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LECTURAS

DOMINGO XVII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Comerán y sobrará

Lectura del segundo libro de los Reyes  4, 42- 44

      En aquellos días, llegó un hombre de Baal-Salisá trayendo al profeta Eliseo el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo:

– Dáselos a la gente que coman

El criado replicó:

¿Que hago yo con esto para cien personas?.

Eliseo insistió:

– Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor:

Comerán y sobrará.

Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial   

Sal 144, 10-11.  15-16.  17-18  (R.:cf. 16)

Señor, nos sacias de favores.

      Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles;

que proclamen la gloria de tu reinado,

que hablen de tus hazañas.  R.

       Los ojos de todos están aguardando,

tú les das la comida a su tiempo;

abres tú la mano,

y sacias de favores a todo viviente.      R.

       El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en toda sus acciones;

cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente.      R.

SEGUNDA LECTURA

Un solo cuerpo, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios  4, 1-6

      Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, les ruego que vivan de una manera digna como pide la vocación a la que han sido llamados.

Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos, sopórtense mutuamente por amor. Esfuércense en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que ustedes han sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo Dios, y Padre de todos, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y está en todos.

Palabra de Dios.

Aleluya   Lc     7, 16

Un gran Profeta ha surgido entre nosotros:

Dios ha visitado a su pueblo.

EVANGELIO

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

Lectura del santo Evangelio según san Juan  6, 1- 15

      En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacia con los enfermos.

Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:

– ¿Dónde compraremos panes para dar de comer a toda esta gente?

Lo decía para ponerlo a prueba, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó:

– Doscientos denarios no bastan, para que a cada uno le toque un pedazo de pan.

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:

– Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?.

Jesús dijo:

– Digan a la gente que se siente.

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran  unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; hizo lo mismo con el pescado y les dio todo lo que quisieron.

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:

– Recojan los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

Los recogieron, y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

La gente entonces, al ver la señal milagrosa que había hecho, decía:

– Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.

Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre. Él abre su mano y sacia de favores a todo viviente.

– Para que la caridad de la Iglesia reproduzca el milagro del pan multiplicado, roguemos al Señor.

– Para que los saciados de pan tengan hambre de justicia y sepan compartir su riqueza, roguemos al Señor.

– Para que el mundo del hambre obtenga el pan que necesita y pueda apetecer el otro pan, roguemos al Señor.

– Para que, participando del pan de la eucaristía, sepamos compartir con los demás el pan de nuestra existencia, roguemos al Señor.

Dios, Padre nuestro, da a todos el pan de cada día y el pan de la vida eterna.

Te lo  pedimos por Jesucristo tu Hijo, que quiso compartir nuestro pan, y vive y reina por los siglos de los siglos.

Comentario del evangelio del domingo 22.07. o 16º TO

Queridos amigos:

¿Se considera usted una persona compasiva? Se lo pregunto porque es el tema del evangelio de hoy (Mc 6, 30-34), que nos habla de la compasión de Jesús. Jesús tiene compasión de sus apóstoles, que regresan cansados después de la misión, y tiene compasión de la gente, que viene a su encuentro y que anda como ovejas sin pastor. Sin duda mucha de esa gente venía de los pueblos misionados por los apóstoles, conmocionada por lo que habían visto y oído (Mc 6, 7-13). La compasión de Jesús para con los apóstoles, le lleva a buscar un sitio tranquilo donde puedan descansar un rato, sin la presión de la gente. Su compasión para con la gente le lleva a volver a hablarles del Reino y a curar a cuantos lo necesitan (Lc 9,11).

La compasión, en cuanto expresión del amor misericordioso, es lo máximo en Dios y en Jesucristo. Cara a nosotros, claro. Es la virtud de la que Dios hace más gala en el Antiguo Testamento, siempre compasivo con su pueblo. Hasta que un buen día, en un exceso de su compasión, decidió hacerse hombre en Jesucristo para hacer suyo el dolor de los que sufren y compadecerse de nuestras miserias. Obviamente la compasión debe ser también lo máximo en el cristiano. Sin compasión, nos volvemos egoístas, inhumanos y estériles. Con compasión, nos abrimos a los demás y somos humanos y creativos. Es el caso de San Vicente.

De la compasión se han dicho cosas bellas y verdaderas. Por ejemplo, que es la flor de la misericordia, y que su fruto es el amor afectivo (ternura) y efectivo (hechos). Yo prefiero referirme a los siguientes elementos que conforman la compasión, a saber, la atención, la comprensión, la aceptación, la ayuda y la búsqueda de colaboración. Sabiendo que cuanto mejor los practicamos más compasivos somos y viceversa. ¿Va usted por la vida siempre atento a las necesidades de los demás? ¿Las comprende y hace suyas entrando en sus sentimientos y sufrimientos? Si la respuesta es SI, entonces usted está en vías de tener un corazón compasivo

Tendrá un corazón compasivo si, a lo anterior, junta la ayuda y la búsqueda de colaboración. Ante todo la ayuda, pues, como decía S. Vicente de Paul, “la mano tiene que hacer todo lo posible por conformarse con el corazón”. Su compasión será perfecta si, al mismo tiempo que actúa, busca reforzar su acción de ayuda haciendo que otros muchos entren en el problema. Entonces, la compasión, además de ser efectiva se torna eficaz y duradera o permanente. Es lo que hizo Jesús, cuando, compadecido del pobre pueblo que andaba como ovejas sin  pastor, pidió colaboradores (Mt 9, 32-36).

LECTURAS

DOMINGO XVI

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

 Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores

Lectura del libro de Jeremías   23,  1- 6

        ¡Ay de los pastores que dispersan

y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño!

-oráculo del Señor-.

Así dice el Señor, Dios de Israel:

-A los pastores que pastorean a mi pueblo:

Ustedes han dispersado y ahuyentado mis ovejas,

y no las han cuidado:

pues yo les tomaré cuentas,

por la maldad de sus acciones

-oráculo del Señor-.

Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas

de todos los países adonde las expulsé,

y las volveré a traer a sus praderas,

para que crezcan y se multipliquen.

Les pondré pastores que las pastoreen;

ya no temerán ni se espantarán,

y ninguna se perderá

-oráculo del Señor-.

Miren que llegan días

-oráculo del Señor

en que suscitaré para David un germen justo;

reinará como rey prudente,

practicará el derecho y la justicia en la tierra.

En sus días se salvará Judá

e Israel habitará en paz.

y lo llamarán con este nombre:

El-Señor-nuestra-justicia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  22,  1-3a. 3b-4… 5.6     (R.: 1)

El Señor es mi pastor, nada me falta.

         El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia las fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

         Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R.

         Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R.

 SEGUNDA LECTURA

Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos uno solo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios  2,13-18

        Hermanos:

Ahora, gracias a Cristo Jesús y en virtud de su sangre, los que un tiempo estuvieron lejos, ahora estarán cerca.

Él es nuestra paz.

Él ha hecho de los dos pueblos uno solo derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio.

Él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear en si mismo con los dos pueblos un solo hombre nuevo

Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.

Vino y trajo la noticia de la paz: paz a ustedes, los de lejos; paz también a los de cerca.

Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

Aleluya     Jn     10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz

-dice el Señor-,

y yo las conozco, y ellas me siguen.

EVANGELIO

Andaban como ovejas sin pastor

Lectura del santo Evangelio según san Marcos  6, 30- 34

      En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:

-Vengan ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.

Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en la barca a un sitio tranquilo y apartado.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todos los pueblos fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y sintió compasión de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor  se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, Él es nuestro Pastor.

– Por el Papa, por los obispos, por todos los que tienen alguna responsabilidad en la Iglesia, roguemos al Señor.

– Por los gobernantes de todas las naciones, responsables principales de la promoción cultural; del desarrollo económico y de una más justa distribución de la riqueza, roguemos al Señor.

– Por todos los que se sienten marginados en la sociedad, sin  poder apenas hacer oír su voz, roguemos al Señor.

Por nosotros, miembros de la iglesia, llamados a compartir la solicitud pastoral de Cristo, roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, tú has constituido a Jesucristo Pastor de tu Iglesia; apiádate de nosotros; reúnenos en tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario del evangelio del domingo 15.07 o 15º TO

Queridos amigos:

Buscar, formar y enviar misioneros, fue la tarea fundamental y constante de Jesús. Como lo es de la Iglesia. Y tiene que serlo si con Jesús quiere establecer el Reinado del Padre Dios en el mundo, que es para lo que Él vino. Para ello buscó discípulos, los preparó y los envío como misioneros, a 12 de los cuales constituyó en apóstoles (Mc 1, 14-20, 3, 13-19). Tuvo otros muchos, que quedaron como discípulos misioneros. Por ejemplo, los 144 que Jesús envió por los pueblos a proclamar la Buena Nueva de su cercano arribo (Lc 10, 1-23). A Dios gracias y como ustedes saben, hoy la Iglesia que está en América Latina y el Caribe, ha retomado esta práctica de Jesús tal como lo pide “Aparecida” (2007).

En relación con la Misión, Jesús tuvo ciertamente una visión y plan misioneros de largo alcance, y otro de corto alcance y plazo. Como el que recoge Marcos en el evangelio de hoy (Mc 6, 7-13, repetido en Lc 9, 1-11; y ampliado en Mt  10, 1-42). Para llevar a cabo el Plan de Largo Plazo, Jesús fundó la Iglesia a la que le dio el mandato de evangelizar el mundo entero (Mt 28, 19-20), Para llevar a cabo el Plan de Corto Plazo, casi de emergencia, Jesús envió a sus 12 apóstoles, a quienes había preparado y capacitado a lo largo de varias meses (Mc 3, 13-14).

Las indicaciones y las facultades que Jesús dio a los apóstoles para su primera misión son interesantes, pero lo son más, leyendo entre líneas, la urgencia y la necesidad, que para Jesús tiene la Misión. De las indicaciones, quiero mencionar sólo dos: la de ir de dos en dos y la de ungir con óleo a los enfermos para sanarlos (Mc 6,13; Stgo 5,14), que es lo que hoy hacemos en el sacramento de la unción de los enfermos. ¡Miren si no es antigua esta práctica de la unción! De las facultades, quiero mencionar estas tres: predicar, curar y exorcizar o expulsar demonios…  “¡Ay de mi si no evangelizo!”, dirá más tarde Pablo haciéndose eco de la  necesidad de misionar (1 Cor 9,16)

Y ¡ay de mí si no evangelizo!, nos ha dicho la Iglesia que está en nuestro Continente, al mismo tiempo que lanzaba la Misión Continental en cada país, en cada diócesis y en cada parroquia. Algo nuevo y grande está pasando y tiene que notarse, se dijo Jesús cuando envió sus apóstoles al pobre pueblo, que andaba como ovejas sin pastor (Mc 6,34). Ser “discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan vida en Él” (Jn 14, 6), es lo que nos pidieron los Obispos de América, al lanzar la Nueva Evangelización del Continente, que incluye la misión permanente de las parroquias, tal como lo está haciendo la nuestra, liderada por MISEVI.

Lecturas

DOMINGO XV

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

 Ve y profetiza a mi pueblo

Lectura de la profecía de Amos        7,  12- 15

         En aquellos días dijo Amasías, sacerdote de Betel, a Amos:

-Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizare en Betel porque es un santuario del rey y templo principal del reino.

Respondió Amos:

– No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos.

El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  84, 9ab-10.  11-12.  13- 14   (R.: 8)

Muéstranos, Señor, tu misericordia   y danos tu salvación.

         Voy a escuchar lo que dice el Señor:

Dios anuncia la paz

a su pueblo y a sus amigos.

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

        La misericordia y la felicidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra;

y la justicia mira desde el cielo. R.

        El Señor nos dará lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

la justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos. R.

 SEGUNDA LECTURA

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Lecturas de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3- 14

        Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,  antes de crear el mundo;

para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el  amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,  por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,  para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido en su querido  Hijo, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados, El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

Por medio de él hemos sido hechos herederos.

A esto estábamos destinados

por decisión del que hace todo según su voluntad.

Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo,

seremos alabanza de su gloria.

Y también ustedes,

que han escuchado la palabra de verdad,

el Evangelio de salvación, en el que creyeron,

han sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido,

el cual es garantía de nuestra herencia,

para liberación del pueblo adquirido por Dios,

para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

        Aleluya     cf.    Ef   1, 17- 18

El Padre de nuestro Señor Jesucristo

ilumine los ojos de nuestro corazón,

para que comprendamos cual es la esperanza

a la que nos llama.

EVANGELIO

Los fue enviando

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6,  7- 13

         En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos.

Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió:

– Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de aquel lugar.

Y si en algún sitio no los reciben ni los escuchan, márchense de allí, sacúdanse el polvo de los pies, para que les sirva a ellos de advertencia.

Ellos salieron a predicar la conversión, echando muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre. En Cristo nos bendice con toda clase de bienes.

– Para que la Iglesia, enviada por Cristo al mundo, pueda anunciar el Evangelio en todas partes con entera libertad, roguemos al Señor.

– Para que los poderes de este mundo, que impiden y obstaculizan el anuncio del Evangelio, depongan su actitud de recelo, roguemos al Señor.

– Para que las Iglesias perseguidas, reducidas al silencio, perseveren en su fidelidad al Evangelio y no desfallezcan en las pruebas, roguemos al Señor.

– Para que nosotros, aquí reunidos, nos sintamos enviados, como los Doce, dondequiera que nos encontremos, para dar testimonio de nuestra fe, roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, atiende nuestras súplicas; que tu palabra nos convierta, nos libere, nos cure. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Comentario del evangelio del domingo 8.07.2018

Queridos amigos:

¡¿Quién es este Jesús?! ¡¿De dónde le viene todo lo que sabe y hace?! (Mc 6,2), es la pregunta que se hicieron sus paisanos de Nazaret, asombrados ante la sabiduría con la que hablaba y los milagros que hacía. ¡¿Quién es Jesús?! es la pregunta que Marcos quiere que nos hagamos todos, personas y grupos. Pero no teóricamente, de memoria, sino de verdad, interpelados, cuestionados, conmocionados por Jesús, hasta que nos demos una respuesta que cambie nuestras vidas; que nos lleve a tomar partido: por Él o contra Él. No se admiten neutrales (Mt 12, 30).

Lo que, en el evangelio de hoy (Mc 6, 1-6), nos cuenta Marcos de la visita de Jesús a su pueblo Nazaret, es un ejemplo de lo que les digo. Jesús quiso dar a su pueblo, personalmente, la primicia sobre quién de verdad era Él, y allí se fue, acompañado de los Doce. La fama de que era un Gran Profeta y de que hacía milagros, había llegado al pueblo hacía ya tiempo y lo había dividido en dos bandos: “los en contra” de Jesús y “los a favor” (sus parientes con María a la cabeza).

“Pueblo chico, infierno grande”, es lo que resultó ser Nazaret. Aquí y ahora, yo quiero referirme sólo a la reacción del bando de los no creyentes en Jesús y cómo se convierten pronto en fanáticos y violentistas. En este caso, quisieron matar a Jesús, tirándolo barranco abajo. Pero Él “pasó por entre medio de ellos y se fue” (Lc  4, 29-30). Los argumentos de los no-creyentes, si se los puede llamar argumentos, se reducen a uno: ¡Esto no puede ser y además es imposible! No les cabe en la cabeza lo que están viendo y oyendo! “¡¿De dónde le viene todo esto?!

Le han visto crecer y hacerse un adulto joven de 30 años, acompañando a su madre María y relacionándose con sus primos y primas hermanos, bastante numerosos. Nada muy especial en su vida, salvo su comportamiento siempre correcto, su participación fervorosa y atinada en la sinagoga, los sábados. Pero de aquí a lo que es y hace ahora hay un abismo. ¿Quién le ha enseñado esa sabiduría? ¿Y de dónde ese poder de hacer milagros? No pueden dar crédito a lo que ven. Tiene que haber algún truco…

Es la tragicomedia de los incrédulos de entonces y de los agnósticos y ateos de hoy. Están a un paso de creer, pero no dan el paso. Les falta sólo dar fe a lo que ven…, pero por ceguera espiritual (soberbia y obstinación, muchas veces), prefieren negar la evidencia. Es imposible, dicen. Y como no se lo imaginan o no pueden experimentarlo, no lo creen. ¡Qué pena! ¡No saben lo que se pierden!

 

Lecturas

DOMINGO XIV

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos

Lectura de la profecía de Ezequiel               2, 2- 5

    En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía:

-Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el día de hoy. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: “Esto dice el Señor:” Te hagan caso o no, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial      Sal  122, 1-2a. 2bcd. 3-4  (R.: 2cd)

  1. Misericordia, Señor, misericordia.

    A ti levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.

Como están los ojos de los esclavos

fijos en las manos de sus señores. R.

    Como están los ojos de la esclava

fijos en la mano de su señora,

así están nuestros ojos

en el Señor, Dios nuestro,

esperando su misericordia. R.

    Misericordia, Señor, misericordia,

que estamos saciados de desprecios;

nuestra alma está saciada

del sarcasmo de los satisfechos,

del desprecio de los orgullosos. R.

SEGUNDA LECTURA

Presumo de mis debilidades,

porque así residirá en mí la fuerza de Cristo

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios   12,  7b – 10

    Hermanos:

Para que no tenga soberbia, me han clavado una espina en la carne; un ángel de Satanás que me abofetea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido:

Te basta mi gracia; la fuerza se manifiesta en la debilidad.

Por eso muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.

Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

Aleluya        Lc  4,  18

El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres.

EVANGELIO

No desprecian a un profeta más que en su tierra

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 1 -6

        En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:

– ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanos ¿No viven con nosotros aquí?

Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía:

– No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.

No puedo hacer allí ningún milagro, sólo curo algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor. Nuestros ojos están fijos en él, esperando misericordia.

– Por todos los que han recibido en la Iglesia el encargo de anunciar la palabra de Dios; para que, fieles al mensaje, sepan presentarlo a todos con lenguaje inteligible, roguemos al Señor.

– Por los que no dan crédito al Evangelio que resuena en sus oídos; para que sean capaces de reconocer la palabra salvadora de Dios en la envoltura de la palabra humana, roguemos al Señor.

– Por los que rechazan toda autoridad, todo magisterio, y pretenden conducirse a sí mismos; para que reconozcan su extravío y depongan su autosuficiencia, roguemos al Señor.

– Por nosotros, aquí reunidos; para que escuchemos la palabra de Dios, meditándola en nuestro corazón, y así influya en nuestra vida, roguemos al Señor.

Señor, dios nuestro, haznos dóciles a tu palabra; escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.