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Comentario del evangelio del Domingo de Ramos

Queridos amigos:

Domingo de Ramos es un muy buen día para iniciar la Semana Santa y, sobre todo, el Triduo Pascual. Como recordarán, Muerte y Resurrección son los dos componentes esenciales del Misterio Pascual, que celebramos en esta semana. Pues bien, en los evangelios de la Fiesta de Ramos se nos habla de muerte y de vida. De vida y éxito en el evangelio de la bendición de los ramos y entrada triunfal de Jesús en Jerusalem (Mc 11, 1-10), que llegarán a su clímax en el Domingo de Pascua con la Resurrección. De muerte y aparente fracaso, en el evangelio de la misa que sigue a la procesión de los ramos (Mc 14, 1-15.47), que se concretarán en la Muerte del Señor el Viernes Santo.

Pero hoy es hoy y aunque Jesús sabe muy bien todo lo que le espera, quiere darse un día de gloria, como lo hizo en la Transfiguración (Mc 9, 2-10), un día que sea al mismo tiempo una gran y nueva oportunidad para que su pueblo recapacite y lo acepte como el Mesías esperado. Estaba escrito que el Mesías entraría en Jerusalén montado en un borriquillo (= un cadillac de hoy), entre gritos de júbilo y agitar de palmas (Is 62,11; Za 9, 9). Es lo que hace Jesús, con harto escándalo de los fariseos que le reprochan el que esté haciéndose pasar por el Mesías, y le exigen que haga callar a la gente que le aclama. La respuesta de Jesús no se hizo esperar, tajante: “si estos callan, gritarán las piedras”.

Desde entonces los cristianos venimos celebrando esta entrada triunfal de Jesús en Jerusalem, reconociéndolo como el Cristo e Hijo de Dios. Y le acompañamos entre cantos y agitar de palma y ramos de olivo, uniéndonos a su fiesta. Una buena ocasión ciertamente para proclamarlo como nuestro Rey y Señor y para dar testimonio público de nuestra fe en El. Una buena ocasión también para renovar nuestra adhesión al Señor y para hacerla más patente, leal y valiente.

Llama la atención la manera sencilla con la que, en este día, los fieles expresan su fe: con unos ramos de olivo, que elevan y agitan, significando la elevación de sus almas y la preocupación por los demás. Estos ramos son tan importantes que hacen que este Domingo se llame de Ramos. Y que los bendigamos para que se conviertan en un sacramental, es decir en signo sensible de nuestra fe en el Señor y de su favor por nosotros. Es por ello que los colocamos detrás de la puerta de la casa, para que el Señor la defienda y nos defienda.

Que “tus hijos sean como renuevos de olivo en torno a tu mesa, Señor” (Sal 128). Y que este inicio de la Semana Santa nos anime a vivir santamente cada día de la semana.

LECTURAS

DOMINGO DE RAMOS

PROCESIÓN DE LAS PALMAS

EVANGELIO

Bendito el que viene en nombre del Señor

Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, y Jesús mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles:

-Vayan al poblado de enfrente. Al entrar en él, encontrarán un burrito atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo. Y si alguien les pregunta porque lo hacen contéstenle: “El Señor lo necesita y lo devolverá pronto”.

Fueron y encontraron el burrito en la calle, atado a una puerta, y lo soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron:

-¿Por qué tienen que desatar el burrito?

Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron.

Llevaron el burrito, le echaron encima sus mantos, y Jesús montó en él. Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo, Los que iban delante y detrás gritaban:

-¡Hosanna en el cielo!

Palabra del Señor.

PRIMERA LECTURA

No me tapé el rostro ante los ultrajes,

sabiendo que no quedaría defraudado

 Lectura del libro de Isaías     50,  4-7-

 

        Mi Señor me ha dado lengua de discípulo, para saber decir al abatido una palabra de aliento.

Cada mañana me despierta el oído, para que escuche como los discípulos.

El Señor me abrió el oído, y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me golpeaban,

las mejillas a los que tiraban mi barba; no me tape el rostro ante ultrajes ni salivazos.

El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como roca, sabiendo que no quedaría defraudado.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal  21, 8-9.  17-18a.  19-20.  23-24  (R.: 2a)

  1. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

        Al verme, se burlan de mí, hacen muecas, menean la cabeza: Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo  libre,  si tanto lo  quiere. R.

       Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. R.

Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

      Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor alábenlo: linaje de Jacob, glorifíquenlo; témanlo linaje de Israel. R.

SEGUNDA LECTURA

Se rebajó: por eso Dios lo levantó sobre todo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses        2, 6-11

         Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios le levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.

Versículo antes del evangelio  Flp   2,  8-9

Cristo por nosotros, se sometió incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.

EVANGELIO

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 14 ,  1 15,  47

Pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte

  1. Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando el modo de arrebatar a Jesús con engaño y darle muerte. Pero decían:
  2. No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo.

Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura

  1. Estando Jesús en Betania , en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un  frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y lo derramó en la cabeza de Jesús. Algunos comentaban indignados:

    S- ¿A  que viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres.

  1. Y regañaban a la mujer. Pero Jesús replicó:

–   Déjenla, ¿por qué la molestan? o que ha hecho conmigo esta bien. Porque a los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tienen siempre. Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Les aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho está mujer.

Prometieron dinero a Judas Iscariote

  1. Judas Iscariote uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo se alegraron y le prometieron dinero. Él andaba buscando ocasión propicia para entregarlo

¿Dónde está la habitación

En que voy a comer la Pascua con mis discípulos?

  1. El primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús:
  2. ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?>
  3. Él envío a dos discípulos, diciéndoles:

 –      Vayan a la ciudad, encontrarán un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y, en la casa en que entre, díganle al dueño:

“Ël Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?” Él les mostrará en el piso de arriba una

sala grande y bien alfombrada. Prepárennos allí la cena>.

  1. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Uno de ustedes me va a entregar

uno que está comiendo conmigo

  1. Al atardecer fue él con los Doce. Mientras estaban a la mesa comiendo, dijo Jesús:

 – Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar: uno que está comiendo conmigo.

  1. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:
  2. ¿Seré yo?
  3. Respondió:

 –  Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre! ¡Más le valiera no haber nacido!.

Esto es mi cuerpo. Este es mi sangre, sangre de la alianza

  1. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

 –  Tomen, esto es mi cuerpo.

  1. Y, tomando en sus manos una copa, pronunció la  acción de gracias, se la dio, y todos bebieron.

Y les dijo:

–  Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.

 

Antes que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres

 

  1. Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos. Jesús les dijo:

 –  Todos ustedes se van a escandalizar, como está escrito:

“Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas”. Pero, cuando resucite, iré antes que ustedes a Galilea.

  1. Pedro replicó:
  2. Aunque todos te abandonen, yo no.
  3. Jesús le contestó:

 –  Te aseguro que tú hoy, esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.

  1. Pero él insistía:
  2. Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.
  3. Y los demás decían lo mismo.

Empezó a sentir terror y angustia

  1. Fueron a un huerto, que llamaban Getsemaní, y dijo a sus discípulos:

–  Siéntense aquí mientras voy a orar.

  1. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:

 –  Me muero de tristeza; quédense aquí velando.

  1. Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:

 –  ¡Abba! (Padre), tú lo puedes todo; aparta de mí este cáliz.

Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.

  1. Volvió y, al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:

–  Simón, ¿duermes?; ¿no has podido velar ni una hora?

Velen y oren, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil.

  1. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, pues sus ojos se cerraban de sueño. Y no sabían qué contestarle. Volvió por tercera vez y les dijo:

 –  ¿Todavía están dormidos y descansando? ¡Basta ya! Ha llegado la hora; miren que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ‘Levántense, vamos! Ya  está cerca el que me va a entregar.

Arréstenlo y llévenlo bien custodiado

  1. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:
  2. Al que yo bese, ése es; arréstenlo y llévenlo bien custodiado.
  3. Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:
  4. – ¡Maestro!
  5. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo arrestaron.

Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:

–  ¿Han salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario estaba con ustedes enseñando en el templo, y no me detuvieron. Pero, es necesario que se cumplan las Escrituras.

  1. Y  todos lo abandonaron y huyeron.

Lo iba siguiendo un muchacho, cubierto tan solo con una sábana. Lo detuvieron, pero él soltando la sábana se escapó desnudo.

¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?

  1. Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumos sacerdotes y los ancianos y los escribas, Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del palacio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados junto al fuego para calentarse.

Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte; y no lo encontraban. Pues aunque muchos daban falso testimonio contra él, diciendo:

  1. Nosotros le hemos oído  decir: “Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres”.
  2. Pero ni en eso concordaban los testimonios.

El sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:

  1. ¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?
  2. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo, preguntándole:
  3. ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?
  4. Jesús contestó:

–      Si, lo soy. Y verán que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.

  1. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras, diciendo:
  2. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Han oído la blasfemia. Ustedes ¿Qué dicen?
  3. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a  escupirle y, tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:
  4. Adivina quien fue.
  5. Y los criados le daban bofetadas.

No conozco a ese hombre de quien ustedes hablan

  1. Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró y dijo:
  2. También tú andabas con Jesús, el Nazareno.
  3. Él lo negó, diciendo:

S.-  Ni sé ni entiendo lo que quieres decir.

  1. Salió fuera, a la entrada, y un gallo cantó.

La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:

  1. Éste es uno de ellos.
  2. Y él volvió a negar.

Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro:

  1. Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo.
  2. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:
  3. No conozco a ese hombre de quien ustedes hablan.
  4. Y en seguida, por segunda vez, cantó un gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: Antes de que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres, y se echó a llorar.

¿Quieren que les suelte al rey de los Judíos?

  1. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.

Pilato le preguntó:

  1. ¿Eres tú el rey de los Judíos?
  2. Él respondió:

 –   Tú lo dices.

  1. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.

Pilato le preguntó de nuevo:

  1. – ¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.
  2. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado.

Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre.

Pilato les contestó:

S.-    ¿Quieren que les suelte al rey de los Judíos?

  1. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia.

Pero los sumos sacerdotes alborotaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás.

Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:

  1. ¿Qué hago con el que ustedes llaman rey de los Judíos?
  2. Ellos gritaron de nuevo:
  3. ¡Crucifícalo!
  4. Pilato les dijo:
  5. Pues ¿qué mal ha hecho?
  6. Ellos gritaron más fuerte:
  7. ¡Crucifícalo!
  8. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

Le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado

  1. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio –al pretorio- y reunieron a toda la tropa. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
  1. ¡Salve, rey de los judíos!
  2. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él-

Terminada la burla, le quitaron el manto de color púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo.

Llevaron a Jesús al Gólgota y lo crucificaron

  1. Y a un tal Simón, natural de Cirene, el padre de Alejandro y Rufo, que al regresar del campo pasaba por allí, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús.

Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de “la calavera”), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó.

Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno.

Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero estaba escrita la causa de su condena: “El rey de los judíos”. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice:”Lo consideraron como un malhechor”.

A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar

  1. Los que pasaban lo injuriaban, haciendo muecas y diciendo:

S.-    ¡Eh, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz!.

  1. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:

        S.- A otros ha salvado, y así mismo no se puede salvar.

Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.

  1. También los que estaban crucificados con él lo insultaban.

Jesús, dando un fuerte grito, expiró

  1. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:

–       Eloí, Eloí, lamá sabaktaní.

  1. Que significa:

–    Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

  1. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S.-    Mira, está llamando a Elías.

  1. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:
  2. Déjenlo, a ver si viene Elías a bajarlo.
  3. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa.

  1. C. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo,

El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:

  1. Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.
  2. Había también una mujeres que miraban desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María, la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, que, cuando él estaba en Galilea lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.

José rodó una piedra a la entrada del sepulcro

  1. Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble senador, que también aguardaba el reino de Dios; armándose de valor, se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.

Pilato se extrañó de que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión; le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto.

Informado por el centurión, concedió el cadáver a José.

Éste compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro.

María Magdalena y María la madre de José observaban dónde lo ponían.

 

Palabra del Señor.

 

Comentario del evangelio del domingo 18.03 o 5º TC

Queridos amigos:

El evangelio de hoy (Jn 12, 20-33) es uno de los evangelios dominicales más patéticos e importantes sobre Jesús. Lo escribe el evangelista Juan como pórtico de entrada a la Pasión, Muerte y Resurrección (Exaltación) del Señor, que empezaremos en 7 días más con el Domingo de Ramos (12, 12-17). Y lo escribe recogiendo la respuesta de Jesús a unos griegos de la diáspora judía que han pedido hablar con Él. En la forma de una sencilla parábola, que conocemos como la parábola del grano de trigo. Jesús, con el corazón en la mano nos habla del misterio de la vida y la muerte, de Su vida (tiene los días contados) y de Su muerte. Hasta el Padre Dios hará oír su voz glorificando al Hijo.

El Maestro viene a decirnos que en nuestras vidas aparentemente no pasa nada, como no le pasa nada al grano de trigo que puede estar por decenas de años dentro de una vasija. Pero hagan que el grano caiga en tierra, entonces rompe, brota un tallo y sale una espiga cargada de nuevo y abundante trigo. Así es nuestra vida dice Jesús. El grano de trigo que es cada uno de nosotros va germinando aún sin darnos cuenta, con lo bueno y lo malo que hacemos. Hasta que un día caemos en tierra (la muerte) y nos abrimos para Dios, presentándole la espiga de nuestra vida. ¿Con bueno y abundante trigo? ¿Con buenas y abundantes obras?

Para Jesús los nutrientes que alimentan y hacen germinar el trigo que somos cada uno de nosotros, son la oblación (entrega) de sí mismo y el servicio. Darse al otro sin pensar en sí, con generosidad total y sin pedir nada a cambio. Servir generosamente al Señor en los demás, vivir para servir… No es nada fácil, pues para ello hay que ir a contracorriente del “mundo” (1 Jn 2,16). Y aceptar y vivir la llamada paradoja de Jesús: que “el que ama su vida (piensa sólo en sí mismo), la destruye (se perderá); y que “quien se olvida de sí en este mundo (se olvida por los demás), la conserva para la vida eterna” (Jn 12,25; Mt 16, 25).

La propuesta que Jesús nos hace puede parecer difícil, pero no es imposible. Es lo que Él mismo vivió y practicó, tanto que viene a ser su retrato hablado. A Él le costó sangra, sudor y… muerte en la cruz. Pero como recompensa tuvo la glorificación del Padre y el ser imán de atracción (centro de unidad) de todo. Para nosotros una vida en oblación y servicio tiene aparejada una gran recompensa, que el mismo Padre Dios, en persona, nos dará. La dará también en esta vida, porque quien así vive, dice Jesús, está juzgando al mundo con su comportamiento y está echando fuere y venciendo al Príncipe de este mundo.

LECTURAS

DOMINGO 5º  TC

 Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados

 Lectura del libro de Jeremías   31, 31 -34

        Miren ustedes que llegan días –Oráculo del Señor-

en que haré con la descendencia de Israel y de Judá una alianza nueva.

No con la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor -Oráculo del Señor-.

Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días-oráculo del Señor-:

Pondré mi ley dentro de ellos, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, y el otro a su hermano, diciendo:

“Reconoce al Señor”.

Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande -Oráculo del Señor-, cuando perdone sus crímenes

y no recuerde sus pecados.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal   50, 3 -4. 12-13. 14-15      (R.:  12a)

  1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

         Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito,

limpia mi pecado. R.

         Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu. R.

         Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti. R.

 SEGUNDA LECTURA

Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor

de salvación eterna

Lectura de la carta a los Hebreos     5, 7-9

 

        Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado.

Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

Palabra de Dios.

Versículo antes del evangelio  Jn  12,26

El que quiera servirme, que me siga -dice el Señor-; y donde esté yo, allí también estará mi servidor.

EVANGELIO

Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto

Lectura del santo Evangelio según San Juan 12, 20-33

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban:

-Señor quisiéramos ver a Jesús

Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.

Jesús les contestó:

-Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

Les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se desprecia a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga; y donde esté yo, allí también estará mi servidor. A quien me sirva, el

Padre lo premiará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre glorifica tu nombre.

Entonces vino una voz del cielo:

-Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.

La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.

Jesús tomó la palabra y dijo:

-Esta voz no ha venido por mí, sino por ustedes. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de ese mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.

Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, por Jesucristo, su Hijo, autor de salvación eterna.

– Hoy también, como entonces, muchos quieren ver a Jesús. Para que puedan reconocerle en los que se llaman discípulos suyos, roguemos al Señor.

– La imagen de Jesús crucificado evocan a los que dan la vida, e incluso la  pierden, por amor a los demás. Para que sean, como Cristo, el grano de trigo, que cae en la tierra para dar mucho fruto, roguemos al Señor.

– La imagen de Jesús crucificado evoca también a tantos condenados a muerte lenta. Para que puedan descubrir a Cristo en el amor de los creyentes y se sientan fortalecidos en la prueba, roguemos al Señor.

– La imagen de Jesús crucificado nos anuncia sobre todo la victoria definitiva sobre la muerte. Para que comprendamos que sólo el que entrega su vida como servicio, a imitación de Cristo, la guarda para siempre, roguemos al Señor.

Dos, Padre nuestro, que salvaste a tu Hijo de la muerte, escucha la oración que te presentamos, como él, en los días de nuestra vida mortal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Comentario al evangelio dominical del 11.03 o 4TC

Queridos amigos:

En el libro de los Números (21, 4-9) se nos dice que Dios mandó a Moisés hacer una serpiente de bronce y ponerla en lo alto de un madero, para que cuantos la mirasen quedasen sanos (de la picadura de las víboras). Aludiendo al relato, Jesús dice por san Juan (3,14-21) que el Hijo del Hombre debe también ser puesto en alto para que el hombre lo mire (con los ojos de la fe) y quede sano (del pecado) y se salve.

Para Jesús, “ser puesto en alto” significa que ha de ser elevado en la cruz (crucificado), pero también y sobre todo que ha de ser “glorificado” (resucitado, ascendido y sentado a la derecha del Padre). La exaltación de Jesús en la cruz tiene este doble significado, que la Iglesia recoge y celebra en la Fiesta de la Exaltación de la Cruz (el día 14.09). Para Jesús, su muerte en la cruz por nosotros fue la manera de mostrarnos su inmenso amor (Jn 15,13) y de llevar a cabo la entrega por amor que el Padre Dios hizo de su Hijo al mundo (Jn 3,16).

Jesús nos está diciendo que el amor que el Padre Dios nos tiene y tiene al mundo es tan grande que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna…” (Jn 3, 16). Y que su amor al Padre es tan grande que cumplirá su voluntad cueste lo que cueste, y no reparará en dar su vida por nosotros. Jamás podremos comprender el inmenso amor, la inmensa misericordia, que el Padre Dios y Jesús nos tienen. Tan inmensos que Dios y Jesús no juzgan ni condenan a nadie. El juicio y la condena nos los hacemos nosotros, al incluirnos o excluirnos del Proyecto de Dios en Jesucristo.

Es una manera bíblica de hablar la que presenta a Jesús viniendo sobre las nubes con legiones de ángeles, y sentándose, como Rey poderoso, para juzgar a todos los hombres (Mt 26, 64, Mc 13,26, Lc 21,27). Vendrá Jesús, sin duda, y todos seremos juzgados y sancionados (para el cielo o para el infierno), pero no será tal como lo imaginamos. Ese juez acusador y que nos grita la sentencia no condice con el inmenso amor que Dios y Jesús muestran tenernos. “Dios no envió su Hijo al mundo para condenarlo sino para salvarlo” (Jn 3,17). Es muy a su pesar, que podemos perdernos.

¿Crees de verdad en el amor de Dios? Entonces ni serás juzgado (Jn  3,18). El juicio ya lo hiciste al optar y decidirte por ese amor. ¿No has creído en el amor de Dios? Entonces es tu propia incredulidad la que te condena, por haber rechazado tu única fuente de salvación: Jesucristo.

LECTURAS

DOMINGO IV DE CUARESMA

 PRIMERA LECTURA

La ira y la misericordia del Señor

se manifiestan en la deportación y en la liberación del pueblo

 Lectura del segundo libro de las Crónicas   36, 14-16. 19-23

        En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los paganos, y mancharon la casa del Señor, que el Señor había consagrado en Jerusalén.

El Señor, Dios de sus padres, les envío desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que la ira del Señor se encendió sin remedio contra su pueblo.

Los caldeos incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén; prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos, Y a los que escaparon de la espada los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus hijos hasta la llegada del reino de los persas; para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta Jeremías:

Hasta que el país haya pagado sus sábados,

descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años.

En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra del Señor, por boca de Jeremías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino:

Así habla Ciro, rey de Persia:

El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra.

“El me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, en Judá. Quién de entre ustedes pertenezca a su pueblo, que parta hacia allá, y que su Dios lo acompañe”.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 136,  1-2.  3.  4.  5.  6 . (R.:        6a)

  1. Que no me olvide de ti, Señor.

Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas

colgábamos nuestras cítaras. R.

         Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, a divertirlos:

Cántennos un cantar de Sión. R.

         ¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera!

Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha. R.

        Que se me pegue la lengua al paladar sino me acuerdo de ti, sino pongo a Jerusalén, en la cumbre de mis  alegrías. R.

SEGUNDA LECTURA

Estando muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios  2,  4-10

         Hermanos:

        Dios  rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo –por pura gracia están ustedes salvados-, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él.

Así quiso mostrar a los siglos venideros la inmensa riqueza de su gracia, por la bondad que nos manifestó en Cristo Jesús.

Por la gracia, en efecto, han sido salvados mediante la fe. Y no se debe a ustedes, sino que es un donde Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir.

Pues somos obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.

Palabra de Dios.

Versículo antes del evangelio  Jn     3, 16

Tanto amó Dios al mundo Que entregó a su Hijo único.

Todo el que cree en él Tiene vida eterna.

EVANGELIO 

Dios mandó su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 14- 21

        En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:

-Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.

Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.

El que cree en él no será condenado; por el contrario, el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.

Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre. Él es rico en misericordia y nos muestra su bondad en Cristo Jesús.

– Por la Iglesia, en su avance por el desierto de la cuaresma hacia la luz de la Pascua, roguemos al Señor.

– Por los que buscan sinceramente una luz en su vida, roguemos al Señor.

– Por los que se alejan de la luz de Cristo, a causa del mal ejemplo de sus hermanos cristianos, roguemos al Señor.

– Por los que, sin fe, presumen salvarse por sí mismos, con sus obras, roguemos al Señor.

Comentario del evangelio del domingo 4.03 o 3º TC

Queridos amigos:

La expulsión de los comerciantes del templo de Jerusalén por Jesús, es un acontecimiento decisivo en su vida -(la narran los cuatro evangelistas: Jn 2, 13-25, Mt 21, 12-25; Mc 11, 15-19 y Lc 19, 45-48). Es también impresionante por lo que Jesús hace y por cómo lo hace, lleno de una .extraña fuerza, que logra que, en unos minutos, el templo vuelva a ser “casa de oración” (y no “cueva de ladrones”). Debió ser además como un sueño ver el templo sin las cuadras de animales en venta para los sacrificios y sin las mesas de los cambistas. Pero la cosa no gustó para nada a las autoridades y a los afectados.

La razón por la que Jesús actuó así la encuentran los sinópticos en los profetas Isaías (56,7) y Jeremías (7,11), cuyas palabras ponen en su boca. Las autoridades y el pueblo sabían que estaba prohibido el uso del templo para fines profanos, pero lo consentían por razones de conveniencia (y de utilidad para los jefes). Sabían también que, algún buen día, habría de aparecer un profeta o el mismo Mesías, que poniendo el grito en el cielo pondría también las cosas en su sitio. ¿Era eso lo que había pasado? ¿Era Jesús el Mesías? Había respetado a las personas, pero el celo por la Casa de Dios lo devoraba (Sal 69,10) y no pudo menos de hacer lo que hizo.

Los discípulos vieron en ello un signo de que Jesús era el Mesías. Lamentablemente no vieron lo mismo los afectados y los jefes (judíos, los llama Juan), y se apersonaron donde Jesús pidiéndole explicaciones y un milagro como prueba de su autoridad para actuar así. Lo que Jesús hizo no fue exactamente el milagro o hecho portentoso sobrenatural, que ellos esperaban. Pero sí la profecía (y el milagro de los milagros) de su resurrección: destruyan este templo, dijo señalando cuerpo, y en tres días lo reconstruiré. Los judíos lo tildaron de loco, al interpretar mal lo que había dicho de los tres días (Mt 27,40). Pero para nosotros, los creyentes, Jesús no sólo profetizó su resurrección sino que nos hizo entender que desde entonces hay un nuevo templo en la tierra. Más santo y en el que se adora a Dios en espíritu y en verdad: Jesús.

El templo, todo templo levantado por mano de hombres, ha sido reemplazado por un templo más santo, por el Cristo glorificado, del que la Iglesia es su cuerpo resucitado y hace que los bautizados sean morada de Dios (Jn 14,23) y templos vivos del Espíritu Santo (1 Cor 6,19). Será bueno tenerlo en cuenta a la hora de pedir y dar respeto y cuidado al templo material. ¿¡Cuánto más respeto, cuidado y atención, merece la persona? Y nos merecemos y nos debemos nosotros a nosotros mismos.

LECTURAS

DOMINGO III DE CUARESMA

 PRIMERA LECTURA

 La Ley se dio por medio de Moisés

 Lectura del libro del Éxodo              20, 1- 17

         En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras:

Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud.

No tendrás otros dioses fuera de mí. No te harás ídolos, figura alguna de la que hay arriba en el cielo,

abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra.

No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso:

castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y biznietos, cuando me aborrecen.

Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos.

No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en vano, porque no dejará el Señor sin castigo a quien pronuncie su nombre en vano.

Fíjate en el sábado para santificarlo.

Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades.

Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos.

Y el séptimo día descansó; por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.

Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No robarás.

No darás testimonio falso contra tu prójimo.

No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.

Palabra de Dios.

Forma breve:

Lectura del libro del Éxodo      20, 1-3. 7-8. 12-17

         En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras:

Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud.

No tendrás otros dioses frente a mí.

No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso, porque no dejará el Señor impuro a quien pronuncie su nombre en falso.

Fíjate en el sábado para santificarlo.

Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No robarás.

No darás testimonio falso contra tu prójimo.

No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.

 

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal   18,  8.  9 10. 11        (R.: Jn 6, 68)

  1. Señor, tú tienes palabra de vida eterna.

        La Ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R.

        Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos  y             enteramente justos. R.

        Más precioso que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila. R.

SEGUNDA LECTURA

 Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres,

pero, para los llamados, sabiduría de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios    1,  22- 25

        Hermanos:

Mientras los judíos exigen milagros, los griegos buscan sabiduría; nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, locura para los paganos; pero, para los que Dios ha llamado –sean judíos  o griegos-, Cristo es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Pues lo que en Dios parece locura es mucho más sabio que toda sabiduría humana; y lo que en Dios parece debilidad es más fuerte que toda fuerza humana.

Palabra de Dios.

 Versículo antes del evangelio          Jn  3, 16

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único.

Todo el que cree en él tiene vida eterna.

EVANGELIO

 Destruyan este templo, y entres días lo levantaré

 Lectura del santo Evangelio según san Juan  2,  13- 25

        Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

– Quiten esto de aquí; no conviertan en un mercado la casa de mi Padre.

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: el celo de tu casa me devora.

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

– ¿Qué signos nos muestras para obrar así?.

Jesús contestó:

-Destruyan este templo, y en tres días yo lo levantaré.

Los judíos replicaron:

-Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?.

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que había dicho eso, y dieron fe a la Escritura y a la  palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no confiaba en ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie acerca de los hombres, porque él conocía lo que hay dentro de cada hombre.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, que escucha nuestra oración, en medio de su templo, que somos nosotros.

– Por la Iglesia; para que, a través de sus leyes e instituciones, se transparente la ley nueva de Cristo, roguemos al Señor.

– Por los que hacen las leyes y los que urgen su cumplimiento; para que tengan siempre en cuenta los derechos de la persona, atentos, no a intereses de grupo, sino al bien común y principalmente de los más débiles, roguemos al Señor.

– Por los que sufren, víctimas de la injusticia; para que su grito de dolor sea atendido, roguemos al Señor.

– Por nosotros, que nos preparamos, durante la Cuaresma, para celebrar la Pascua; para que nuestro culto sea la expresión de nuestra muerte y resurrección en Cristo cada día de nuestra vida.

 

 

Meditación comentario del evangelio del domingo 25.02 o 2º TC

Queridos amigos:

La Transfiguración del Señor (Mc 9, 2-10) es en sí misma un acontecimiento de la máxima transcendencia, con resonancias pascuales (ya que es como un anticipo de su Resurrección) y escatológicas (ya que es como ha de volver Jesús al final de los tiempos, lleno de la gloria del Padre). Para Marcos encierra además el por qué del llamado secreto mesiánico: el por qué Jesús no quería que los sanados por Él lo pregonasen…

Para realizar su misión Jesús se trazó un Plan, que mantuvo en secreto por un largo tiempo. El Plan tenía que ver ante todo con Él mismo, con su ser y quehacer de Mesías, pero también, indirectamente, con sus seguidores y el entorno. El hombre le había fallado a Dios al desobedecerle y pretender ser como como Dios y dueño del mundo. En contraste Jesús sería y se presentaría como un hombre obediente a Dios, humilde y pobre, el Siervo del Señor… Pero la cosa no iba a ser tan fácil. Esa imagen de Siervo del Señor, sufriente y compasivo, iba a chocar con la imagen que el pueblo se había hecho del Mesías: triunfalista y libertador de su nación (sometida a Roma); e iba a contribuir a que sólo unos pocos le siguiesen (Mc 8,38)

En la realización de su Plan, Jesús fue siempre balanceando las cosas. Hizo con libertad de espíritu lo que tenía que hacer, incluidos los milagros (signos, los llama el evangelista Juan), pero pidiendo siempre a los beneficiados que no lo cuenten a nadie. Así Jesús podía mantenerse siempre como el Siervo de Yahvé -“el Hijo del Hombre”, prefiere llamarlo Marcos- y no alimentar la falsa imagen que se tenía del Mesías. En virtud de este mismo secreto manda callarse a los espíritus malos cuando estos le gritan sabemos quién eres ( Mc 1, 24) Y recrimina a los apóstoles .cuando le piden que desista de su Plan (Mc 8,33) o que los premie con puestos políticos (Mt 20, 22).

El misterio de la Transfiguración del Señor hay que ubicarlo en este contexto. Y considerarlo como un aliciente para sus verdaderos seguidores. Para que cuando más tarde lo vean colgando de una cruz, recuerden lo que entonces vieron y oyeron: Jesús resplandeciente como el sol, con Moisés y Elías conversando con Él, y al Padre Dios llamándolo su Hijo. Para que recuerden y no desmayen en su fe. Así para los apóstoles y para nosotros, la Transfiguración está ahí como un milagro permanente. Para saber en quién hemos puesto nuestra confianza y lo que en definitiva somos (luz de gracia) y esperamos (la resurrección).

LECTURAS

DOMINGO II DE CUARESMA

 PRIMERA LECTURA

 El sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe

 

Lectura del libro del Génesis    22,  1-2.  9-13.  15 .18      

        En aquellos días, Dios puso a prueba a Abraham, llamándole:

Él respondió:

– Aquí me tienes.

Dios le dijo:

– Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré.

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Díos, Abraham levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abraham tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:

– ¡Abraham, Abraham!

Él contestó:

– Aquí me tienes.

El ángel le ordenó:

– No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.

Abraham levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza, Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a gritar a Abraham desde el cielo:

– Juro por mi mismo-oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 115, 10 y 15. 16-17. 18-19.  (R.: Sal  114, 9)

 Caminaré en presencia del Señor.

         Tenía fe, aun cuando dije:¡Qué desgraciado soy. Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles

Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. R.

        Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor. En medio de ti, Jerusalén.  R. 

SEGUNDA LECTURA

Dios no perdonó a su propio Hijo

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos

8,  31b- 34

        Hermanos:

Si  Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

El que no perdonó a su Hijo,  sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no va a darnos gratuitamente todas las demás cosas conjuntamente con él?

¿Quién acusará a los elegidos de Dios?  Dios es el que salva.

¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?

Versículo antes del evangelio

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre: este es mi Hijo, el amado; escúchenlo.

EVANGELIO

Éste es mi Hijo amado

Lectura del santo evangelio según San Marcos    9,  2-10

 

        En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió únicamente con ellos. Sus vestidos se volvieron de una blancura deslumbrante, como nadie en el mundo podría blanquearlos.

Se les aparecieron Elías  y Moisés, conversando con Jesús.

Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:

Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas,
una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

No sabía lo que decía, porque estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:

Éste es mi Hijo amado; escúchenlo.

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

– No cuenten a nadie lo que ustedes han victo, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

Esto se les quedo grabado y discutían qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, que nos ha dado con Jesucristo, su Hijo.

– Por la Iglesia; que incesantemente se reforme en sus instituciones y se renueve en sus miembros, según el modelo que es Cristo, roguemos al Señor.

– Por los que buscan a Dios sin saberlo, por los que viven sin esperanza; para que puedan descubrir, en la vida de los creyentes, el verdadero rostro del Dios vivo, revelado en Cristo, roguemos al Señor.

– Por los pensadores, los poetas, los artistas, los educadores, los científicos, los técnicos, los legisladores, los gobernantes, y por todos los que colaboran en transfigurar este mundo; para que el común esfuerzo de todos fructifique en una sociedad mejor, según el proyecto de Dios, roguemos al Señor.

-Por nosotros, llamados a pasar de la oscuridad a la luz de la fe: para que no nos desanimemos y confiemos en quien hace nuevas todas las cosas, roguemos al Señor.

Dios, Padre nuestro, que no perdonaste a tu Hijo, sino que lo entregaste a la muerte por nosotros, escúchanos y derrama sobre nosotros tu abundante bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.