Liturgia

Comentario del evangelio del domingo 09.11 32º TO

Queridos amigos:

En relación con el Adviento, en cuya segunda semana entramos, Juan el Bautista es la figura más relevante y decisiva. Lo reconocen así los cuatro (4) evangelistas, que hacen coincidir la aparición pública de Jesús con la aparición de Juan el Bautista en el Jordán. Y lo reconoció así el mismo Jesús, quien le dedicó sus mayores elogios. De entre los evangelistas, quien más solemnemente hace la presentación de Juan es Lucas, que le dedica unos versículos de oro (Lc 3, 1-6), que sirven al mismo tiempo para ubicar a Jesús en la historia de su tiempo y para conectar a Juan con el profeta Isaías, que llamó al Precursor “una voz en el desierto” (Porque Juan estaba en el desierto y no porque nadie le hiciera caso…).

En relación con el Adviento, Lucas nos hace ver que, para Juan, la esperada llegada del Salvador, es ya un hecho. Pero no como a la gente se le había hecho creer sino todo lo contrario. Ciertamente el Mesías que en cualquier momento va a presentarse entre la gente, es el prometido hijo de David, Rey, Sacerdote, Salvador de su pueblo… y muchas otras cosas más que ni se pudieron imaginar  -(Hijo de Dios, por ejemplo). Pero no se presentará como ellos y sus rabinos se lo imaginaron: espectacular, poderoso, taumaturgo, vengador de su pueblo (contra los romanos, desde luego), panacea de todos los bienes, etc. Juan lo sabe muy bien, sin duda por inspiración del Espíritu que le ha instruido y lo ha llamado a ser el Precursor del Mesías.

Cordero de Dios, llamará significativamente Juan a Jesús, que le hizo saltar de gozo en el seno materno (Lc 1,44). Él intuyó siempre que Jesús era el Mesías y que, por eso, su padre Zacarías quiso que se preparara lo mejor para ser un día el Profeta del Altísimo, como él le había dicho que sería (Lc 1,76). Tenía 30 años cuando dejó ¿la comunidad esenia? para ir a cumplir su misión: alimentar la ilusión del pueblo por su Mesías, corregir sus falsas expectativas, reclutar gente (bautismo de conversión) y ponerla a su disposición, para lo que fuere menester. Desde luego, para preparar el camino del Señor, en frase Isaías (Is 2,22).

Lo estaremos preparando si, como Juan el Bautista, 1. Nos dedicamos por entero a la causa del Señor que viene, dejando nuestras conveniencias; 2. Revisamos nuestras ideas y actitudes sobre Dios, Jesucristo y la Iglesia; 3. Somos apóstoles entre la gente ayudándoles a ponerse al servicio del Señor; y 4. Nos convertimos en camino por donde Él pase…, siendo más justos y tolerantes. Abajando los cerros de nuestra soberbia y violencia y elevando los niveles de nuestra bondad y solidaridad.

LECTURAS

DOMINGO II DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

Dios mostrará tu esplendor

Lectura del libro de Baruc  5, 1-9

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción

y vístete de gala para siempre con la gloria que Dios te da

envuélvete en el manto de la justicia de Dios

y ponte como corona la gloria del Eterno,

porque Dios mostrará tu esplendor

a cuantos viven bajo el cielo.

Dios te dará un nombre para siempre:

“Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”.

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto,

mira hacia el oriente y contempla a tus hijos,

reunidos de oriente a occidente a la voz del Santo,

gozosos invocando a Dios.

A pie se marcharon, conducidos por el enemigo,

pero Dios te los traerá con gloria,

como llevados en un trono real.

Dios ha mandado que se abaje todo monte elevado

y toda colina encumbrada,

ha mandado rellenar los barrancos

hasta aplanar el suelo,

para que Israel camine con seguridad,

guiado por la gloria de Dios.

Ha mandado a los bosques y a los árboles aromáticos

hacer sombra a Israel.

Porque Dios guiará a Israel con alegría

a la luz de su gloria,

y le mostrará su justicia y su misericordia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 125, 1-2ab.  2cd-3. 4-5.  6.  (R.: 3)

  1. El Señor ha estado grande con nosotros,

                y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía soñar:

la boca se nos llenaba de risas,

la lengua de cantares.  R.

Hasta los paganos decían:

“El Señor ha estado grandes con ellos”.

El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres.  R.

Que el Señor cambie nuestra suerte,

como los torrentes del Negueb.

Los que sembraban con lágrimas

cosechan entre cantares.  R.

Al ir iban llorando,

llevando la semilla;

al volver, vuelven cantando,

trayendo sus gavillas.  R.

SEGUNDA LECTURA 

Llegarán al día de Cristo limpios e irreprochables

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses

1, 4-6.  8-11

Hermanos:

Siempre que rezo por ustedes, lo hago con gran alegría.

Porque han colaborado conmigo en la obra del Evangelio,

desde el primer día hasta hoy.

Ésta es mi convicción: que si Dios ha inaugurado entre ustedes una obra buena. la llevará a feliz término hasta el Día de Cristo Jesús.

Dios es testigo que a todos ustedes los quiero entrañablemente en Cristo Jesús.

Y ésta es mi oración: que el amor de ustedes siga creciendo más y más en conocimiento y sensibilidad para todo.

Así llegarán ustedes al día de Cristo limpios e irreprochables, colmados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

 

Palabra de Dios.

Aleluya  Lc 3,  4. 6

Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.

Todos verán la salvación de Dios

EVANGELIO

Todos verán la salvación de Dios

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas      3, 1-6

        En el año quince del reinado del Emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe Virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanias virrey de Abilene, bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.

Comenzó entonces a recorrer la región del Jordán, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

“Una voz grita en el desierto:

  • Preparen el camino del Señor,

allanen sus senderos;

elévense los valles,

desciendan los montes y colinas;

que lo torcido se enderece,

lo áspero se iguale.

Y todos verán la salvación de Dios”.

Palabra del Señor. 

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios, que a todos muestra su salvación.

-Por la unión de las Iglesias cristianas; para que allanen los senderos que nos separan, y coincidamos todos en el camino de la única Iglesia de Cristo, roguemos al Señor.

-Por todos los que se encuentran fuera de su patria, de su casa: los emigrantes, los exiliados, los deportados; para que sea posible el retorno, roguemos al Señor.

-Por todos los que lloran en este valle de lágrimas; para que halle eco en sus corazones la palabra que verdaderamente consuela, roguemos al Señor.

-Por nosotros, aquí reunidos; para que lleguemos al Día de Jesucristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras súplicas: que nuestra comunidad crezca más y más en penetración y sensibilidad para apreciar lo que más vale. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

 

Comentario del evangelio del Domingo 15.11.2015 o 33º TO

Queridos amigos:

Estamos a dos semanas del final del Año Litúrgico y el evangelio, haciéndose eco de ese final, anuncia el fin de Jerusalem y el fin del mundo (Mc 13, 24-32). Uno diría que el evangelio es apocalíptico, pero no. Ni la intención de Jesús ni el cuerpo de su discurso son apocalípticos; a lo más son escatológicos, es decir, que nos abren a la esperanza, a Jesucristo Triunfador y Juez de vivos y muertos, y a un mundo nuevo, inédito y maravilloso, regalo de Dios para los suyos. Lo que en definitiva cuenta y debe importarnos en este evangelio no es lo que se nos va sino lo que se nos viene.

¿Qué es lo que se nos viene y cuándo vendrá? Son dos preguntas inquietantes, en especial para quienes no creyeron ni esperaron en y al Señor. Para los elegidos, en cambio, son de positiva y gozosa expectativa, pues los ángeles de Dios bajarán con el Señor a recogerlos y reunirlos para la gloria. Su alegría será enorme, -compensatoria con creces por cuanto padecieron-, pero será enorme la tristeza y la desesperación de cuantos, por mil motivos y excusas, se rehusaron a creer (agnósticos, ateos, renegados) o con su vida contradijeron su fe (corruptos, escandalizadores, narcotraficantes, etc.). ¡Así que era cierto…! dirán refiriéndose a Dios en Jesucristo, ¡Y nosotros que los considerábamos rémora y escoria de la sociedad, dirán refiriéndose a los elegidos.

¿Cuándo será todo esto? Sólo el Padre lo sabe. Ni Jesús (en cuanto hombre) dice saberlo; (aun así no faltan por ahí visionarios y grupos religiosos como el de los Adventistas, que cada cierto tiempo vaticinan y anuncian con pelos y señales la fecha del fin del mudo. El cielo y la tierra pasarán, dice el Señor, pero mis palabras no pasarán, es decir, se cumplirá todo lo susodicho y se cumplirá cuanto se dice en la Escritura. Por ejemplo, el cielo y la tierra actuales ya consumados, darán paso a un nuevo cielo y una nueva tierra (Ap 21,1), una nueva creación para los elegidos. Ciertamente las palabras del Señor son poderosas y no vuelven a Él vacías (Is. 55,11).

La parábola de la higuera, que Jesús nos cuenta (Mc 13.28+) nos enseña a verlo todo como señal y aviso, como “signo de los tiempos”. Y nos pide repetidamente saber leerlos y aplicárnoslos (Lc 12, 54-56). Y hasta nos reprende por no saber actuar en consecuencia. La contaminación ambiental y el cambio climático de nuestros días, por ejemplo, nos piden a gritos cuidar el medioambiente y trabajar por un cambio ecológico. ¿Alguna vez los países del mundo se comprometerán de verdad con las resoluciones de las Conferencias ONU sobre el cambio climático? ¿O con las enseñanzas del Papa Francisco en su hermosa Carta Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común…?

LECTURAS

DOMINGO XXXIII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Por aquel tiempo se salvará tu pueblo

Lectura de la profecía de Daniel       12, 1- 3

        Por aquel tiempo surgirá el arcángel Miguel,

el gran príncipe protector de tu pueblo:

serán tiempos difíciles, como no hubo otros

desde que existen las naciones.

Entonces se salvará tu pueblo:

todos los inscritos en el libro.

Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra

despertarán:

unos para la vida eterna,

otros para el castigo eterno.

Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento,

y los que enseñaron a muchos la justicia resplandecerán

como estrellas,

por toda la eternidad.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11      (R.: 1)

  1. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

        El Señor es la parte de mi herencia y mi copa;

mi suerte está en tu mano.

Tengo siempre presente al Señor,

Con él a mí derecha no vacilaré. R.

         Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mí carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte,

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.

         Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha.         R.

SEGUNDA LECTURA

Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre

a los que van siendo consagrados

Lectura de la carta a los Hebreos     10, 11-14. 18

        Hermanos:

Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente, ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que de ningún modo pueden borrar los pecados.

Pero Cristo ofreció por los pecados un solo sacrificio para siempre; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.

Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados a Dios.

Ahora bien, cuando los pecados han sido perdonados, ya no hay necesidad de ofrenda por el pecado.

Palabra de Dios.

Aleluya     Lc     21, 36

Estén siempre despiertos,

pidiendo fuerza para mantenerse en pie

ante el Hijo del hombre.

EVANGELIO

Reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 13, 24-32

         En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.

Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.

Aprendan de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducen ustedes que el verano está cerca; pues cuando vean ustedes suceder esto, sepan que él está cerca, a la puerta. Les aseguro que no pasará esta generación

antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre. Nuestra suerte está en su mano.

– Por la Iglesia; para que acogiendo a todos los hombres en la diversidad de razas y culturas, sea signo de la convocación de Cristo, roguemos al Señor.

– Por los que gobiernan, por todos los que trabajan por lograr la paz, fruto de la justicia; para que colaboren con su tarea en la construcción de un mundo nuevo según el proyecto de Dios, roguemos al Señor.

– Por nosotros, aquí reunidos; para que sepamos llevar a todos la esperanza gozosa de la venida del Señor, que está siempre cerca, a la puerta, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestra súplica; enséñanos el sendero de la vida, sácianos de gozo en tu presencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

DOMINGO XXXIV

DEL TIEMPO ORDINARIO

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Daniel       7, 13- 14

        Yo Daniel, tuve una visión nocturna: vi venir en las nubes del cielo alguien semejante a un Hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él.

Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasará y su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 92, 1ab. 1c- 2. 5         (R.: 1a)

El Señor reina sobre la tierra.  

        El Señor reina, vestido de majestad,

El Señor, vestido y ceñido de poder. R.

              Así está firme el orbe y no vacila.

Tu trono está firme desde siempre,

y tú eres eterno. R.

         Tus mandatos son fieles y seguros;

la santidad es el adorno de tu casa,

Señor, por días sin término. R.

 SEGUNDA LECTURA

El príncipe de los reyes de la tierra

nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios

 Lectura del libro del Apocalipsis      1, 5- 8

         Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra.

Aquel que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados, por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre.

A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Miren: Él viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron. Todos los pueblos de la tierra se lamentaran por su causa. Sí. Amén.

Dice el Señor Dios: <Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el  que era y el que viene, el Todopoderoso>.

Palabra de Dios.

Aleluya     Mc   11, 9b- 10a

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David.

EVANGELIO

Tú lo dices: soy rey

 Lectura del santo Evangelio según san Juan 18, 33b- 37

       En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús:

– ¿Eres tú el rey de los judíos?

Jesús le contestó:

– ¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?

Pilato replico:

– ¿A caso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?

Jesús le contestó:

– Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que yo no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.

Pilato le dijo:

– ¿Con qué, tú eres rey?

Jesús le contestó:

– Tú lo dices: soy rey. Yo para eso he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, que entregó a Jesucristo, su Hijo, el poder, el honor y el reino.

– Por la Iglesia; para que sea testigo de la verdad de Cristo y conciencia de la humanidad que camina hacia la plenitud del reino de Dios, roguemos al Señor.

– Por todos los pueblos de la tierra, en esta hora crucial, en que amanece una nueva era histórica; para que no caigan en la tentación del endiosamiento, roguemos al Señor.

– Por los gobernantes de todas las naciones; para que trabajando por la paz, fruto de la justicia, colaboren en la realización del reino de Dios, roguemos al Señor.

– Por nosotros, que confesamos a Cristo, Señor; para que realicemos la verdad de Cristo en el amor fraterno, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras súplicas, que te dirigimos por mediación de Jesucristo. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

 

 

 

Comentario del evangelio del domino 16.12 o 3º del TA

Queridos amigos:

Una vez más la Iglesia nos propone a Juan el Bautista como modelo de lo que tenemos que hacer en Adviento. Lo que él hizo nos lo cuenta el evangelio de hoy (Lc 3, 10-18), que lo resume diciendo: exhortaba al pueblo y le anunciaba el evangelio. Al pueblo le exhortaba a ser caritativo, justo y no violento. Y, para evitar que creyeran que él podría ser el Mesías, le decía que él no era el Prometido de las Naciones, que el Mesías vendría con un bautismo de fuego por el Espíritu Santo, mientras que su bautismo era sólo de agua, como un rito para prepararle y reclutarle seguidores para cuando apareciese.

Comerciantes, “publicanos” (= cobradores de impuestos), soldados, todos se le acercaban para consultarle lo que, en cada caso, tendrían que hacer. La respuesta de Juan era directa y firme, aunque siempre cordial. Compartan dice a los primeros, den comida, vestidos, lo que tengan. Y ayuden a los demás. Sean justos y no exijan más de lo establecido, decía a los publicanos, que tenían fama de ladrones. Y a los soldados: conténtense con su sueldo y no sean extorsionadores ni prepotentes. Como vemos, Juan ponía de relieve la necesidad de vivir y practicar la caridad, la justicia y la paz.

A esta enseñanza moral, Juan añade otra enseñanza muy superior, centrada en Jesucristo y su bautismo por el fuego y el Espíritu Santo. El bautismo de Juan es con agua, invitando a la conversión y al seguimiento del Mesías, que está por llegar. Juan no es nadie comparado con el Mesías y su bautismo es nada comparado con el de Jesús. Digamos que es esencialmente distinto e infinitamente inferior en valor y eficacia al del Mesías. Aun así Jesús, en gesto de humildad y en solidaridad con Juan, hará que éste lo bautice… El Padre Dios y el Espíritu Santo premiarán su gesto, manifestándose y manifestando quién realmente es Jesús, en lo que llamamos la epifanía del Jordán; Tú eres mi Hijo… (Lc 3, 21-22). Lo dicho debe llevarnos a revalorizar nuestro bautismo, que es lo más grande que nos ha ocurrido en la vida, con llave de oro para la otra. Debe llevarnos también a reavivarlo en nosotros, como la mejor manera de hacer algo en el Adviento y de prepararnos para la Venida del Señor. Les invito a repetirse cada día: ¡Soy un bautizado, un cristiano, y debo actuar como tal! Les invito también a celebrar cada año su cumplebautismo como celebran su cumpleaños. Lo que a lo mejor les obliga a tener que averiguar y memorizar la fecha en que fueron bautizados. Consigue la constancia de tu bautismo y ofrécesela como regalo al Niño Dios en la Navidad.

LECTURAS

DOMINGO III DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

El Señor se alegra con júbilo en ti

Lectura de la profecía de Sofonías  3, 14-18a

Regocíjate, hija de Sión;

                grita de júbilo, Israel;

                alégrate y goza de todo corazón, Jerusalén.

        El Señor ha retirado la sentencia contra ti,

                ha expulsado a tus enemigos.

        El Señor será el Rey de Israel,

                en medio de ti, y ya no temerás.

        Aquel día dirán a Jerusalén:

                “No temas, Sión,

                  no desfallezcan tus manos.

        El Señor, tu Dios, en medio de ti,

                es un guerrero que salva.

        Él se goza y se complace en ti,

                te ama y se alegra con júbilo

                como en día de fiesta”.

Palabra del Señor.

Salmo responsorial  Is  12, 2-3. 4bcd. 5-6  (R.: 6)

R.     Griten jubilosos: “Que grande es en medio de ti

                el Santo de Israel”.

       El Señor es mi Dios y Salvador:

        confiaré y no temeré,

        porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

        él fue mi salvación.

        Y sacarán aguas con gozo

        de las fuentes de la salvación.  R.

        Den gracias al Señor,

        invoquen su nombre,

        cuenten a los pueblos sus hazañas,

        proclamen que su nombre es excelso.  R.

        Canten para el Señor que hizo maravillas,

        anúncienlas a toda la tierra;

        griten jubilosos habitantes de Sión:

        “Que grande es en medio de ti

        el Santo de Israel”. R.

SEGUNDA LECTURA

El señor está cerca

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo  a los Filipenses  4,   4 – 7

        Hermanos:

        Estén siempre alegres en el Señor, se lo repito, estén alegres.

        Que todo el mundo los conozca a ustedes por su bondad.

        el Señor está cerca.

        Que nada los preocupe; al contrario, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios, orando, suplicando y dando gracias.

        Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

Aleluya  Lc  4,  18

El Espíritu del Señor está sobre mí;

me ha enviado para anunciar

EL Evangelio a los pobres.

EVANGELIO

¿Qué hacemos nosotros?

Lectura del santo Evangelio según San Lucas   3. 10 -18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:

“¿Entonces que hacemos?”

Él les contesto:

El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga comida haga lo mismo”.

        Vinieron también a bautizarse unos publícanos y le preguntaron:

        -“Maestro, ¿Qué hacemos nosotros?”

        Él les respondió:

   “No exijan más de lo establecido”.

        A su vez algunos soldados le preguntaron.

        -Y nosotros, “¿que debemos hacer?”

        Juan les respondió:

       “A nadie extorsionen ni denuncien falsamente y conténtense con su sueldo”.

        Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y dijo a todos:

         “Yo los bautizo con agua; pero viene uno que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano la horquilla para separar el trigo de la paja y recoger el trigo en su granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.”

        Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios. Él está cerca de los que lo invocan.

Por la Iglesia, precursora de Cristo, como Juan Bautista; para que sepa hacer atrayente para todos el mensaje cristiano, roguemos al Señor.

Por los gobernantes; para que procuren sin descanso la justicia y la paz, roguemos al Señor.

Por los enfermos y todos los que sufren; para que no teman y reconozcan junto a ellos a quien les ama de verdad, roguemos al Señor.

Por nosotros que recibimos la Buena Noticia; para que llevemos a todos la alegría y la esperanza, compartiendo nuestra vida y nuestras cosas con los demás, roguemos al Señor. En ti confiamos, Señor, escúchanos; tú eres nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario del evangelio del domingo 09.11 32º TO

Queridos amigos:

En relación con el Adviento, en cuya segunda semana entramos, Juan el Bautista es la figura más relevante y decisiva. Lo reconocen así los cuatro (4) evangelistas, que hacen coincidir la aparición pública de Jesús con la aparición de Juan el Bautista en el Jordán. Y lo reconoció así el mismo Jesús, quien le dedicó sus mayores elogios. De entre los evangelistas, quien más solemnemente hace la presentación de Juan es Lucas, que le dedica unos versículos de oro (Lc 3, 1-6), que sirven al mismo tiempo para ubicar a Jesús en la historia de su tiempo y para conectar a Juan con el profeta Isaías, que llamó al Precursor “una voz en el desierto” (Porque Juan estaba en el desierto y no porque nadie le hiciera caso…). 

En relación con el Adviento, Lucas nos hace ver que, para Juan, la esperada llegada del Salvador, es ya un hecho. Pero no como a la gente se le había hecho creer sino todo lo contrario. Ciertamente el Mesías que en cualquier momento va a presentarse entre la gente, es el prometido hijo de David, Rey, Sacerdote, Salvador de su pueblo… y muchas otras cosas más que ni se pudieron imaginar  -(Hijo de Dios, por ejemplo). Pero no se presentará como ellos y sus rabinos se lo imaginaron: espectacular, poderoso, taumaturgo, vengador de su pueblo (contra los romanos, desde luego), panacea de todos los bienes, etc. Juan lo sabe muy bien, sin duda por inspiración del Espíritu que le ha instruido y lo ha llamado a ser el Precursor del Mesías.

Cordero de Dios, llamará significativamente Juan a Jesús, que le hizo saltar de gozo en el seno materno (Lc 1,44). Él intuyó siempre que Jesús era el Mesías y que, por eso, su padre Zacarías quiso que se preparara lo mejor para ser un día el Profeta del Altísimo, como él le había dicho que sería(Lc 1,76). Tenía 30 años cuando dejó ¿la comunidad esenia? para ir a cumplir su misión: alimentar la ilusión del pueblo por su Mesías, corregir sus falsas expectativas, reclutar gente (bautismo de conversión) y ponerla a su disposición, para lo que fuere menester. Desde luego, para preparar el camino del Señor, en frase Isaías (Is 2,22). Lo estaremos preparando si, como Juan el Bautista, 1. Nos dedicamos por entero a la causa del Señor que viene, dejando nuestras conveniencias; 2. Revisamos nuestras ideas y actitudes sobre Dios, Jesucristo y la Iglesia; 3. Somos apóstoles entre la gente ayudándoles a ponerse al servicio del Señor; y 4. Nos convertimos en camino por donde Él pase…, siendo más justos y tolerantes. Abajando los cerros de nuestra soberbia y violencia y elevando los niveles de nuestra bondad y solidaridad.

LECTURAS

DOMINGO II DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

Dios mostrará tu esplendor

Lectura del libro de Baruc  5, 1-9

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción

 y vístete de gala para siempre con la gloria que Dios te da

envuélvete en el manto de la justicia de Dios

y ponte como corona la gloria del Eterno,

porque Dios mostrará tu esplendor

 a cuantos viven bajo el cielo.

Dios te dará un nombre para siempre:  “Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”.

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto, mira hacia el oriente y contempla a tus hijos,

reunidos de oriente a occidente a la voz del Santo, gozosos invocando a Dios.

A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá

con gloria como llevados en un trono real.

Dios ha mandado que se abaje todo monte elevado y toda colina

encumbrada, ha mandado rellenar los barrancos

hasta aplanar el suelo, para que Israel camine con seguridad,

guiado por la gloria de Dios.

Ha mandado a los bosques y a los árboles aromáticos

 hacer sombra a Israel.

Porque Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, y le mostrará su justicia y su misericordia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 125, 1-2ab.  2cd-3. 4-5.  6.  (R.: 3)

R.    El Señor ha estado grande con nosotros,

    y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares.  R.


Hasta los paganos decían:

“El Señor ha estado grandes con ellos”.

  El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.  R.

  Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb.

  Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.  R.

Al ir iban llorando, llevando la semilla; al volver, vuelven cantando,

trayendo sus gavillas.  R.

SEGUNDA LECTURA

Llegarán al día de Cristo limpios e irreprochables

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 1, 4-6.  8-11

Hermanos:

Siempre que rezo por ustedes, lo hago con gran alegría.

Porque han colaborado conmigo en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.

Ésta es mi convicción: que si Dios ha inaugurado entre ustedes una obra buena. la llevará a feliz término hasta el Día de Cristo Jesús.

 Dios es testigo que a todos ustedes los quiero entrañablemente en Cristo Jesús.

Y ésta es mi oración: que el amor de ustedes siga creciendo más y más en conocimiento y sensibilidad para todo.

 Así llegarán ustedes al día de Cristo limpios e irreprochables, colmados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.

Aleluya  Lc 3,  4. 6

Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.

Todos verán la salvación de Dios

EVANGELIO

Todos verán la salvación de Dios

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas  3, 1-6

 En el año quince del reinado del Emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe Virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanias virrey de Abilene, bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.

 Comenzó entonces a recorrer la región del Jordán, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:

“Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo áspero se iguale.

  Y todos verán la salvación de Dios”.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos al Señor, nuestro Dios, que a todos muestra su salvación.

 Por la unión de las Iglesias cristianas; para que allanen los senderos que nos separan, y coincidamos todos en el camino de la única Iglesia de Cristo, roguemos al Señor.

 Por todos los que se encuentran fuera de su patria, de su casa: los emigrantes, los exiliados, los deportados; para que sea posible el retorno, roguemos al Señor.

 Por todos los que lloran en este valle de lágrimas; para que halle eco en sus corazones la palabra que verdaderamente consuela, roguemos al Señor.

 Por nosotros, aquí reunidos; para que lleguemos al Día de Jesucristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras súplicas: que nuestra comunidad crezca más y más en penetración y sensibilidad para apreciar lo que más vale. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Comentario al evangelio del domingo 11.11.2018 o 32º TO

Queridos amigos:

El óbolo de una viuda pobre en la alcancía del templo y el comentario que le mereció a Jesús, son el nervio del evangelio de hoy (Mc 12, 38-44). Este tiene una primera parte, también muy interesante y que quizás explique el por qué esa viuda y otras muchas eran pobres. Los comentaristas suelen pasarla por alto, ganados por el comentario de Jesús: da más quien más se priva de lo necesario para vivir, o, dicho parafraseando el texto del evangelio: quien da lo poco que tiene para vivir da mucho más que el que da de lo que le sobra (Mc 12, 44). Hay que dar hasta que duela, decía San Alberto Hurtado.

Ciertamente, pero no sólo dinero. Dar tiempo, trabajo, ingenio, alegría…, son cosas que valen más que el dinero, y también hay que darlas hasta que duela. Por ejemplo, tiempo para participar en jornadas y/o pertenecer a Grupos Pastorales de la Parroquia,

Al respecto es consolador saber que Jesucristo y Dios premian hasta lo más pequeño que les ofrezcamos (los dos centavos de la viuda) y el vaso de agua al prójimo (Mc 9,41). Es consolador y nos anima a hacer el bien, aunque no podamos dar mucho. Pero es una ofensa darle en colecta sólo los centavos que nos van sobrando de las compras, casi como una manera de deshacerse de ellos, cuando podemos dar más.

En el caso de la viuda del evangelio siempre me llamó la atención que Jesús la dejase dar la limosna aun sabiendo que se quedaba sin nada. Me pregunto cuál habría sido la actitud de ustedes frente a esa pobre viuda, que rebusca sus centavos para ponerlos en la alcancía del templo. ¿No le habrían dicho guarde eso para usted, señora, que lo necesita más que el templo? Debo confesar que es lo que hacía yo antes, hasta que un día caí en la cuenta de que yo estaba en el error al querer enmendar la plana al Señor. Mi falsa piedad quería impedir que también el pobre fuera magnánimo desde su pobreza. Y que diera su limosna  -tributo de reconocimiento- a Dios. Él sabrá cómo recompensar al pobre, me dije, y recordando que tenía por ahí una bolsa de alimentos no perecibles, se la di.

El caso de la viuda pobre, que da de su pobreza, confirma el dicho de que no hay pobre que no pueda dar algo. Añadamos que ni rico que no pueda dar más. Lamentablemente, ¡qué difícil es que esto suceda! (Mt 19, 24) Por ejemplo, ¿¡en qué quedaron los acuerdos de Helsinki (1975) y de la ONU para que los países ricos ayuden a los países pobres?! La cooperación internacional para el desarrollo ha ido bajando del 0.34 % del PNB al 0.22 %. Y muchos ni lo dan. Como si los ricos (y los países ricos) no tuvieran que dar hasta que duela, que decía San Alberto Hurtado.

LECTURAS

DOMINGO XXXII

DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

La viuda hizo un pan y lo entregó a Elías

Lectura del primer libro de los Reyes 17, 10- 16

            En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo:

– Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.

Mientras iba a buscarla, le gritó:

– Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.

Respondió ella:

Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo pan cocido; me queda tan sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en una vasija, y ahora estaba recogiendo un poco de leña, para ir a prepararlo para mi hijo y para mí; comeremos y luego moriremos.

Respondió Elías:

– No temas. Prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un pan pequeño y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después.

Porque así dice el Señor, Dios de Israel:

“El cántaro de harina no se vaciará,

la vasija de aceite no se agotará,

hasta el día en que el Señor envíe

la lluvia sobre la tierra”.

Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo.

Ni el cántaro de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

 

Palabra de Dios.

Salmo responsorial          Sal      145, 7. 8-9a. 9bc-10                       (R.: 1)

  1. Alaba alma mía al Señor.

            O bien:

            Aleluya

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,

que hace justicia a los oprimidos,

que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos. R.

            El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos,

el Señor guarda a los peregrinos. R.

            Sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad. R.

SEGUNDA LECTURA

Cristo se ha ofrecido una sola vez

para quitar los pecados de todos

Lectura de la carta a los Hebreos  9, 24- 28

            Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres –imagen del auténtico-, sino por el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.

Tampoco se ofrece así mismo muchas veces –como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo-. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.

Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez.

Y después de la muerte, el juicio.

De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.

Después aparecerá por segunda vez ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.

Palabra de Dios.

Aleluya          Mt. 5, 3

Dichosos los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos.

EVANGELIO

Esa pobre viuda ha echado más que nadie

 Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 38- 44

            En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la gente y les decía:

¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de la viuda con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en chantad; se acercó una viuda pobre y puso dos monedas de poco valor. Llamando a sus discípulos, les dijo:

– Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.

Palabra del Señor.

            Forma breve:

Lectura del santo Evangelio según San Marcos  12, 41- 44

En aquel tiempo, estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y puso dos monedas de poco valor. Llamando a sus discípulos les dijo:

– Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ella en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Cristo ha entrado en el cielo –hemos escuchado- para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Oremos con toda confianza.

– Por la Iglesia, llamada a ser comunidad de amor, roguemos al Señor.

– Por los huérfanos, las viudas, los que viven solos, roguemos al Señor.

– Por los que sufren hambre, los que no perciben el salario mínimo justo, roguemos al Señor.

– Por los que prueban su amor al prójimo, compartiendo su pan, como la viuda de Sarepta, dando lo que tienen para vivir, como la viuda del evangelio, roguemos al Señor.

– Por nosotros, que nos disponemos a celebrar al que se entregó por todos hasta la muerte de cruz, roguemos al Señor.

Atiende, Señor, a los ruegos de los que te suplican y ponen su confianza en tu amor, Por Jesucristo, nuestro Señor.