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Comentario al evangelio del domingo 11.11.2018 o 32º TO

Queridos amigos:

El óbolo de una viuda pobre en la alcancía del templo y el comentario que le mereció a Jesús, son el nervio del evangelio de hoy (Mc 12, 38-44). Este tiene una primera parte, también muy interesante y que quizás explique el por qué esa viuda y otras muchas eran pobres. Los comentaristas suelen pasarla por alto, ganados por el comentario de Jesús: da más quien más se priva de lo necesario para vivir, o, dicho parafraseando el texto del evangelio: quien da lo poco que tiene para vivir da mucho más que el que da de lo que le sobra (Mc 12, 44). Hay que dar hasta que duela, decía San Alberto Hurtado.

Ciertamente, pero no sólo dinero. Dar tiempo, trabajo, ingenio, alegría…, son cosas que valen más que el dinero, y también hay que darlas hasta que duela. Por ejemplo, tiempo para participar en jornadas y/o pertenecer a Grupos Pastorales de la Parroquia,

Al respecto es consolador saber que Jesucristo y Dios premian hasta lo más pequeño que les ofrezcamos (los dos centavos de la viuda) y el vaso de agua al prójimo (Mc 9,41). Es consolador y nos anima a hacer el bien, aunque no podamos dar mucho. Pero es una ofensa darle en colecta sólo los centavos que nos van sobrando de las compras, casi como una manera de deshacerse de ellos, cuando podemos dar más.

En el caso de la viuda del evangelio siempre me llamó la atención que Jesús la dejase dar la limosna aun sabiendo que se quedaba sin nada. Me pregunto cuál habría sido la actitud de ustedes frente a esa pobre viuda, que rebusca sus centavos para ponerlos en la alcancía del templo. ¿No le habrían dicho guarde eso para usted, señora, que lo necesita más que el templo? Debo confesar que es lo que hacía yo antes, hasta que un día caí en la cuenta de que yo estaba en el error al querer enmendar la plana al Señor. Mi falsa piedad quería impedir que también el pobre fuera magnánimo desde su pobreza. Y que diera su limosna  -tributo de reconocimiento- a Dios. Él sabrá cómo recompensar al pobre, me dije, y recordando que tenía por ahí una bolsa de alimentos no perecibles, se la di.

El caso de la viuda pobre, que da de su pobreza, confirma el dicho de que no hay pobre que no pueda dar algo. Añadamos que ni rico que no pueda dar más. Lamentablemente, ¡qué difícil es que esto suceda! (Mt 19, 24) Por ejemplo, ¿¡en qué quedaron los acuerdos de Helsinki (1975) y de la ONU para que los países ricos ayuden a los países pobres?! La cooperación internacional para el desarrollo ha ido bajando del 0.34 % del PNB al 0.22 %. Y muchos ni lo dan. Como si los ricos (y los países ricos) no tuvieran que dar hasta que duela, que decía San Alberto Hurtado.

LECTURAS

DOMINGO XXXII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

La viuda hizo un pan y lo entregó a Elías

Lectura del primer libro de los Reyes 17, 10- 16

            En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo:

– Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.

Mientras iba a buscarla, le gritó:

– Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.

Respondió ella:

Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo pan cocido; me queda tan sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en una vasija, y ahora estaba recogiendo un poco de leña, para ir a prepararlo para mi hijo y para mí; comeremos y luego moriremos.

Respondió Elías:

– No temas. Prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un pan pequeño y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después.

Porque así dice el Señor, Dios de Israel:

“El cántaro de harina no se vaciará,

la vasija de aceite no se agotará,

hasta el día en que el Señor envíe

la lluvia sobre la tierra”.

Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo.

Ni el cántaro de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

 

Palabra de Dios.

Salmo responsorial          Sal      145, 7. 8-9a. 9bc-10                       (R.: 1)

  1. Alaba alma mía al Señor.

            O bien:

            Aleluya

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,

que hace justicia a los oprimidos,

que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos. R.

            El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos,

el Señor guarda a los peregrinos. R.

            Sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad. R.

SEGUNDA LECTURA

Cristo se ha ofrecido una sola vez

para quitar los pecados de todos

Lectura de la carta a los Hebreos  9, 24- 28

            Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres –imagen del auténtico-, sino por el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.

Tampoco se ofrece así mismo muchas veces –como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo-. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.

Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez.

Y después de la muerte, el juicio.

De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.

Después aparecerá por segunda vez ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.

Palabra de Dios.

Aleluya          Mt. 5, 3

Dichosos los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos.

EVANGELIO

Esa pobre viuda ha echado más que nadie

 Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 38- 44

            En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la gente y les decía:

¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de la viuda con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en chantad; se acercó una viuda pobre y puso dos monedas de poco valor. Llamando a sus discípulos, les dijo:

– Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.

Palabra del Señor.

            Forma breve:

Lectura del santo Evangelio según San Marcos  12, 41- 44

En aquel tiempo, estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y puso dos monedas de poco valor. Llamando a sus discípulos les dijo:

– Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ella en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Cristo ha entrado en el cielo –hemos escuchado- para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Oremos con toda confianza.

– Por la Iglesia, llamada a ser comunidad de amor, roguemos al Señor.

– Por los huérfanos, las viudas, los que viven solos, roguemos al Señor.

– Por los que sufren hambre, los que no perciben el salario mínimo justo, roguemos al Señor.

– Por los que prueban su amor al prójimo, compartiendo su pan, como la viuda de Sarepta, dando lo que tienen para vivir, como la viuda del evangelio, roguemos al Señor.

– Por nosotros, que nos disponemos a celebrar al que se entregó por todos hasta la muerte de cruz, roguemos al Señor.

Atiende, Señor, a los ruegos de los que te suplican y ponen su confianza en tu amor, Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario del evangelio del domingo 4.11.2018 o 31° TO

Queridos amigos.

¡Ámenme!, dice Dios! ¡Y ámense y amen a sus prójimos como a sí mismos! En esencia esto es y a esto apuntan los dos más grandes mandamientos de la Ley de Dios, tal como nos lo asegura Jesús en el evangelio de Marcos (12, 28b-34). ¡¿Se lo imaginan, amigos?! Dios pidiéndonos que le amemos, obligándonos a que le amemos. ¡Qué insondable misterio y qué maravilloso designio, al mismo tiempo!

Visto con ojos de moralista, el inmenso amor que Dios nos da y nos pide, corre el peligro de ser desvirtuado y de ser convertido en un mandamiento, que en sí es bello, pero que nosotros lo reducimos a hacer o dejar de hacer unas cuantas cosas. Por favor, el amor de Dios es infinitamente más grande que eso y, sobre todo, es personal, es decir, busca la unión entre personas, que lo amemos a El como Persona, con pasión y por encima de las cosas mandadas… Estas las cumpliremos si de verdad le amamos a El con todo el alma.

Son muchas las cosas que podríamos decir en relación con estos mandamientos. Pero una sola es la más importante y decisiva: nos hablan de amor, del amor de Dios y a Dios, que es la fuente y la cumbre del amor hermoso y verdadero. Y que es parte esencial del misterio de Dios, que se define como amor (1 Jn 4,16), y parte integral de su designio o proyecto en relación con el hombre, que lo ha hecho para amar y cuyo corazón estará inquieto hasta que descanse en Dios, como lo sentía y confesaba San Agustín. ¡Cuán tarde te empecé a amar, Dios mío! Para acentuar lo que estoy diciendo transcribo un par de párrafos de documentos de la Iglesia.

“Padre Dios… has dignificado tanto al hombre, creado en tu bondad, que en la unión del hombre y de la mujer has dejado la imagen de tu propio amor, y al que has creado por amor y le has llamado a amar, le concedes participar en tu amor eterno. De modo que el sacramento del matrimonio, signo de tu amor, consagra el amor de los hombres, por Jesucristo nuestro Señor”. (Prefacio de la Misa de Matrimonio

“Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida, y, con ello, una orientación decisiva… Y puesto que es Dios quien nos ha amado primero (1 Jn 4, 10), nuestro amor a El ya no es sólo un “mandamiento” (Amoris laetitia, nn. 1 y 2, del Papa Francisco, 2016).

LECTURAS

DOMINGO XXXI

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Escucha, Israel: Amarás al Señor con todo el corazón

Lectura del libro del Deuteronomio     6, 2- 6

            En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo:

Teme al Señor, tu Dios, guardando todos los mandamientos, leyes y preceptos que te manda, a ti, a tus hijos y tus nietos, todos los días de tu vida, y así se prolongarán tus días. Escúchalo Israel, y ponlo por obra, para que te vaya bien y crezcas en número. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: “Es una tierra que mana leche y miel”.

Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno.

Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas.

Las palabras que hoy e digo quedarán en tu memoria.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial          Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51          (R.: 2)

  1. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.

             Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;

Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,

mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoco al Señor de mi alabanza

y quedo libre de mis enemigos. R.

            Viva el Señor, bendita sea mi Roca,

sea ensalzado mi Dios y Salvador.

Tú diste gran victoria a tu rey,

tuviste misericordia de tu Ungido. R.

 SEGUNDA LECTURA

 Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa

Lectura de la carta a los Hebreos 7, 23- 28

            Hermanos:

Durante la antigua alianza hubo muchos sacerdotes, porque la muerte les impedía perdurar. Jesús, en cambio permanece para siempre, posee un sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor.

Él es el sumo Sacerdote que necesitábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima del cielo.

Él no necesita ofrecer sacrificios cada día, como aquellos sumos sacerdotes, que ofrecían primero por sus propios pecados, después por los del pueblo; y esto lo realizó una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

En efecto, la Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidades. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la Ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre.

Palabra de Dios.

Aleluya          Jn 14, 23

El que me ama guardará mi palabra

-dice el Señor-,

y mi Padre lo amará y vendremos a él.

EVANGELIO

No estás lejos del reino de Dios

 Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 28b-34

            En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

–  ¿Qué mandamiento es el primero de todos?

Respondió Jesús:

– El primero es: “Escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El Segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que éstos.

El escriba replicó:

– Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:

– No estás lejos del reino de Dios

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, por Jesucristo, su Hijo, que vive para siempre para interceder en favor nuestro.

– Para que la Iglesia sea en medio del mundo comunidad de amor, llamada al amor, roguemos al Señor.

– Para que desaparezcan los odios, rencores, venganzas, que dividen a los hombres y los pueblos, roguemos al Señor.

– Para que los gobernantes y los que hacen las leyes procuren sobre todo el bien común, roguemos al Señor.

– Para que comprendamos que no podemos amar a Dios, a quien no vemos, si no amamos al prójimo, a quien vemos, roguemos al Señor.

Dios, Padre nuestro, enséñanos a amarte con todo el corazón, amando a nuestros prójimos como a nosotros mismos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario del evangelio del domingo 28.10.2018 o 30º TO

Queridos amigos:

En el Perú y en mil sitios más del mundo donde hay peruanos celebramos este 28 la Fiesta del Señor de los Milagros: Día central del Mes Morado, como solemos llamar a octubre. Morado, porque así es el color del cuadro, del hábito de las Hermandades y devotos y, sobre todo, del ambiente penitencial que le damos a octubre, desde que el Papa Juan Pablo II lo llamara “la otra cuaresma del Perú”. Morado, que sale de la mezcla del rojo y el azul, del rojo que simboliza el fuego, el amor, la sangre, el sacrificio; con el azul, que simboliza el agua, la humildad, la paz, la honestidad…

En atención a la importancia que el Señor de los Milagros tiene para el Pueblo de Dios en el Perú, prevalece sobre el domingo y proclama un evangelio (Jn 3, 11-16), que nos da la base y la clave, el por qué y el para qué de la imagen del Señor de los Milagros. Digamos simplemente que plasma y expresa en arte sencillo la grandeza del Plan Salvador de Dios, a saber: 1, que el Padre Dios amó tanto al mundo que le entregó a su propio Hijo para salvarlo; y 2, que cuando el Hijo, Jesús, fue alzado en la cruz (su muerte) empezó su exaltación (glorificación junto al Padre) y la nuestra.

Estas dos revelaciones traen a la memoria las palabras de Jesús a su Padre (Lc 10, 21), cuando lo alaba por hacer que los sencillos y humildes acojan con fe estos misterios y que los “sabelotodo”, los agnósticos y los pagados de sí mismos queden a su libre albedrío. Es por instinto sobrenatural que el pueblo acoge con devoción y acompaña en procesión a la sagrada imagen por horas y horas. Estar frente al Cristo crucificado y/o acompañarlo hace a los sencillos sentirse amados y llamados a una actitud de cercanía con Dios y de confianza. Para pedirle por las necesidades personales, familiares, etc., o para empezar el cambio de vida que tanto anhelan, pues vivir el Mes Morado es una llamada a la conversión.

 “Cuando sea levantado en alto, atraeré a todos hacia mí”, ha dicho el Señor (Jn 12,32). Esta profecía la hace realidad el Señor de los Milagros todos los días, en Octubre sobre todo, pues la gran mayoría del pueblo peruano se siente atraído por el Cristo Moreno. Atraído por una doble fuerza: 1, la fuerza atractiva del Señor ese poder imantador de Dios, invisible, pero real, que jala sin que podamos resistirnos. No cabe la menor duda de que, desde la Cruz, Jesús es como un imán…; y 2, la fuerza oblativa que hace que el pueblo se entregue generosamente a su Señor, y éste crucificado, como diría S. Pablo (1 Cor 2,2), sin escatimar tiempo ni sacrificios. Que el Señor de los Milagros nos bendiga y aumente nuestra fe.

Liturgia de la Fiesta del Señor de los Milagros

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Números 21,4b-9

En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo”. El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces, el pueblo acudió a Moisés, diciendo: “Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes”. Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: “Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte; los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla”. Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba la serpiente de bronce y quedaba curado.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Sal. 83

  1. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

 ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor,

Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. R.

 Hasta el gorrión ha encontrado una casa;

la golondrina un nido,

donde colocar sus polluelos, tus altares,

¡Señor de los ejércitos, rey mío y Dios mío! R.

Dichosos los que viven en tu casa

alabándote siempre.

Dichosos los que encuentran en ti su fuerza

al preparar tu peregrinación. R.

Cuando atraviesan áridos valles,

las convierten en oasis,

como si la lluvia temprana

las cubriera de bendiciones;

caminan de baluarte en baluarte

hasta ver a Dios en Sión. R.

Vale más un día en tus atrios

que mil en mi casa,

Y prefiero el umbral de la casa de Dios

a vivir con los malvados. R.

Porque el Señor es sol y escudo,

él da la gracia y la gloria;

el Señor no niega sus bienes,

a los de conducta intachable. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los filipenses 2,5-12

Hermanos: tengan entre ustedes sentimientos propios de Cristo Jesús. Él a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso, Dios lo levantó sobre todo y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. Por tanto, queridos hermanos, ya que siempre me han obedecido, no sólo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, trabajen por su salvación con temor y temblor.

Palabra de Dios.

Aleluya (Jn 3,15)

El que me ama guardará mi palabra – dice el Señor -, y

mi Padre lo amará y vendremos a Él.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Juan 3,11-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: “Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de la tierra, ¿Cómo creerán cuando les hable del cielo? Porque nadie ha subido del cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que creen en él tenga vida eterna”. Tanto amó Dios al mundo que entregó su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna”.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles.

S: Señor, Tú eres el libertador del hombre. Por eso te pedimos llenos de confianza y esperanza que escuches nuestra súplica comunitaria:

1.- Por el Papa Francisco y todos los consagrados; para que busquen siempre estar al servicio del pueblo de Dios a ellos encomendados. Roguemos al Señor.

2.- Por todos los que luchan por la paz; para que se mantengan firmes en la promoción de la justicia social que lleva a una paz auténtica para todos los pueblos. Roguemos al Señor.

3.- Por todos cuantos deben migrar en búsqueda de nuevas oportunidades; para que encuentren la estabilidad que requieren por el bien de ellos y de sus familias. Roguemos al Señor.

4.- Por la unión de nuestras familias; para que puedan ser hogares sólidos donde se desarrollen los niños y jóvenes al amparo del amor y la confianza. Roguemos al Señor.

5.- Por todos cuantos celebramos esta solemnidad del Señor de los Milagros; para que nuestra devoción a Cristo crucificado nos haga siempre solidarios y atentos a las necesidades de los que sufren. Roguemos al Señor.

S: Señor, enséñanos a ser humildes, para encontrarte en el rostro de nuestros hermanos que sufren, y así, al elevar nuestros ojos hacia tu Hijo crucificado, que es para nosotros el Señor de los Milagros, sea aceptada nuestra oración por la coherencia de nuestra fe. Por Jesucristo Nuestro Señor.

T: Amén.

Comentario meditación del evangelio del domingo 14.10. 2018 o 28º TO

Queridos amigos:

Al decir de Jesús (Mc 10, 17-30), hay dos caminos para llegar al cielo. Uno, el común y elemental, pasa por cumplir los mandamientos; el otro, el particular y especial, pasa por seguir al Señor, dejándolo todo… Según Jesús, este segundo camino es el mejor, aunque sea más difícil. Lo hace a uno mucho más perfecto (Mt 19, 21) y ¡oh paradoja!, rinde el ciento por uno de lo que se ha dejado: casas, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos, propiedades (Mc 10, 29). Los religiosos llaman a este camino el “camino de los Consejos Evangélicos” (de pobreza, castidad y obediencia).

En relación con la pregunta del joven rico del evangelio, llama la atención la respuesta de Jesús. Aparentemente, para el joven rico sólo cuenta la vida eterna (y los bienes que tiene aquí abajo, claro): quiere alcanzar la vida eterna, pero sin perder sus bienes de aquí abajo. Para Jesús hay otras cosas que también cuentan, por ejemplo, el modo de vida que hay que llevar para realizarse al máximo como persona. Él ha venido a perfeccionar el Antiguo Testamento y ha traído una religión superior. Para Él, cumplir los mandamientos de la Ley de Dios es el mínimo que una persona religiosa puede hacer.

Supuesto el cumplimiento de los mandamientos, Jesús va más allá y propone y pide un estilo de vida como el Suyo, que sólo se logra viviendo las Bienaventuranzas, que es a lo que Él llama seguirle… Las Bienaventuranzas (Mt 5,3-11; Lc 6,21-26) son la quintaesencia del espíritu de Jesús, su radiografía, ha dicho alguien. Y constituyen el código de perfección del Nuevo Testamento, así como el Decálogo lo fue del Antiguo. Lamentablemente pareciera que la mayor parte de los cristianos sigue aún anclada en el Antiguo Testamento, como si Jesús no hubiera traído consigo el Nuevo. Se preocupan (¿?) por cumplir los Mandamientos y se creen buenos cuando no los transgreden.

Ciertamente para ser bueno no hay que hacer nada malo, pero no basta. Para ser bueno hay que hacer abundantes cosas buenas, positivas, que enriquezcan la vida, la personal y la de los demás. Que la realicen al máximo, la conviertan en bien social y la hagan agradable a los ojos de Dios. Ser discípulo de Jesucristo y seguirle implica ante todo compartir su visión del hombre nuevo, vivir un estilo de vida como el Suyo, identificarse con Él viviendo las Bienaventuranzas. ¿Qué nos impide a nosotros seguir así al Señor? Al joven del evangelio –quizás el mismo Marcos que nos cuenta esto- , se lo impidió su apego al dinero. ¿Y a nosotros?.

LECTURAS

DOMINGO XXVIII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

 En comparación de la sabiduría, tuve en nada la riqueza

Lectura del libro de la Sabiduría  7, 7- 11

            Supliqué, y se me concedió la prudencia;

invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría.

La preferí a cetros y tronos,

y, en comparación con ella, tuve en nada la riqueza.

No le igualé la piedra más preciosa,

porque todo el oro, a su lado, es un puñado de arena,

y, ante la plata es como el barro.

La quise más que a la salud y a la belleza,

y preferí tenerla como luz,

porque su resplandor no tiene ocaso.

Con ella me vinieron todos los bienes juntos,

en sus manos había riquezas incontables.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial          Sal. 89, 12-13.  14-15.  16-17  (R.: 14)

  1. Sácianos Señor, de tu misericordia.

            Enséñanos a calcular nuestros años,

para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?

Ten compasión de tus siervos. R.

            Por la mañana sácianos de tu misericordia,

y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Danos alegría, por los días en que nos afligiste,

por los años en que sufrimos desdichas. R.

            Que tus siervos vean tu acción,

y sus hijos tu gloria.

Baje a nosotros lo bondad del Señor

y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

SEGUNDA LECTURA

La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón

Lectura de la carta a los Hebreos  4,12-13

            La palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, articulaciones y médulas. Juzga los deseos e intenciones del corazón.

No hay criatura que escape a su mirada. Todo está desnudo y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.

Palabra de Dios.

Aleluya          Mt 5,  3

Dichosos los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos.

EVANGELIO

Vende lo que tienes y sígueme

 Lectura del santo Evangelio según San Marcos  10, 17-30

             En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino. se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:

– Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Jesús le contestó:

– ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.

Él le replicó:

Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.

Jesús lo miró con cariño y le dijo:

– Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.

Pero él, abatido por estas palabras, se fue entristecido, porque tenía muchos bienes.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

–  ¡Que difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!

Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:

–  ¡Qué difícil es para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios.

Ellos se espantaron y comentaban:

– Entonces ¿quién puede salvarse?

Jesús, mirándolos fijamente, les dijo:

Es imposible para los hombres, más no para Dios. Dios lo puede todo.

Pedro entonces le dijo:

– Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.

Jesús dijo:

– Les aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en el mundo futuro, vida eterna.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios, rico para todos los que le invocan.

-Por la Iglesia; para que sepa demostrar al mundo, enfebrecido por el afán de poseer, dónde está el verdadero tesoro, roguemos al Señor.

– Por los que tienen el poder del dinero, el poder decisión; para que sepan distribuir justamente, roguemos al Señor.

– Por los que carecen de medios económicos suficientes; para que encuentren en todos la ayuda que necesitan, roguemos al Señor.

– Por nosotros; para que comprendamos las palabras de Jesús sobre el dinero y aprendamos a ser desprendidos por amor, roguemos al señor.

Sácianos, Señor, con tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Por Jesucristo, nuestro Señor.