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Meditación Comentario del evangelio del domingo 18.02 o 1º TC

Queridos amigos:

Iniciada la Cuaresma -esos 40 días de Retiro de Jesús y nuestro- les sugiero vivirla con el Espíritu Santo. Así lo hizo Jesús (Mc 1,12-15), y así debiéramos hacerlo nosotros. Iniciarla, acompañarla y terminarla, con el Espíritu Santo. Ese mismo Espíritu, que como si fuera una paloma, entró en Él, en la epifanía del Jordán, mientras su Padre Dios lo proclamaba su Hijo amado (Mt 3,16-17). En vez de entrar a la Cuaresma dispuestos a hacer cada día una lista de oraciones, penitencias y caridades, les invito a entrar sencillamente como lo hizo Jesús: animados y llevados por el Espíritu. Para el evangelista Marcos, que nos relata la Cuaresma de Jesús, eso fue lo más importante.

Por su parte y abundando en el tema, el evangelista Lucas nos dice que el Espíritu no sólo llevó a Jesús al Retiro en el desierto, sino que estuvo con Jesús en cuanto allí El hizo (Lc 4,1): su oración y penitencia, su decisión de ser el Mesías profetizado y no el soñado por las autoridades y el pueblo, su rechazo de las tentaciones y del diablo… Hasta que, vencedor y presto a desempeñar su rol de Mesías, el mismo Espíritu lo llevó con su poder a Galilea (Lc 4,14). Qué bueno si este año en vez de proponernos hacer tantas cosas en la cuaresma, nos ponemos a disposición del Espíritu y nos dejamos conducir por él..

Como Jesús, debiéramos empezar, continuar y terminar la Cuaresma llenos del Espíritu, más que de nosotros mismos. Sólo con sus luces y fuerzas llegaremos más fácilmente a Dios (experiencia de fe y de oración), entraremos en un mejor contacto con nosotros mismos y con nuestros prójimos (experiencia de la Ley de Oro del evangelio: hacer a los otros lo que queremos que ellos nos hagan a nosotros), y nos conformaremos más a Jesucristo (experiencia pascual), hasta ser resucitados en la Pascua por el Espíritu, como resucitó al Señor (Rom 8,11). Entonces nos sentiremos discípulos misioneros de Jesús e iremos por todas partes anunciando al Señor y estableciendo su Reino. Es lo que Él hizo después de su Cuaresma (Mc 1,15; Lc 4,14)

Antes, buscando siempre desde el Espíritu la voluntad del Padre Dios, Jesús tuvo que resolver algunas dudas y tomar las decisiones correspondientes. Por ejemplo la de  dejar Judea e iniciar su evangelización en Galilea…, si el asunto que Juan se traía entre manos -el non licet a la amante de Herodes-, terminaba mal, como terminó (Mc 6, 14-29). Y esta otra, sin duda mucho más importante: presentarse como Mesías, pero sin poder político ni social ni eclesial. Sólo como Hijo del Hombre, que, con su compasión, revela el amor que el Padre nos tiene.

LECTURAS

1º TIEMPO DE CUARESMA

 DOMINGO I DE CUARESMA

PRIMERA LECTURA

El pacto de Dios con Noé salvado del diluvio 

Lectura del libro del Génesis    9, 8-15

        Dios dijo a Noé y a sus hijos:

– Voy a establecer mi alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañaron: aves, ganado, fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Ésta es mi alianza con ustedes: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.

Y Dios añadió:

-Ésta es la señal de la alianza que establezco con ustedes para siempre y con todos y con todos los seres vivos que los han acompañado: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco, y recordaré mi alianza con ustedes y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir las vivientes.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal. 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9      (R.: cf.10)

  1. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad.

       Señor enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

         Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas. Acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R.

         El señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R. 

SEGUNDA LECTURA

Actualmente los salva el bautismo

 Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro   3, 18-22

         Queridos hermanos:

Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

Con este Espíritu fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que habían sido rebeldes en los tiempos de Noé, cuando la paciencia de Dios aguardaba, mientras de construía el arca, en la que unos pocos –ocho personas- se salvaron cruzando las aguas.

Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente los salva a ustedes y que no consiste  en limpiar una suciedad corporal, sino en implorar a Dios una conciencia pura, por la resurrección de Cristo Jesús, Señor nuestro, que llegó al cielo, está sentado a la derecha de Dios y se le sometieron ángeles, dominaciones y potestades.

Palabra de Dios.

Versículo antes del evangelio  Mt 4, 4b

No sólo de pan vive el hombre,

sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

EVANGELIO

Se dejaba tentar por Satanás y los ángeles le servían

Lectura del santo Evangelio según san Marcos  1,  12-15

En aquel tiempo, el Espíritu llevó a Jesús al desierto.

Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre las fieras salvajes, y los ángeles le servían.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

– Se ha cumplido el plazo. Está cerca el reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, en este tiempo de gracia, en este día de salvación.

– Por la  Iglesia, empujada, como Cristo, por el Espíritu, al desierto de la cuaresma; para que se vea fortalecida en la lucha contra las fuerzas del mal, roguemos al Señor.

– Por tantos “espíritus encarcelados”; para que puedan escuchar la palabra de aliento que necesitan, y asirse a la mano amiga que los levante, roguemos al Señor.

– Por los movimientos interesados en la conservación de la naturaleza y en la preservación del medio ambiente; para que perseveren en la llamada de atención a la responsabilidad de todos, roguemos al Señor.

– Por nosotros aquí reunidos, que queremos entrar en la Cuaresma; para que podamos vivir la experiencia del encuentro con Dios en Cristo, creamos y nos convirtamos sinceramente, roguemos al Señor.

– Dios, Padre nuestro, paciente y misericordioso, que salvaste a Noé del diluvio y a Jesucristo, tu Hijo, de la muerte; escucha nuestras súplicas y no nos dejes caer en la tentación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Meditación comentario del evangelio del domingo 11.02 o 1º TC

Queridos amigos:

La curación de un leproso es el título del evangelio de hoy (Mc 1, 40-45), en el que Jesús se muestra acogedor, compasivo, audaz y todopoderoso, al curarlo. Y cumplidor de la ley, cauto, comprensivo y humilde, al enviarlo a los suyos, una vez sanado, en lo que se ha dado en llamar el secreto mesiánico: no le digas a nadie que te he curado. Todos esos calificativos referidos a Jesús le caen de maravilla, pero si le hubiésemos preguntado con cuál de ellos se quedaba, la respuesta no se hubiera hecho esperar: compasivo, habría dicho. ¡Compasivo y misericordioso! Es lo que Él fue y como quiso ser visto siempre. Me pregunto si pasa igual con nosotros.

Decir que Jesús fue un hombre todocompasivo no es poco, pero tampoco es sufuciente. Habría que añadir que para Él la compasión es, debe ser, el alma de todo. Hoy diríamos que vino a traernos la cultura de la compasión, empezando por revisar nuestra idea de Dios y del prójimo. Dios ciertamente es infinito en todo y posee en plenitud todos los atributos, pero, cara a nosotros, quiere ser reconocido como amor. No sólo que Dios es amor (1 Jn, 4,16) y que tiene entrañas de misericordia y compasión (Col 3,12), sino que siendo tan justo como misericordioso, optó por tratarnos en esta vida sólo con misericordia y compasión, y dejar la justicia para la otra (y/o para su Hijo en ésta) (Lc 15, 11-32). Por otra parte, lo que Dios espera de nosotros es compasión más que ofrendas y sacrificios (Mt 9,13; 12,7).

La cultura de la compasión nos pide revisar también nuestra visión y trato con el prójimo, con el que hay que ser siempre compasivo, como nos lo pide en la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25, 37). Como dice el Señor, prójimo de quien está en necesidad es el que es compasivo con él. Vete y haz tú lo mismo, añade Jesús. Es sintomático que el único mandamiento que dio el Señor a sus seguidores es que nos amemos unos a otros como Él nos amó. Y que, sin pedírselo, nos recuerde que el amor al prójimo es un mandamiento semejante al primero (amar a Dios) y medida del mismo. Como si fuera poco, nos dijo que la Ley de Oro de la vida espiritual y la moral es hacer al otro lo que tú quieres que te hagan a ti (Lc 6, 31).

Decididamente, compasión y compasivo, son  palabras claves para entender la vida de Jesús y su mensaje. Lo son también para comprender y vivir la Biblia, la Religión y la Sociedad, pues sin compasión no tienen sentido. Para Jesús no hay otra manera de ser hombre, de ser cristiano y de acercarse a Dios, que siendo compasivo y misericordioso. Es lo que Él fue por encima de todo. Y es lo que quiere que seamos nosotros. 

LECTURAS

DOMINGO VI

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

 El leproso tendrá su morada fuera del campamento

Lectura del libro del Levítico    13, 1 – 2. 44 – 46 

        El Señor dijo a Moisés y Aarón:

– Cuando alguno tenga una inflamación, una erupción o una mancha en la piel, y se le produzca la lepra, será llevado ante Aarón, el sacerdote, o cualquiera de sus hijos sacerdotes. Se trata de un hombre con lepra: es impuro. El sacerdote lo declarará impuro, porque tiene lepra en la cabeza.

El que haya sido declarado enfermo de lepra andará harapiento y despeinado, con la barba tapada y gritando: ¡impuro, impuro!

Mientras le dure la afección, seguirá impuro; vivirá sólo y tendrá su morada fuera del campamento.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  31,  1-2.  5. 11   (R.: cf. 7)

  1. Tú eres mí refugio, me rodeas de cantos de liberación.      

Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. R. 

Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: Confesaré al Señor mi culpa, y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R. 

Alegrénse, justos, y gocen con el Señor;       aclámenle, los de corazón sincero. R. 

SEGUNDA LECTURA

Sigan ustedes mi ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios   10, 31- 11,1 

Hermanos:

Cuando ustedes coman o beben o hagan cualquier cosa, háganlo todo para gloria de Dios.

No den motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la  Iglesia de Dios. Por mi parte, yo procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de la mayoría, para que se salven.

Sigan ustedes me ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo.

Palabra de Dios. 

Aleluya     Lc  7, 16 

Un gran profeta ha surgido entre nosotros

Dios ha visitado a su pueblo.

Evangelio

La lepra se le quitó y quedó limpio

Lectura del santo Evangelio según San Marcos  1,  40- 45

        En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:

– Si quieres, puedes limpiarme.

Jesús sintió compasión, extendió la mano y lo tocó, diciendo:

– Quiero; queda limpio.

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándole severamente:

– No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.

Pero él salió y se puso a pregonarlo y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba afuera, en descampado; y aun acudían a él de todas partes.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios. Él es nuestro refugio.

Por la Iglesia, enviada por Cristo a anunciar el Evangelio, acogiendo a todos, reconciliando a todos, roguemos al Señor.

– Por las instituciones sanitarias y por los profesionales de la medicina, roguemos al Señor.

– Por los que se sienten marginados de la sociedad, despreciados: por el color de su piel, por pertenecer a otra clase social, por su reputación moral, roguemos al Señor.

– Por nosotros, que hacemos injustamente distinción de personas, que clasificamos y ponemos al margen, que rehusamos el trato y condenamos al aislamiento, roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, tú acoges a todos y no haces acepción de personas; escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Meditación comentario del evangelio del domingo 4.02 o 5º TO

Queridos amigos:

Cómo era un día en la vida de Jesús. Aunque empezando por la tarde, al modo judío, el evangelio de hoy (Mc 1,29-39) nos describe cómo era un día en la vida de Jesús. Sin bajar a los detalles, que serán distintos a los nuestros, Jesús dividía el día en cuatro tiempos, que debieran estar en cada uno de nuestros días. Tiempo de oración, de evangelización, de socialización y de ayuda. Veámoslo brevemente.

Orar es justamente la primera cosa que hacía Jesús. Desde muy temprano, un buen rato y a solas (Mc 1, 35-37). Ciertamente Jesús lo hizo todo bien (Mc 7,37), pero eso no le excusó de orar y de orar siempre a su Padre Dios, como nos pidió que lo hiciéramos nosotros (Lc 18,1). Es bueno tener esto muy en cuenta, pues no faltan los católicos que no rezan porque dicen que ya hacen otras cosas buenas. Hay que hacer estas otras cosas buenas, pero sin omitir la oración.

La segunda cosa que Jesús hizo en la mañana de ese día fue evangelizar. Hasta la hora del almuerzo, recorriendo con los apóstoles, todos los pueblitos del entorno. Era su práctica de todos los días, por lo que logró misionar toda la Región de Galilea y más (Mc 1, 38-39). Ciertamente, a nosotros se nos hará imposible dar una misión de ese tipo, casa a casa y manzana a manzana, hasta misionar toda la parroquia, como lo hace el Grupo MISEVI (Misioneros Seglares Vicentinos). Pero evangelizar es esencial en la vida del cristiano, al menos con el testimonio de vida y la oración.

El tercer momento de un día en la vida de Jesús es lo que podemos llamar socialización. Quizá nos sorprenda, pero tal como la entendió y la vivió el Señor es algo realmente necesario. Tenemos que socializar para conocernos mejor entre nosotros y para estrechar lazos de amistad y de familia. Para descansar un rato, pues no todo tiene por qué ser trabajo y formalidad. El relax y la sana alegría, son muy importantes, nos enseña Jesús (Mc, 1, 29-31)

La visita y atención de los enfermos, fue lo último que Jesús hizo ese día. Hasta la puesta del sol. Enfermos y personas poseídas por espíritus malos, venidos de todas partes. Entre las actividades del día no podía faltar ésta, sanando a muchos y mostrando así que el Reino de Dios ya una realidad. Buena lección para nosotros que debiéramos ser más compasivos y practicar más las obras de misericordia, empezando por la de visitar a los enfermos de la familia. La caridad de Cristo nos urge (2 Cor 5, 14) y hemos de ser juzgados por esto (Mt 25, 36).

LECTURAS

DOMINGO V

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

 

Mis días se acercaban a su fin, sin esperanza

Lectura del libro de Job    7,  1-4,  6-7

        Habló Job diciendo:

– El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio,  sus días son los de un jornalero; como el esclavo, suspira  por la sombra, como el jornalero, aguarda el salario.

Meses de desengaño son mi herencia, y noches de sufrimiento me han tocado en suerte.

Al acostarme pienso: ¿cuándo me levantaré?

Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba.

Mis días se acercan a su fin, sin esperanza, con la rapidez de una lanza de telar.

Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  146, 1-2.  3-4.  5-6    (R.: cf.  3a)

  1. El Señor sostiene a los humildes.

         O bien:

         Aleluya

Alaben al Señor, que la música es buena; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

El Señor reconstruye Jerusalén, reúne a los deportados de Israel. R.

         El sana los corazones destrozados, venda sus heridas.

Cuenta el número de las estrellas, a cada una la llama por su nombre. R.

         Nuestro Señor es grande y poderoso, su sabiduría no tiene medida.

El Señor sostiene a los humildes, humilla hasta el polvo a los malvados. R.

 

SEGUNDA LECTURA

 ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios                                                            9, 16 – 19.  22- 23

Hermanos:

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi recompensa. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿Cuál es la recompensa? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo gratuitamente, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.

Porque, siendo libre como soy, me hace esclavo de todos para ganar a todos los que pueda. Me hice débil con los débiles, para ganar a los débiles; me hice todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.

Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Palabra de Dios

Aleluya     Mt. 8, 17

Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades.

EVANGELIO

Curó a muchos enfermos de diversos males

Lectura del santo Evangelio según San Marcos   1, 29- 39

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; se lo dijeron a Jesús y el se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta, Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Meditación comentada del evangelio del domingo 28.01 o 4º TO

Queridos amigos:

El evangelio de hoy (Mc 1, 21-28) nos revela a través de dos situaciones cómo era la personalidad de Jesús. Las situaciones ocurren en la sinagoga de Cafarnaún, en la que Jesús suele comentar la Escritura y en la que, esa mañana, hay entre la gente “un hombre poseído por un espíritu inmundo”, del cual Jesús lo libera. En ambos casos  –la explicación de la Escritura y la liberación del endemoniado-, hay algo en común, que sobresale y que deja a todos fascinados, llenos de asombro: es la personalidad de Jesús, combinación perfecta de firmeza y bondad.

Jesús explica la Escritura con autoridad, como quien sabe, y sin recurrir permanentemente a las masoras o ayudas, que llenaban los márgenes de los rollos o libros judíos. ¡Qué distinto de los escribas y rabinos! Luego, cuando curó al endemoniado, lo hizo también con autoridad, como quien puede. Con voz de mando: “¡Cállate y sal de él!”, le dijo, y “el espíritu inmundo salió”. El comentario de Marcos se reduce a decir que la fama de Jesús se extendió pronto por todas partes. Ningún comentario al asombro de los asistentes, como lo hará en otra ocasión (Mc 15,39) ni a la rabia del Maligno, expresión de su impotencia contra Jesús (Jn 14,30).

La autoridad de Jesús está en su personalidad, que se manifiesta como firmeza y bondad. Tiene sin duda otros muchos rasgos, por ejemplo, es coherente, sencillo, comprensivo, cercano…, pero me quedo con los de firmeza y bondad, que son los que más necesitamos hoy para ser hombres hechos y derechos y para el buen trato familiar y social. Hay que ser firmes (no duros ni agresivos ni violentos) a la hora de señalar una tarea o de hacer que las cosas se cumplan o se corrijan. Firmes, pero con bondad y afabilidad, que siempre cautivan y atraen. Revistámonos de la personalidad firme y bondadosa de Jesús y todo nos irá mucho mejor.

En cuanto a la presencia del Demonio en aquella sinagoga, digamos que fue resultado de su sospecha creciente de que Jesús podía ser el Mesías. Su encuentro con Jesús en el desierto (Mt 4, 1-11) había confirmado esas sospechas. Y allí estaba de nuevo Satanás, hablándole desde un pobre hombre a quien, con malas artes, había hecho suyo: “Sé que eres el “Santo de Dios”, le dijo, esperando una respuesta. Pero Jesús no cayó en la trampa. Y sin darse por aludido, le mandó callarse y salir de aquel el hombre. En nuestra lucha por ser mejores y por el triunfo del bien, el Maligno va a usar todos sus recursos para hacernos caer. Pero no lo logrará si estamos con Jesús y acudimos a Él con confianza.

Lecturas

DOMINGO IV

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Haré surgir un profeta y pondré mis palabras en su boca

Lectura del libro del Deuteronomio  18,  15- 20

        Moisés habló al pueblo, diciendo:

– El Señor tu Dios hará surgir un profeta como yo, de entre los tuyos, de entre tus hermanos. A él lo escucharán. Es lo que pediste al Señor tu Dios en el Horeb, el día de la asamblea: “No quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios, ni quiero ver más ese terrible incendio; no quiero morir”.

El Señor me respondió: “Tienen razón; haré surgir un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá”.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal   94,  1-2.  6-7.  8-9    (R.: 8)

  1. Escuchemos la voz del Señor.

        Vengan, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándoles gracias,

aclamándolo con cantos. R.

        Entren, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía. R.

        Ojalá escuchen hoy su voz:

No endurezcan el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando sus padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras. R.

SEGUNDA LECTURA

La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, Consagrándose a ellos

Lectura de la primera carta de apóstol san Pablo a los Corintios   7,  32 -35

        Hermanos:

Quiero que estén libres de preocupaciones: el soltero se preocupa de los asuntos del Señor, buscando el contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido.

Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido.

Les digo todo esto para bien de ustedes, no para ponerles una trampa, sino para inducirlos a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.

Palabra de Dios.

Aleluya     Mt  4,  16

El pueblo que habita en tinieblas vio una luz grande;

a los que habitaban en la tierra y sombras de muerte,

una luz les brilló.

EVANGELIO

Enseñaba con autoridad

  • Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1,  21- 28

        En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaum, y cuando al sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.

Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:

– ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quien eres: el Santo de Dios.

Jesús lo increpó:

– Cállate y sal de él.

El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte,

salió. Todos se preguntaron estupefactos:

– ¿Qué es esto? Es una enseñanza nueva, con autoridad. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.

Pronto se extendió su fama por todas partes, en toda la región de Galilea.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios.

– Por todos los que ejercen en la Iglesia el ministerio de la palabra de Dios, roguemos al Señor.

– Por los que dedican su vida a la enseñanza, roguemos al Señor.

– Por los que ejercen la noble y delicada profesión de bucear en la interioridad del hombre: los psicólogos, los psiquiatras, los pedagogos, roguemos al Señor.

– Por los profesionales de la palabra: los periodistas, los escritores, roguemos al Señor.

– Por nosotros, que un domingo y otro escuchamos la palabra autorizada de Jesús, roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, tú nos has dado la Buena Noticia de la salvación, por medio de tu Hijo, el Profeta anunciado; escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Meditación comentada del evangelio del domingo 21.01 o 3º TO

Queridos amigos:

La expresión Reino de Dios o de los cielos aparece cincuenta veces en los evangelios sinópticos de Mateo, Marcos y Lucas. Especialmente en las llamadas Parábolas del Reino. Juan sustituye esa expresión por la de vida eterna. El evangelio de hoy (Mc 1, 14-20) nos habla de “Jesús y el Reino de Dios”, de lo que en términos reales significó para Él y de cómo lo fue estableciendo. Es la otra cara del Reino de Dios, cuya implantación en este mundo supone esfuerzo, sudor y estrategia.

Es como Marcos presenta a Jesús iniciando su Vida Pública o Ministerial (de Rabbí, Profeta y Mesías). Decía: “Se ha cumplido el plazo; el Reino de Dios está a la vista; conviértanse y crean en el evangelio” (Mc 1,15). Analizar cada frase y el conjunto llenaría un libro, digamos solamente que, fiel a su Palabra, Dios Trinidad ha cumplido su promesa (Gen 3,15): el Reino de Dios es ya una realidad, aunque todavía no plena, y sus ciudadanos son los que, cambiando su manera de vivir, acogen la Buena Nueva de Jesús, su persona y su enseñanza. Ciertamente cada frase es importantísima, pero, no pueden hacernos perder de vista el bosque, es decir, el Reino de Dios: ese Proyecto renovado de Dios para el mundo, que ha traído Jesús y que es el objetivo principal y transversal de su vida y de su evangelio. Aquello por lo que y para lo que el Hijo de Dios se hizo hombre.

Debió ser impresionante ver a Jesús desplazándose rápido y sudoroso y proclamando a voz en grito el Reino de Dios, al mismo tiempo que acompañaba las palabras con hechos milagrosos: ciegos que ven, leprosos que son curados, etc. Unos días antes, estando con Juan el Bautista, había conversado con algunos de sus discípulos (Jn 1, 35-42). y le habían asegurado que estaban listos para dejarlo todo y seguirle. Podía encontrarlos a las orillas del Mar de Galilea, pues eran pescadores. Y allí los encontró Jesús: eran los hermanos Andrés y Simón Pedro, Juan y su hermano Santiago. Vengan conmigo, les dijo, y ellos, dejándolo todo, le siguieron, para ser “pescadores de hombres”, en expresión del mismo Jesús.

Su llamado a los apóstoles (y en ellos a nosotros) para construir el Reino de Dios, es de la máxima importancia. Los y nos llama no tanto porque su construcción desborde la capacidad de Jesús, sino porque el Reino es de todos y a todos nos toca construirlo. Cada uno según los talentos que Dios le dio y en la tarea que se le confió (como seglar o consagrado o sacerdote). Como los apóstoles, ¿respondemos con rapidez, generosidad y eficiencia? Es hora de preguntarnos qué estamos haciendo por el Reino de Dios.

LECTURAS

DOMINGO III

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Los ninivitas se convirtieron de su mala vida

Lectura de la profecía de Jonás               3, 1-5.  10

En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás:

– Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.

Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar  por la ciudad y caminó durante un día proclamando:

– ¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!.

Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron con ropas de penitencia, grandes y pequeños.

Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

Palabra de Dios

Salmo responsorial  Sal  24,  4-5ab.  6-7bc.  8-9      (R.: 4b)

  1. Señor, instrúyeme en tus sendas.

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas:

haz que camine con lealtad;

enséñame,  porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

 

        Recuerda, Señor, que tu ternura

y misericordia son eternas;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor. R.

 

        El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes. R.

 

 

SEGUNDA LECTURA

 

La apariencia de este mundo se termina

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 

7, 29 – 31

 

         Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.

Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran como sino lloraran; los que están alegres, como sino lo estuvieran;

Los que compran, como sino poseyeran; los que negocian en el mundo, como sino disfrutaran de él: porque la apariencia de este mundo se termina.

 

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya     Mc  1,  15

 

Está cerca el reino de Dios:

Conviértanse y crean en el Evangelio

 

 

EVANGELIO

 

Conviértanse y crean en el Evangelio

 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos      1,  14- 20

 

        Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

– Se ha cumplido el plazo; está cerca el reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio.

Pasando por el mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando las redes en el mar.

Jesús les dijo:

– Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.  

        Un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca reparando las redes.

Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los trabajadores y se fueron con él.

 

Palabra del Señor.

 

 

Oración de los fieles

 

Oremos al Señor, nuestro Dios.

 

– Por los que han renunciado a cualquier porvenir humano en vista del reino de Dios; para que su gesto sea comprendido como respuesta generosa a la invitación de Cristo, roguemos al Señor.

– Por los que se aferran a las realidades efímeras, como el dinero, el placer, el poder, el prestigio: para que todos comprendamos que es apremiante la llamada a la fe, roguemos al Señor.

– Por los que tienen el corazón endurecido: para que se dejen interpelar por la palabra de Dios que hoy nos empuja a la conversión, roguemos al Señor.

– Por nosotros, aquí reunidos: para que tomemos en serio la invitación fuerte y urgente de Cristo Maestro: Convertíos, y creed la Buena Noticia, roguemos al Señor.

 

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas y acuérdate de nosotros por tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.