¿Quién dice la gente que soy yo?

Ellos le contestaron:

Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.

Él les preguntó:

– Y ustedes, ¿quién dicen que soy?

Pedro le contestó:

– Tú eres el Mesías.

Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.

Y empezó a instruirlos:

– El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.

Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro:

¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo:

– El que quiera seguirme, que renuncie a sí  mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre. Él inclina su oído hacia nosotros.

– Por el Papa y los obispos en comunión con él encargados de velar por la autenticidad de la fe y de guiar a la Iglesia por el camino de Cristo, roguemos al Señor.

– Por todos los que arriesgan su vida por el Evangelio, roguemos al Señor.

– Por los que buscan mesías, redentores, y no han descubierto al verdadero Mesías, roguemos al Señor.- Por nosotros aquí reunidos, llamados a manifestar en nuestra vida lo que creemos y celebramos, roguemos al Señor.

Sálvanos, Señor; ayúdanos a caminar en tu presencia; escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Noticias

PROGRAMA DE FIESTAS DE LA PARROQUIA

El Programa de Fiesta de la Parroquia y de la Virgen Milagrosa con su Novena, saldrá en el Boletín Parroquial del próximo domingo 18. Aquí se da solo un resumen poniendo de relieve las principales actividades, para separar fechas en la agenda.

Domingo 18 a lunes 26: novenario con misa a las 7 p.m. de lunes a sábado; a las 8 p.m. Los domingos 18 y 25.

Sábado    24, hrs. 8.30: Festival Mariano y concurso de la canción Mariana, con la
participación de reconocidos coros. El estrado estará en el atrio de la iglesia.

Domingo 25, hrs. 8.00 p.m.: Misa Vocacional, fiesta Cristo Rey de Universo

Lunes     26, hrs. 8.00 p.m.: Misa y Serenata a la Virgen en su cumpleaños.

Martes     27, hrs.  7.00 p.m.:  Misa de Fiesta de la Virgen Milagrosa y Apertura del
Año Jubilar por el CENTENARIO DE LA PARROQUIA.

Procesión con la imagen de María por el perímetro del Parque.

 CONSEJO PASTORAL PARROQUIAL.

Se llevó a cabo el lunes 5 de Noviembre, con la participación de los Delegados de todos los Grupos Pastorales. Hecha la oración y aprobada el Acta del Consejo anterior, se pasó a ver los 3 puntos centrales de la agenda:

  1. Evaluación, que resultó positiva, de las 3 principales actividades tenidas en Octubre.
  2. Programación de las actividades del mes de noviembre, con los Grupos responsables de las mismas y detalles principales.
  3. Presentación de la Novena en honor de nuestra Madre y de las actividades anexas (Ver más arriba), asignando a los responsables de su realización.

POR LA FAMILIA Y CONTRA LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO.

Hubo marcha y Encuentro de las familias cristianas, personas y grupos comprometidos, para defender la familia de siempre, tan sacrificada y atacada, sobre todo por la ideología de género.

Objetivo: reclamar el fortalecimiento de la familia por parte del Gobierno y rechazar la imposición de la ideología o enfoque de género en la Política Nacional.

Fundamento: la declaración del Presidente de aprobar antes de fin de año la “Política Nacional de Igualdad de Género” y las últimas acciones políticas de este gobierno que vulneran nuestras libertades fundamentales, amenazan a la familia peruana y violan el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones.

Organizan: las Plataformas ciudadanas en favor de la Familia y #ConMisHijosNoTeMetas.

REUNIONES durante el año: todos los Martes y Viernes de 7:00 p.m. a 8:30 p.m.

PRINCIPIANTES (nuevos): todos los Martes de 6:00 p.m. a 7:00 p.m.

 

Comentario del evangelio del domingo 02.09.2018 o 22º TO

Queridos amigos:

Cuando uno lee el evangelio de este domingo (Mc 7, 1-8.14-15.21-23), entiende rápido por qué Jesús dijo que había venido a llevar la ley a la perfección (Mt 5, 17). Vino ante todo a dar satisfacción y gloria a su Padre, cumpliendo toda justicia. Y vino a redimirnos y salvarnos. Pero vino también a darnos ejemplo de vida y a llevar la ley (la Thorah) a la perfección, eliminando las interpretaciones que hacían de la misma, las que pronto se convertían en tradiciones, hasta con más peso que la misma Ley. El retrato costumbrista, que nos presenta el evangelio, es demasiado penoso, para tomarlo a risa.

Marcos nos habla de tres situaciones, que podríamos llamar: la impureza verdadera (7, 1-8.20-22), las tradiciones humanas versus la Ley de Dios (7, 9-12) y la vida interior (7,14-23). Lo que Jesús nos dice y cómo lo dice llevó a cambiar las malas costumbres y tradiciones. La impureza verdadera no viene de afuera, dice Jesús, sino del corazón. Tomar alimentos sin lavarse las manos será falta de higiene y hasta de educación, pero no puede marcar a una persona hasta hacerla impura y, por lo tanto, alejarla de Dios y de los hombre. Lo que hace impuro al hombre son los malos pensamientos, los malos deseos y las malas acciones, que se cocinan en el corazón (Mc 7, 21-22).

La superficialidad de la vida religiosa, tan unida a lo anterior, era otra cosa que molestaba a Jesús. Culto a Dios eran las purificaciones (de manos, vasijas, bandejas), los sacrificios de animales, el pago de diezmos, los rezos ostentosos, etc. Puras apariencias, que Jesús recrimina citando al profeta (Is 29,13): este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Entendámonos: Jesús no prohíbe que adoremos a Dios ofreciendo sacrificios, pagando diezmos, etc. Lo que quiere es que esto sea algo secundario y expresión de una vida interior llena de amor a Dios y al prójimo. Es por ello que nos contó la parábola del fariseo y del publicano (Lc 18, 9-14). La religión verdadera y perfecta está en ayudar a los huérfanos y las viudas en sus necesidades y no contaminarse con la corrupción de este mundo (Stgo 1, 27).

Pero lo que más rebelaba a Jesús eran las llamadas tradiciones o disposiciones y normas, que ellos mismos se daban y que en ocasiones anulaban el mismo mandamiento de Dios. Al respecto Jesús denuncia el llamado korban, que quiere decir consagrado a Dios. Bastaba que un mal hijo dijera ¡korban!, para que quedara exonerado de ayudar a sus padres, no obstante lo mandado por el 4º mandamiento de la Ley de Dios. Ustedes hacen además otras muchas cosas parecidas a estas, por ejemplo, el Certificado de Divorcio que ustedes le sonsacaron a Moisés (Mt 19,8).

LECTURAS

DOMINGO XXII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

No añadan ni quiten nada a lo que yo les mande…,

así cumplirán los preceptos del Señor

Lectura del libro del Deuteronomio        4, 1 -2. 6- 8

      Moisés habló al pueblo diciendo:

– Ahora, Israel, escucha las leyes y decretos que yo les mando cumplir. Así vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de sus padres, les va a dar.

No añadan ni quiten nada a lo  que yo les mande; así cumplirán los mandamientos del Señor, su Dios, que yo les mando hoy. Cúmplanlos y practíquenlos, porque de esta manera los pueblos reconocerán que en ustedes hay sabiduría y entendimiento; ellos, al conocer todas estas leyes dirán: “Cierto que esa gran nación es un pueblo sabio e inteligente”.

Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca de ella como lo está el Señor, Dios nuestro, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean justos como toda esta Ley que, en presencia de ustedes promulga hoy?

Palabra de Dios.

Salmo responsorial        Sal 14, 2- 3a. 3bc- 4ab. 5    R.: 1a)

  1. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu casa?

      El que procede honradamente

y práctica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua.               R.

      El que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor. R.

      El que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará.               R.

SEGUNDA LECTURA

Lleven a la práctica la palabra

Lectura de la carta del apóstol Santiago 1,17-18.  21b- 22.27

      Mis queridos hermanos:

Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros luminosos, en quien no hay fases ni períodos de sombra.

Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró para que seamos como las primicias de su creación.

Aceptemos dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y ha sido capaz de salvarlos. Llévenla a la práctica y no se limiten a escucharla, engañándose ustedes mismos.

La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es esta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con la maldad de este mundo.

Palabra de Dios.

Aleluya   St. 1, 18

El Padre, por propia iniciativa,

con la palabra de la verdad, nos engendró,

para que seamos como las primicias de su creación.

EVANGELIO

Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios

para aferrarse a la tradición de los hombres

Lectura del santo Evangelio según San Marcos

7, 1-8.  14-15.  21-23

      En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir sin lavarse las manos.

Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos meticulosamente, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones de lavar vasos, jarras y ollas.

Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:

– ¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?.

Él les contestó:

– Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, como está escrito:

              “Este pueblo me honra con los labios,

              pero su corazón está lejos de mí.

El culto que me dan está vacío,

porque la doctrina que enseñan

son preceptos humanos”.

Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a la tradición de los hombres,

Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo:

– Escuchen todos y entiendan: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios. Él está cerca de los que le invocan.

– Por la Iglesia; para que sepa guardar y actualizar lo que ha recibido del Señor y prescindir de todo lo que impide o dificulta su misión en el mundo, roguemos al Señor.

– Por los que sufren escándalo por la renovación y reforma de la Iglesia; para que puedan comprender y aceptar, roguemos al Señor.

– Por la juventud de nuestro tiempo, insatisfecha, inquieta; para que sus intuiciones, protestas, ideales, esfuerzos, razonamientos, sean tomados en serio, en diálogo respetuoso con los mayores, roguemos al Señor.

– Por nosotros aquí reunidos; para que nuestro culto a Dios sea en espíritu y en verdad, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo, que te honra con los labios y desea honrarte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario meditación del evangelio del 26.08 o 21º TO

Les daré mi carne en comida, dijo Jesús a la gente y a sus discípulos (Jn 6, 51.55). Pero ¿quiso Jesús decir en verdad lo que dijo o hay que entenderlo de otro modo? La respuesta nos la da el evangelio de hoy (Jn 6, 60-69) y es categóricamente afirmativa. Jesús quiso decir lo que dijo y lo sostuvo, a pesar de que a muchos de sus discípulos no les gustó y empezaron a irse… Es muy duro, es demasiado lo que pides, le dijeron mientras se iban, dejándolo casi solo. Pero Jesús no se retractó. No les dijo: no se vayan, no es lo que ustedes piensan. Porque sí era realmente lo que ellos pensaban: que el pan de vida eterna que les había prometido era su propia carne…

Era realmente lo que Jesús había dicho y lo que ellos le habían entendido: comer su carne . Pero no era en la forma en la que ellos se lo imaginaban… Para Pedro y los apóstoles, que pese a todo, le permanecieron fieles, debió ser una muy grata sorpresa cuando, en la Última Cena, Jesús tomó pan y después de bendecirlo se lo dio diciendo: tomen y coman: esto es mi cuerpo (Mc 14, 22). Pedro debió haberse sonreído mientras pensaba en su interior: entonces así era de fácil aquello (lo de comer su carne). Y nosotros que pensábamos que tendríamos que comerlo a mordiscos. Habrá recordado también las palabras que le dijo a Jesús: Señor, no sabemos cómo será eso de comer tu carne, pero estamos seguros de que la cosa resultará, pues siempre resultó bien cuanto te propusiste, aunque pareciera imposible (Jn 6, 68-69). Y comieron su carne, pero como si fuera un poco de pan.

Aún hoy hay muchos, empezando por los evangélicos, que no creen que el pequeño pan de la eucaristía sea el cuerpo de Cristo, el pan de vida que se nos da en comida. La cosa está tan clara, que uno se asombra de que no crean. Les invito a leer sin prejuicios lo que dicen los sinópticos (Mt 26,26; Mc 14,22; Lc 22,19), Juan (Jn 6,51) y Pablo (1 Cor 11, 24). Es Pablo quien nos dice que “el que come el pan o bebe la copa del Señor indignamente, peca contra el cuerpo y la sangre del Señor…; “come y bebe su propia condenación por no reconocer el cuerpo del Señor” (1 Cor 11, 27.29). ¿¡Qué más se puede decir para hacer creer que Jesús se nos da en la eucaristía!?

Es una verdadera pena no querer creer en la presencia real de Jesús en la eucaristía. Quienes no tienen esta fe no acogen la gracia del Padre Dios que los lleva a Jesús (Jn 6, 43-45) ni aceptan la acción del Espíritu que les lleva a creer en las cosas verdaderamente espirituales (Jn 6, 63), como es el misterio de la eucaristía. Es lo que quiere decir Jesús cuando afirma que sus palabras son espíritu y vida  (Jn 6, 63). Son vida, porque quienes las acogen tienen la vida de Jesús; y son espíritu, porque es el Espíritu del Señor quien nos lleva a dar testimonio de Jesús (Jn 15, 26-27).

LECTURAS

DOMINGO XXI

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!

Lectura del libro de Josué      24, 1- 2a.  15- 17.  18b

      En aquellos días, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquem. Convocó a los ancianos de Israel, a los jefes, jueces y oficiales, y se presentaron ante el Señor. Josué habló al pueblo:

-Si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quien quieren servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitaban; mi familia y yo serviremos al Señor.

El pueblo respondió:

¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; el nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto; él hizo a nuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos y en todos los pueblos por donde cruzamos. También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  33,  2-3.  16-17.  18-19.  20-21.  22-23  (R.: 9a)

  1. Gusten y vean qué bueno es el Señor.

      Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren.    R.

      Los ojos del Señor miran a los justos,

sus oídos escuchan sus gritos;

pero el Señor se enfrenta con los malhechores,

para borrar de la tierra su memoria.     R.

      Cuando uno grita, el Señor lo escucha

y lo libra de sus angustias;

el Señor está cerca de sus atribulados,

salva a los abatidos     R.

      Aunque el justo sufra muchos males,

de todos los libra el Señor;

él cuida de todos sus huesos,

y ni uno solo se quebrará.    R.

      La maldad da la muerte al malvado,

Y los que odian al justo serán castigados.

El Señor redime a sus siervos,

no será castigado quien se acoge a él.  R.

SEGUNDA LECTURA

Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios     5, 21-32

      Hermanos:

Ténganse mutuamente respeto en honor a Cristo.

Que las mujeres respeten a sus maridos como si se tratara del Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia porque es su cuerpo. Por tanto así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.

Esposo, amen a sus esposas como cristo amó a su Iglesia.

Él se entregó así mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela ante sí como una Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino sana e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son.

Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.

Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios

Aleluya   cf.  Jn  6, 63c.  68c

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;

tú tienes palabra de vida eterna.

      EVANGELIO

¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna

Lectura del santo Evangelio según San Juan  6, 60 -69

      En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:

– Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?

Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:

¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne de nada sirve. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y, a pesar de esto, algunos de ustedes no creen.

Pues Jesús sabía desde el principio quienes no creían y quien lo iba a entregar.

Y dijo:

Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.

Desde entonces, muchos discípulos suyos se retiraron y ya no andaban con él.

Entonces Jesús dijo a los Doce:

– ¿También ustedes quieren irse?

Simón Pedro le contestó:

– Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios. Él está cerca de los atribulados.

– Por la Iglesia que quiere ser fiel a su Señor en las vicisitudes de la historia, roguemos al Señor.

– Por los que vacilan en su fe, por los que no pueden creer, roguemos al Señor.

– Por los esposos divorciados, desunidos, que conviven sin amor, roguemos al Señor.

– Por nosotros, aquí reunidos, que, como Pedro, queremos ser fieles a Jesucristo, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras súplicas; que podamos gustar y ver tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario del evangelio del 19.08 o 20ª TO

Queridos amigos:

En el evangelio de hoy (Jn 6, 51-58), hay tres cosas que llaman poderosamente la atención: 1. La insistencia apasionada con la que Jesús repite y repite que su cuerpo es verdadera comida y su sangre verdadera bebida. Y que tendremos que comer su carne y beber su sangre. “Carne y sangre” es el modo semítico ordinario de referirse a la persona. Y Jesús repite esta frase hasta seis veces.  2. La no aclaración a los judíos  -ni a los apóstoles-, de cómo habría de ser eso. Ellos discutían entre sí y bastantes ya se estaban retirando -incluidos algunos discípulos-, porque la cosa les parecía imposible. Les pudo haber dicho: ¡tranquilos, no es como ustedes se lo imaginan!, pero prefirió callar y poner a prueba su fe en Él. 3. Los maravillosos efectos que la comunión del cuerpo y sangre de Jesús produce en quienes comulgan.

Antes de ver algunos de esos efectos, digamos algo sobre este trozo del evangelio (Jn 6, 51-58), que contiene la parte medular del llamado discurso eucarístico de Jesús (c. 6). Hasta ahora Juan nos ha hablado de Jesucristo, el Pan de Vida, que Dios nos da. Ahora es el mismo Jesús quien nos dice que su cuerpo es el pan que Él va a entregar para la vida del mundo (Jn 6, 51 b). Para la vida del mundo, porque Jesús ve siempre su vida y su eucaristía en relación con la salvación del mundo, unidas a su pasión, muerte y resurrección, tal como lo captaron los Sinópticos y Pablo (1 Cor 11,24).

Todo esto es muy importante, porque nos lleva a tocar el fondo de lo que para Jesús fue la Eucaristía, a saber, el memorial de su pasión, muerte y resurrección. Y de lo que debiera ser para nosotros: participar activamente en este memorial. Hagan esto unidos a mí, nos dice Jesús,  y ofrézcanse conmigo al Padre Dios para la salvación del mundo. Esta debe ser nuestra principal actitud al celebrar o recibir la eucaristía: más que el coloquio íntimo con Jesús o la fuerza que nos da para seguirle o el mismo transformarnos en Él al ser asimilados por su gracia. Todas estas cosas y muchas más se nos darán por añadidura si nos acercamos a la eucaristía como Memorial de la muerte y resurrección de Jesús.

Señalemos otros tres efectos de la eucaristía: 1. quien la come vivirá por El. Permanece en mí y yo en él, dice Jesús, con esa unión de vida que Él mismo comparará a la unión de la vid con los sarmientos (Jn 15, 4). 2. Y vivirá para siempre, añade, pues Él lo resucitará en el último día (Jn 6, 54). Quien comulga lleva en sí la vida eterna, que es Jesucristo. 3. Por la eucaristía participamos en la vida de Cristo, vida que el Hijo comparte con el Padre. Por eso quien come a Cristo vivirá del Padre Dios. Es otro de sus grandes efectos: la participación en la vida de Dios Trinidad.