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Comentario del evangelio del domino 16.12 o 3º del TA

Queridos amigos:

Una vez más la Iglesia nos propone a Juan el Bautista como modelo de lo que tenemos que hacer en Adviento. Lo que él hizo nos lo cuenta el evangelio de hoy (Lc 3, 10-18), que lo resume diciendo: exhortaba al pueblo y le anunciaba el evangelio. Al pueblo le exhortaba a ser caritativo, justo y no violento. Y, para evitar que creyeran que él podría ser el Mesías, le decía que él no era el Prometido de las Naciones, que el Mesías vendría con un bautismo de fuego por el Espíritu Santo, mientras que su bautismo era sólo de agua, como un rito para prepararle y reclutarle seguidores para cuando apareciese.

Comerciantes, “publicanos” (= cobradores de impuestos), soldados, todos se le acercaban para consultarle lo que, en cada caso, tendrían que hacer. La respuesta de Juan era directa y firme, aunque siempre cordial. Compartan dice a los primeros, den comida, vestidos, lo que tengan. Y ayuden a los demás. Sean justos y no exijan más de lo establecido, decía a los publicanos, que tenían fama de ladrones. Y a los soldados: conténtense con su sueldo y no sean extorsionadores ni prepotentes. Como vemos, Juan ponía de relieve la necesidad de vivir y practicar la caridad, la justicia y la paz.

A esta enseñanza moral, Juan añade otra enseñanza muy superior, centrada en Jesucristo y su bautismo por el fuego y el Espíritu Santo. El bautismo de Juan es con agua, invitando a la conversión y al seguimiento del Mesías, que está por llegar. Juan no es nadie comparado con el Mesías y su bautismo es nada comparado con el de Jesús. Digamos que es esencialmente distinto e infinitamente inferior en valor y eficacia al del Mesías. Aun así Jesús, en gesto de humildad y en solidaridad con Juan, hará que éste lo bautice… El Padre Dios y el Espíritu Santo premiarán su gesto, manifestándose y manifestando quién realmente es Jesús, en lo que llamamos la epifanía del Jordán; Tú eres mi Hijo… (Lc 3, 21-22). Lo dicho debe llevarnos a revalorizar nuestro bautismo, que es lo más grande que nos ha ocurrido en la vida, con llave de oro para la otra. Debe llevarnos también a reavivarlo en nosotros, como la mejor manera de hacer algo en el Adviento y de prepararnos para la Venida del Señor. Les invito a repetirse cada día: ¡Soy un bautizado, un cristiano, y debo actuar como tal! Les invito también a celebrar cada año su cumplebautismo como celebran su cumpleaños. Lo que a lo mejor les obliga a tener que averiguar y memorizar la fecha en que fueron bautizados. Consigue la constancia de tu bautismo y ofrécesela como regalo al Niño Dios en la Navidad.

LECTURAS

DOMINGO III DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

El Señor se alegra con júbilo en ti

Lectura de la profecía de Sofonías  3, 14-18a

Regocíjate, hija de Sión;

                grita de júbilo, Israel;

                alégrate y goza de todo corazón, Jerusalén.

        El Señor ha retirado la sentencia contra ti,

                ha expulsado a tus enemigos.

        El Señor será el Rey de Israel,

                en medio de ti, y ya no temerás.

        Aquel día dirán a Jerusalén:

                “No temas, Sión,

                  no desfallezcan tus manos.

        El Señor, tu Dios, en medio de ti,

                es un guerrero que salva.

        Él se goza y se complace en ti,

                te ama y se alegra con júbilo

                como en día de fiesta”.

Palabra del Señor.

Salmo responsorial  Is  12, 2-3. 4bcd. 5-6  (R.: 6)

R.     Griten jubilosos: “Que grande es en medio de ti

                el Santo de Israel”.

       El Señor es mi Dios y Salvador:

        confiaré y no temeré,

        porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

        él fue mi salvación.

        Y sacarán aguas con gozo

        de las fuentes de la salvación.  R.

        Den gracias al Señor,

        invoquen su nombre,

        cuenten a los pueblos sus hazañas,

        proclamen que su nombre es excelso.  R.

        Canten para el Señor que hizo maravillas,

        anúncienlas a toda la tierra;

        griten jubilosos habitantes de Sión:

        “Que grande es en medio de ti

        el Santo de Israel”. R.

SEGUNDA LECTURA

El señor está cerca

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo  a los Filipenses  4,   4 – 7

        Hermanos:

        Estén siempre alegres en el Señor, se lo repito, estén alegres.

        Que todo el mundo los conozca a ustedes por su bondad.

        el Señor está cerca.

        Que nada los preocupe; al contrario, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios, orando, suplicando y dando gracias.

        Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

Aleluya  Lc  4,  18

El Espíritu del Señor está sobre mí;

me ha enviado para anunciar

EL Evangelio a los pobres.

EVANGELIO

¿Qué hacemos nosotros?

Lectura del santo Evangelio según San Lucas   3. 10 -18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:

“¿Entonces que hacemos?”

Él les contesto:

El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga comida haga lo mismo”.

        Vinieron también a bautizarse unos publícanos y le preguntaron:

        -“Maestro, ¿Qué hacemos nosotros?”

        Él les respondió:

   “No exijan más de lo establecido”.

        A su vez algunos soldados le preguntaron.

        -Y nosotros, “¿que debemos hacer?”

        Juan les respondió:

       “A nadie extorsionen ni denuncien falsamente y conténtense con su sueldo”.

        Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y dijo a todos:

         “Yo los bautizo con agua; pero viene uno que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano la horquilla para separar el trigo de la paja y recoger el trigo en su granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.”

        Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios. Él está cerca de los que lo invocan.

Por la Iglesia, precursora de Cristo, como Juan Bautista; para que sepa hacer atrayente para todos el mensaje cristiano, roguemos al Señor.

Por los gobernantes; para que procuren sin descanso la justicia y la paz, roguemos al Señor.

Por los enfermos y todos los que sufren; para que no teman y reconozcan junto a ellos a quien les ama de verdad, roguemos al Señor.

Por nosotros que recibimos la Buena Noticia; para que llevemos a todos la alegría y la esperanza, compartiendo nuestra vida y nuestras cosas con los demás, roguemos al Señor. En ti confiamos, Señor, escúchanos; tú eres nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario del evangelio del domingo 09.11 32º TO

Queridos amigos:

En relación con el Adviento, en cuya segunda semana entramos, Juan el Bautista es la figura más relevante y decisiva. Lo reconocen así los cuatro (4) evangelistas, que hacen coincidir la aparición pública de Jesús con la aparición de Juan el Bautista en el Jordán. Y lo reconoció así el mismo Jesús, quien le dedicó sus mayores elogios. De entre los evangelistas, quien más solemnemente hace la presentación de Juan es Lucas, que le dedica unos versículos de oro (Lc 3, 1-6), que sirven al mismo tiempo para ubicar a Jesús en la historia de su tiempo y para conectar a Juan con el profeta Isaías, que llamó al Precursor “una voz en el desierto” (Porque Juan estaba en el desierto y no porque nadie le hiciera caso…). 

En relación con el Adviento, Lucas nos hace ver que, para Juan, la esperada llegada del Salvador, es ya un hecho. Pero no como a la gente se le había hecho creer sino todo lo contrario. Ciertamente el Mesías que en cualquier momento va a presentarse entre la gente, es el prometido hijo de David, Rey, Sacerdote, Salvador de su pueblo… y muchas otras cosas más que ni se pudieron imaginar  -(Hijo de Dios, por ejemplo). Pero no se presentará como ellos y sus rabinos se lo imaginaron: espectacular, poderoso, taumaturgo, vengador de su pueblo (contra los romanos, desde luego), panacea de todos los bienes, etc. Juan lo sabe muy bien, sin duda por inspiración del Espíritu que le ha instruido y lo ha llamado a ser el Precursor del Mesías.

Cordero de Dios, llamará significativamente Juan a Jesús, que le hizo saltar de gozo en el seno materno (Lc 1,44). Él intuyó siempre que Jesús era el Mesías y que, por eso, su padre Zacarías quiso que se preparara lo mejor para ser un día el Profeta del Altísimo, como él le había dicho que sería(Lc 1,76). Tenía 30 años cuando dejó ¿la comunidad esenia? para ir a cumplir su misión: alimentar la ilusión del pueblo por su Mesías, corregir sus falsas expectativas, reclutar gente (bautismo de conversión) y ponerla a su disposición, para lo que fuere menester. Desde luego, para preparar el camino del Señor, en frase Isaías (Is 2,22). Lo estaremos preparando si, como Juan el Bautista, 1. Nos dedicamos por entero a la causa del Señor que viene, dejando nuestras conveniencias; 2. Revisamos nuestras ideas y actitudes sobre Dios, Jesucristo y la Iglesia; 3. Somos apóstoles entre la gente ayudándoles a ponerse al servicio del Señor; y 4. Nos convertimos en camino por donde Él pase…, siendo más justos y tolerantes. Abajando los cerros de nuestra soberbia y violencia y elevando los niveles de nuestra bondad y solidaridad.

LECTURAS

DOMINGO II DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

Dios mostrará tu esplendor

Lectura del libro de Baruc  5, 1-9

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción

 y vístete de gala para siempre con la gloria que Dios te da

envuélvete en el manto de la justicia de Dios

y ponte como corona la gloria del Eterno,

porque Dios mostrará tu esplendor

 a cuantos viven bajo el cielo.

Dios te dará un nombre para siempre:  “Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”.

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto, mira hacia el oriente y contempla a tus hijos,

reunidos de oriente a occidente a la voz del Santo, gozosos invocando a Dios.

A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá

con gloria como llevados en un trono real.

Dios ha mandado que se abaje todo monte elevado y toda colina

encumbrada, ha mandado rellenar los barrancos

hasta aplanar el suelo, para que Israel camine con seguridad,

guiado por la gloria de Dios.

Ha mandado a los bosques y a los árboles aromáticos

 hacer sombra a Israel.

Porque Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, y le mostrará su justicia y su misericordia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 125, 1-2ab.  2cd-3. 4-5.  6.  (R.: 3)

R.    El Señor ha estado grande con nosotros,

    y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares.  R.


Hasta los paganos decían:

“El Señor ha estado grandes con ellos”.

  El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.  R.

  Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb.

  Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.  R.

Al ir iban llorando, llevando la semilla; al volver, vuelven cantando,

trayendo sus gavillas.  R.

SEGUNDA LECTURA

Llegarán al día de Cristo limpios e irreprochables

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 1, 4-6.  8-11

Hermanos:

Siempre que rezo por ustedes, lo hago con gran alegría.

Porque han colaborado conmigo en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.

Ésta es mi convicción: que si Dios ha inaugurado entre ustedes una obra buena. la llevará a feliz término hasta el Día de Cristo Jesús.

 Dios es testigo que a todos ustedes los quiero entrañablemente en Cristo Jesús.

Y ésta es mi oración: que el amor de ustedes siga creciendo más y más en conocimiento y sensibilidad para todo.

 Así llegarán ustedes al día de Cristo limpios e irreprochables, colmados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.

Aleluya  Lc 3,  4. 6

Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.

Todos verán la salvación de Dios

EVANGELIO

Todos verán la salvación de Dios

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas  3, 1-6

 En el año quince del reinado del Emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe Virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanias virrey de Abilene, bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.

 Comenzó entonces a recorrer la región del Jordán, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

“Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo áspero se iguale.

  Y todos verán la salvación de Dios”.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios, que a todos muestra su salvación.

 Por la unión de las Iglesias cristianas; para que allanen los senderos que nos separan, y coincidamos todos en el camino de la única Iglesia de Cristo, roguemos al Señor.

 Por todos los que se encuentran fuera de su patria, de su casa: los emigrantes, los exiliados, los deportados; para que sea posible el retorno, roguemos al Señor.

 Por todos los que lloran en este valle de lágrimas; para que halle eco en sus corazones la palabra que verdaderamente consuela, roguemos al Señor.

 Por nosotros, aquí reunidos; para que lleguemos al Día de Jesucristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras súplicas: que nuestra comunidad crezca más y más en penetración y sensibilidad para apreciar lo que más vale. Por Jesucristo, nuestro Señor.