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Comentario al evangelio del domingo 01.10 o 26º TO

Queridos amigos:

El evangelio de este domingo (Mt 21,28-32) forma parte del capítulo en el que Jesús expulsa a los vendedores del templo y, como consecuencia, la relación de las autoridades del Templo con Jesús llega a su clímax de tensión. Tanto que los sacerdotes y los fariseos ancianos del Sanedrín, quisieron arrestarlo. Lo hubieran hecho de no ser por el pueblo que estaba con Jesús, a quien consideraban un profeta (Mt 21, 46). Era un Profeta y mucho más que profeta, era el Mesías prometido y mucho más que el mesías que ellos esperaban: era el Hijo de Dios hecho hombre. Jesús lo sabía y sabía que acogerlo a Él era establecer el Reino de Dios y lograr la salvación.

¿Qué más podía hacer para que las autoridades creyesen en Él? Había dado toda clase de pruebas con palabras, milagros y el testimonio de su vida. Tanto que ellos mismos no se explicaban de dónde le venía su sabiduría y su poder de hacer milagros (Mt 14,54). Sus conciudadanos de Nazareth estuvieron a punto de creer en Él, pero su soberbia hecha obcecación, les impidió dar ese paso. ¡No puede ser!, se repetían ante la evidencia, con esa actitud tan nuestra de “cerrar los ojos” para no ver lo evidente y hacer “lo que nos parece”, lo que nos da la gana. Por poner un ejemplo: es evidente que el aborto es un asesinato, pero preferimos “cerrar los ojos para no ver” y seguir matando nonatos inocentes en la cuna materna.

Para hacer entrar en razón a los sumos sacerdotes y ancianos del Templo, Jesús les hizo una pregunta de obvia respuesta, pero comprometedora por su transfondo y sus consecuencias. Eran ellos los que habiendo dicho sí al llamado a trabajar en la viña del Señor, se estaban negando a ir (= acoger a Jesús). Y consecuentemente se estaban  excluyendo del Reino de Dios, que iría a parar a otras manos. “Hasta las prostitutas y los “publicanos” (=extorsionadores del pueblo), convertidos, entrarán en el Reino de Dios antes que ustedes”. Esta advertencia de Jesús a las autoridades judías (y a nosotros si no le acogemos), la repite el Señor muchas veces, por ejemplo, en la parábola de “los viñadores asesinos” (Mt 21, 43); “se les quitará a ustedes el Reino de Dios y será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”

De todo lo dicho, destaquemos: 1. La necesidad de creer en Jesús y de seguirle. 2. La importancia de preguntarle frecuente y sinceramente si está contento con nosotros, no sea que a sus ojos no seamos lo que nos creemos ser. 3. No presumas de estar firme: cuida de no caer. 4. No importa lo malo que seamos si nos convertimos y creemos de verdad en Él. 4. Seamos auténticos y responsables: Sí es siempre sí y No es no.

LECTURAS

DOMINGO XXVI

 DEL TIEMPO ORDINARIO

 PRIMERA LECTURA

 

Cuando el malvado se convierte de su maldad, salva su vida 

Lectura de la profecía de Ezequiel  18,  25- 28

        Así dice el Señor:

– Ustedes comentan: “No es justo el proceder del Señor”.

Escucha, pueblo de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿no es más bien el proceder de ustedes el que es injusto?

Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.

Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.

 

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  24, 4bc-5.  6-7.  8-9.  R.: 6a)

  1. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

        Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas:

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

y todo el día te estoy esperando. R.

 

        Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

no te acuerdes de los pecados

ni de las maldades de mí juventud;

acuérdate de mí con misericordia

por tu bondad, Señor. R.

 

        El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud. R.

  

SEGUNDA LECTURA

Tengan entre ustedes los sentimientos propios de Cristo Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses  2, 1-11

Hermanos:

Si quieren ustedes darme el consuelo de Cristo y aliviarme con su amor, si nos une el mismo Espíritu y tienen entrañas compasivas, denme esta gran alegría: manténganse unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.

No obren por rivalidad ni por ostentación, déjense guiar por la humildad y consideren siempre a los demás superiores a ustedes mismos. No se encierren en sus intereses, sino busquen todos el interés de los demás.

Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús.

Él a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el Nombre-sobre- todo-nombre;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra y en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor,

para gloria de Dios Padre.

 

Palabra de Dios.

Aleluya  Jn  10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz

-dice el Señor-,

y yo las conozco, y ellas me siguen.

EVANGELIO 

Recapacitó y fue a la viña

  • Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28- 32

        En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

– ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar a mi viña”. Él le contesto:

“No quiero”. Pero después recapacitó y fue.

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, Señor”. Pero no fue.

¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?.

Contestaron:

– El primero.

Entonces Jesús les dijo:

– Les aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la salvación, y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y ustedes, a pesar de esto no se arrepintieron ni creyeron en él.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles 

Oremos a Dios Padre, Su misericordia es eterna.

– Por la Iglesia; para que, toda ella, sea llamada permanente al mundo para seguir el camino mejor, roguemos al Señor.

– Comienza el nuevo curso de catequesis; para niños, adolescentes, adultos. Por los responsables de la catequesis; para que sepan presentar el mensaje cristiano de modo que sea en verdad educación de la fe, llamad a la conversión, roguemos al Señor.

– Ha comenzado ya el nuevo curso escolar. Por los profesionales de la enseñanza, de la educación integral de la persona; para que puedan cumplir su noble misión con dedicación plena, y su trabajo dé fruto, roguemos al Señor.

– Por nosotros, que hemos escuchado la llamada del Señor, como los dos hijos de la parábola, para que, a pesar de la inconstancia y las indecisiones, respondamos con obras y de verdad, roguemos al Señor.

Comentario al evangelio dominical del 24.09 o 25 TO

USTEDES, LOS LAICOS CRISTIANOS

La parábola de “los trabajadores de la viña” (Mt 20, 1-16) nos habla de un grupo de trabajadores, que fueron llamados a trabajar en la viña a última hora. Para el Papa S. Juan Juan Pablo II la viña son los pueblos del mundo, que hay que trabajar (evangelizar), y los trabajadores de la hora 25 son los laicos cristianos… Esto y otros aspectos más de la parábola inspiraron al Papa San Juan Pablo II a escribir la Exhortación sobre los laicos cristianos (1988), e inspiraron a los Obispos de América, reunidos en Aparecida (V CELAM, 2007), a publicar el Documento “Aparecida”, donde los laicos son llamados discípulos y misioneros. La Gran Misión que los fieles laicos están dando en la parroquia, me anima a citar algunos textos sobre los laicos cristianos.

Qué son los fieles laicos: son “los cristianos que están incorporados a Cristo por el bautismo, forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de Cristo sacerdote, profeta y rey. Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo” (LG 31). Son “hombres de la Iglesia en el corazón del mundo, y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia”(Puebla 786).

“Su misión propia y específica se realiza en el mundo, de tal modo que con su testimonio y su actividad contribuyan a la transformación de las realidades y a la creación de estructuras justas según los criterios del Evangelio. “El ámbito propio de su actividad evangelizadora es el mismo mundo vasto y complejo de la política, de la realidad social y de la economía, como también el de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los ‘mass media’, y otras realidades abiertas a la evangelización, como son el amor, la familia, la educación de los niños y adolescentes, el trabajo profesional y el sufrimiento”(Evangelización EN, 70).  Además, tienen el deber de hacer creíble la fe que profesan mostrando autenticidad y coherencia en su conducta”.

“Los laicos también están llamados a participar en la acción pastoral de la Iglesia, primero con el testimonio de su vida y, en segundo lugar, con acciones en el campo de la evangelización, la vida litúrgica y otras formas de apostolado, según las necesidades locales bajo la guía de sus pastores… A los catequistas, delegados de la Palabra y animadores de comunidades que cumplen una magnífica labor dentro de la Iglesia, les reconocemos y animamos a continuar el compromiso que adquirieron en el bautismo y en la confirmación”.

“Hoy toda la Iglesia en América Latina y El Caribe quiere ponerse en estado de misión, para la evangelización del continente, nos decía el papa S.Juan Pablo II, (EAm 44). Los fieles laicos han de ser parte activa y creativa en la elaboración y ejecución de proyectos pastorales a favor de la comunidad. Esto exige, de parte de los pastores, una mayor apertura de mentalidad para que entiendan y acojan el “ser” y el “hacer” del laico en la Iglesia, ya que por su bautismo y su confirmación, es discípulo misionero de Jesucristo. En otras palabras, es necesario que el laico sea tenido muy en cuenta con un espíritu de comunión y participación (PG 11).

LECTURAS

DOMINGO XXV

 

DEL TIEMPO ORDINARIO

 

PRIMERA LECTURA

 

Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes

Lectura del  libro de Isaías  55.  6- 9

         Busquen al Señor mientras se deja encontrar,

invóquenlo mientras esté cerca;

que el malvado abandone su camino,

y el criminal sus planes;

que regrese al Señor, y él tendrá piedad,

a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,

ni mis caminos son los caminos de ustedes.

-oráculo del Señor-.

Como el cielo está por encima de la tierra,

mis caminos están por encima de los de ustedes,

mis pensamientos, de sus pensamientos.

 

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  144, 2-3. 8- 9. 17- 18  (R.: 18a)

 

  1. Cerca está el Señor de los que lo invocan.

Día tras día te bendeciré

y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,

es incalculable su grandeza. R.

         El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

El Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas. R.

         El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones.

Cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente. R.

SEGUNDA LECTURA

Para mí la vida es Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses

1,  20c- 24.  27a

Hermanos:

Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, tanto si vivo como si muero. Para mi la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé que escoger.

Me encuentro en este dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, y eso es mucho mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para ustedes.

Lo importante es que ustedes lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.

Palabra de Dios.

Aleluya  Cf. Hech 16, 14b

Ábrenos el corazón, Señor,

para que aceptemos las palabras de tu Hijo.

EVANGELIO 

¿Vas a tener tú envidia por que yo soy bueno?

  • Lectura del evangelio según san Mateo 20, 1- 16

        En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

– El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar trabajadores para su viña. Después de contratar a los trabajadores por un denario al día, los mandó a su viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:

“Vayan también ustedes a mi viña, y les pagaré lo debido”.

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros sin trabajo, y les dijo:

“¿Por qué están aquí el día entero sin trabajar?”.

Le respondieron:

“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:

“Vayan también ustedes a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:

“Llama a los trabajadores y págale el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron, los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellas también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestara contra el amo:

“Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:

“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No quedamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.

 

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios. Él está cerca de los que lo invocan.

– Para que la Iglesia acoja, con la misma benevolencia de Dios, a todos los que desean colaborar en su reino, roguemos al Señor.

– Para que nuestra sociedad, cuyo incentivo es el lucro, sepa valorar el trabajo, como fuente de realización y promoción humana, personal y social, roguemos al Señor.

– Para que los responsables de la economía tengan la imaginación necesaria para solucionar el problema del paro laboral, roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, justo en todos tus caminos, bondadoso en todas tus acciones, en ti confiamos; atiende nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario al evangelio del domingo 17.09 o 24º TO

Queridos amigos:

A la hora de perdonar huelgan las preguntas: ni por qué ni a quién ni hasta cuánto ni cuántas veces. Es lo que nos dice Jesús en una de sus parábolas sobre el Reino de Dios, la del servidor ingrato, que no perdonó a su compañero, cuando tanto le habían perdonado a él (Mt 18,21-35). Hay que perdonar a todos todo el tiempo, es decir todo y siempre. Más aun, hay que perdonar sin condiciones, sin explicaciones y sin pedir nada a cambio. Y lo más sublime y costoso: hay que perdonar de corazón y olvidando, que es como Dios perdona y quiere que nosotros lleguemos a perdonar.

¿Se han preguntado por qué Dios y Jesucristo son tan exigentes en el perdón y por qué quieren que vivamos perdonándonos? Hay que perdonar para ser amigos de Dios y obtener su perdón, para amistar con los hombres y mujeres del mundo y ser felices, para aceptarnos a nosotros mismos y realizarnos como personas plenas y serenas, etc. Todo con el perdón y nada sin el perdón. ¿Por qué así? Porque el perdón restablece el orden de cosas querido por Dios y destruido por el pecado. Dios que es unidad en el amor, lo ha hecho todo para reflejar esa unidad en el amor. Lo que la destruye (el pecado) es odioso y dañino; lo que la reconstruye (el perdón) es bienvenido y necesario.

La Biblia está llena de frases y momentos de perdón. En el Antiguo Testamento sobresalen los salmos del perdón (25, 32, 78, 79, 85, 103, etc.) y en el Nuevo las parábolas del perdón (el hijo prodigo Lc.15, 11-32; el siervo despiadado Mt.18, 23-35; los dos deudores Lc 7, 41-50; el mayordomo infiel Lc 16, 1-9, etc.). Pero lo máximo es la institucionalización que Jesús hace del perdón, al dar a los apóstoles el poder de perdonar en el nombre de Dios (Mt 16,19; Jn 20, 22-23). Nace así el llamado sacramento del perdón (o Reconciliación o Confesión). A partir de este momento el perdón humano (que nos damos cuando nos decidimos a reconciliarnos) y el perdón divino (que Dios nos da cuando acudimos a Él arrepentidos), se enriquecen con el perdón sacramental, que es lo máximo.

Hay cien razones para perdonar y ninguna para no perdonar. Sólo el masoquista no perdona, al dejar que el recuerdo de la ofensa y del ofensor degenere en resentimiento, en rencor, en odio, que enferman y esclavizan sus vidas. Quien perdona sana su cuerpo y salva su alma, que la libera y ennoblece al mostrarse magnánimo. Quien perdona se parece a Dios que hace llover y salir el sol para buenos y malos por igual (Mt 5, 43-45); y que, como el Padre pródigo de la parábola, está siempre a la espera del hijo para darle, sin palabras, el abrazo del perdón.

Lecturas

DOMINGO XXIV

DEL TIEMPO ORDINARIO

 PRIMERA LECTURA

Perdona la ofensa a tu prójimo,

y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas

Lectura del libro del Eclesiástico  27, 33 – 28,  9

Irá y cólera son despreciables; el pecador las posee en su interior.

Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas.

Persona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas.

¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor?

No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados?

Si él, que es un simple mortal, guarda rencor, ¿quién le obtendrá el perdón de sus pecados?

Piensa en tu fin, y cesa en tu enojo; acuérdate de la corrupción y de la muerte, y guarda los  mandamientos.

Recuerda los mandamientos, y note enojes con tu prójimo; recuerda la alianza del Altísimo, y perdona el error.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 102, 1-2. 3-4.  9-10.  11-12   (R.: 8)

 

  1. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios. R.

 

 Él perdona todas tus culpas

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura. R.

 

 No está siempre acusando

ni guarda rencor perpetuo;

no nos trata como merecen nuestros pecados

ni nos paga según nuestras culpas. R.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,

se levanta su bondad sobre sus fieles;

como dista el oriente del ocaso,

así aleja de nosotros nuestros delitos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

 

En la vida y en la muerte somos del Señor

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14,7-9

 

        Hermanos:

Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo

Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor.

Para eso murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos.

Palabra de Dios.

Aleluya  Jn 13, 34

Les doy un mandamiento nuevo

-dice el Señor-:

que se amen unos a otros,

como yo los he amado.

EVANGELIO

No te digo que perdones hasta siete veces siete,

sino hasta setenta veces siete

 

  • Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21 -35

 

        En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:

– Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿hasta siete veces?.

Jesús le contesta:

– No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”.

El Señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejo marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:

“Págame lo que me debes”

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:

“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”.

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Sus compañeros al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:

“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no persona de corazón a su hermano.

 

Palabra del Señor.

 

Oración de los fieles

 

Oremos a Dios Padre, que no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.

 

– Para que la Iglesia sea lugar de reconciliación, y así se manifieste al mundo el perdón de Dios, roguemos al Señor.

 

– Para que sea posible lo que parece imposible: la reconciliación de unos y otros, sobre la base de la justicia, el respeto, la paciencia, el amor, roguemos al Señor.

 

– Para que sean capaces de perdonar y olvidar los que se sientes justamente ofendidos, roguemos al Señor.

 

– Para que imitemos a Dios, siempre dispuesto al perdón, perdonándonos nuestras mutuas ofensas, roguemos al Señor.

 

Señor, Dios nuestro, compasivo y misericordioso, escúchanos; que podamos decir con verdad, como el siervo de la parábola, *ten paciencia con nosotros*; perdónanos, como también nosotros perdonamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Comentario al evangelio del domingo 10.09.2017 o 23º TO

Queridos amigos

La corrección fraterna, el perdón y la oración en común, son tres elementos que el evangelio de hoy (Mt 18, 15-20) presenta como fundamentales para vivir en la iglesia-comunidad cristiana. Es parte de la enseñanza de Mateo, que se ha propuesto hacer de su evangelio una catequesis para quienes, ya convertidos, entraban a formar parte de la Iglesia de Jesucristo. Lo enseña Mateo, pero era sin duda la praxis de la primitiva iglesia, inspirada en la caridad y la unidad, que el Señor tanto les había recomendado y hasta mandado (Jn 13,34; 17,21). Era por la caridad que los cristianos se distinguían de los demás y era por la caridad que hacían abundantes conversiones (He 2, 47). Veamos cómo lograban tener un solo corazón y una sola alma (He 4,32).

Ante todo la corrección fraterna. Cuando tenían que amonestar, lo hacían cordialmente. Con una mezcla de firmeza (pues había que corregir) y de bondad (pues  se trataba de un hermano). La corrección fraterna suponía: 1. que se estaba seguro de la falta; 2. que antes de corregir se había orado a Dios; 3. que se había buscado el lugar, el momento y las palabras oportunos; 4. que se corregía a solas… Les invito a releer y poner en práctica lo que sobre el particular continúa diciendo Mateo (18, 15-17)

El perdón sincero, cuando había propósito de enmienda, era otra de las prácticas de aquellas fervorosas comunidades cristianas. Por acción u omisión, alguien podía haber delinquido y hasta haber sido expulsado de la comunidad al ser declarado “pagano”, pero el perdón con el abrazo le estaba esperando si como el Hijo Pródigo se arrepentía. Pablo había escrito a las iglesias: “sean buenos y comprensivos, perdonándose unos a otros como Dios les perdonó en Cristo” (Ef 4,32). Sin duda esta praxis del perdón fue lo que más caló y mejor diferenció a los cristianos de los paganos.

La oración en común era el medio de los medios para conservar la unidad en la caridad. Jesús había dicho: cuando dos o más se juntan para orar yo estoy en medio de ellos, y lo que pidan mi Padre se lo concederá (Mt 18, 19-20). Dos cosas, pues, y muy importantes suceden a quienes se juntan para orar: Jesucristo está en medio de ellos y el Padre Dios les concede lo que le piden. Si esto no sucede – la familia no crece en Cristo y no obtiene lo que pide- , es simplemente porque no oramos juntos. En casa, cada uno reza por su parte; el papá, la mamá, cada hijo…, todos rezan por su cuenta, cuando la garantía de la escucha por el Señor y la eficacia de nuestras oraciones, está en que nos juntemos para orar. Recordemos el viejo y sabio dicho: ¡Familia que reza unida, permanece unida y bendecida!

LECTURAS

DOMINGO XXIII

 DEL TIEMPO ORDINARIO

 PRIMERA LECTURA

 Si no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre

 Lectura de la profecía de Ezequiel  33, 7- 9

 

        Así dice el Señor:

A ti hijo de Adán, yo te he puesto como centinela

del pueblo de Israel;

cuando escuches palabras de mi boca,

les advertirás de mi parte.

Si yo digo al malvado:

“¡Malvado, eres reo de muerte!”,

y tú no le adviertes

para que cambie de conducta,

el malvado morirá por su culpa,

pero a ti te pediré cuenta de su sangre;

pero si tú adviertes al malvado

para que cambie de conducta,

sino cambia de conducta,

él morirá por su culpa,

pero tú habrás salvado la vida.

 

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  94, 1-2. 6 -7.  8- 9   (R.: 8)

 Escuchemos la voz del Señor.

         Vengan, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos. R.

 

        Entren, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía. R.

 

        Ojala escuchen hoy su voz:

No endurezcan el corazón como en meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando sus padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Amar es cumplir la ley entera

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos  13,  8 -10

         Hermanos:

A nadie le deban nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Palabra de Dios.

Aleluya  2Co  5, 19

Dios en Cristo,

estaba reconciliando al mundo consigo,

y a nosotros nos ha confiado

la palabra de la reconciliación.

EVANGELIO

Si te hace caso, has salvado a tu hermano

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18,  15- 20

        En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Si tu hermano peca, llámale la atención a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o como un publicano.

Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.

Les aseguro, además, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo.

Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Confiando en la promesa e Cristo: *si dos se ponen de acuerdo para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo*, oremos confiadamente.

– Para que la Iglesia cumpla sin temor la misión recibida de Cristo, de denunciar el mal, que obstaculiza el desarrollo del reino de Dios en el mundo, roguemos al Señor.

– Para que cuantos ejercen cargos de responsabilidad a todos los niveles en la iglesia, en la sociedad civil, en la familia, sepan aceptar la crítica constructiva, reconociendo los propios defectos, roguemos al Señor.

– Para que los que critican los defectos de nuestra sociedad sean objetivos en sus apreciaciones, respetuosos y comprensivos con las personas, roguemos al Señor.

Señor, dios nuestro, tú corriges poco a poco a los que caen, y a los que pecan les recuerdas su pecado, para que se conviertan y crean en ti; enséñanos a amarnos; escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Comentario al evangelio del domingo 03.09.2017 o 22º TO

Queridos amigos

El evangelio de hoy (Mt 16,21-27) es continuación del evangelio del domingo pasado (Mt 16,13-20), y no se lo entiende bien si no se lo tiene en cuenta. Ambos forman un todo, cuya bisagra es el llamado “secreto mesiánico”, con el que se cerró el evangelio del domingo anterior: no comenten con nadie que soy el Mesías, les ordenó Jesús. Y a partir de este momento, empezó a hablarles abiertamente de lo que Le esperaba (les esperaba) en Jerusalem: Su pasión, muerte y resurrección. Un Mesías humillado, ultrajado, condenado a muerte y crucificado, era lo último que se les podía ocurrir a los judíos  -y era lo último que el Diablo estaba dispuesto a esperar del Mesías.¿Por qué Jesús se animó y decidió hablar en este momento de lo que le iba a pasar y de cómo iba a morir?

Jesús se decidió a hablar de su pasión y muerte, porque una vez fundada Su iglesia (Mt 16, 18) sintió más seguro el futuro de su Misión. Cuando Él muriera, su Misión la continuarían los apóstoles constituidos en iglesia. Su elección, de entre los muchos discípulos y seguidores, y su ulterior preparación, le había costado muchas noches de oración y muchos días de discernimiento y trabajo (Mc 3, 13-15), pero ahí estaban ellos, toda una promesa. Hasta su Padre Dios le había dado una ayudita mostrándole quién era Su elegido como soporte y autoridad de la Iglesia. Jesús podía morir y partir tranquilo, pues el futuro de su Misión estaba asegurado.

A los apóstoles, que estaban felices por haber sido constituidos en iglesia del Señor, el anuncio inesperado les cayó peor que un jarro de agua fría. El primero en reaccionar fue Pedro: ¡no lo permita Dios!, le dijo, pensando en las conveniencias humanas más que en las divinas. Se lo dijo Pedro, pero se lo decimos también y a cada rato nosotros. ¡Paradójica la condición humana! En cuestión de minutos somos capaces de pasar de ser oráculo de Dios a oráculo del Diablo. Es lo que pasó con Pedro. Y eso que el anuncio de Jesús sobre su pasión y muerte no había terminado.

Le faltaba decir que lo mismo esperaba a la iglesia recién fundada y a cada uno de sus seguidores. Es quizás el pronunciamiento más patético de Jesús.

  1. Quien quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga.
  2. Quien egoístamente se interese sólo por su vida, va a perderla; pero quien con generosidad se olvide de sí mismo por los demás, va a salvarla.
  3. ¡De le qué sirve a uno ganar el mundo entero si al final pierde su vida?
  4. Jesús. el Señor, volverá y pagará a cada uno según su comportamiento.

LECTURAS

DOMINGO XXII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

La palabra del Señor se volvió oprobio para mí

Lectura del libro de Jeremías 20, 7 -9

Me sedujiste, Señor, y me deje seducir;
me forzaste y me venciste.
Yo era el hazmerreír todo el día,
todos se burlaban de mí.
Siempre que hablo tengo que gritar: Violencia,
proclamando: Destrucción.
La palabra del Señor se ha convertido para mí
en constante motivo de insulto y burla.
Yo me dije: No me acordaré de él,
no hablaré más en su nombre;
pero ella era en mis entrañas fuego ardiente,
encerrado en mis huesos;
intentaba contenerlo,
y no podía.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 62, 2. 3-4. 5 -6. 8-9 (R.: 2b)

R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti
como tierra reseca, sedienta, sin agua. R.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos. R.

Porque fuiste mi auxilio,
y a las sombras de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R.

SEGUNDA LECTURA

Presenten sus cuerpos como hostia viva

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12,1-2

Los exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar sus cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; sea éste su culto espiritual.
Y no se adapten a los criterios de este mundo, sino trasfórmense por la renovación de la mente para que sepan discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo agradable, lo perfecto.

Palabra de Dios.

Aleluya Cf. Ef 1, 17 -18

El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón,
para que comprendamos cual es la esperanza
a la que nos llama.

EVANGELIO

El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo

• Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 21 -27

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por causa de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó a parte y se puso a reprenderlo:
– ¡No lo permita Dios, Señor! Eso no te puede pasar.
Jesús se volvió y dijo a Pedro:
– Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar, tú piensas como los hombres, no como Dios.
Entonces dijo Jesús a sus discípulos:
– El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Si uno quiere salvara su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí; la encontrará.
¿De que le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina

su vida?
¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios.

– Por la Iglesia: para que acepte el sufrimiento que le viene por su fidelidad al Evangelio, roguemos al Señor.

– Por los que entregan su vida por amor a los demás: para que se sientan reconfortados por las palabras de Cristo: *El que pierda su vida por amor, la en encontrará*, roguemos al Señor.

– Por los misioneros y catequistas que anuncian el Evangelio en situaciones particularmente conflictivas: para que el Espíritu de Cristo los anime y sostenga, roguemos al Señor.

– Por nosotros: para que aprendamos a negarnos a nosotros mismos, a cargar con la cruz de cada día y seguir con amor a Jesucristo, roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor, y enséñanos a discernir tu voluntad: lo bueno, lo que te agrada, lo perfecto. Por Jesucristo, nuestro Señor.